BENJAMÍN F. DEYURRE: La locura juvenil, un flagelo que azota a EEUU
“Mi hijo de 21 años tiene trastornos mentales y es drogadicto. Se niega a recibir tratamiento médico y afirma que no lo pueden obligar por ser mayor de edad”. ¿Cuántas veces hemos escuchado tenebrosas historias como ésta narradas por padres impotentes ante la inquietante realidad?
Y lo que ocurre es realmente importante. A los adultos no se les puede obligar a tomar tratamientos médicos, incluída la terapia, a menos que estén detenidos en prisión o supervisados por la corte.
Y usualmente, cuando están privados de libertad o condicionados en ella, es debido a que han observado conductas impropias, enmarcadas en la ilegalidad y frecuentemente de carácter criminal.
En otras palabras, en la mayoría de las veces tenemos que esperar que un adulto trastornado cometa una locura para obligarlo a tener tratamiento médico apropiado. O sea, no existe prevención en ese sentido.
Recientemente un joven de 21 años asesinó a nueve personas de la raza negra en una Iglesia metodista localizada en Charleston, Carolina del Sur. Aparte de que este sangriento hecho está considerado como un crimen de odio entrelazado con fuertes creencias religiosas, la verdad evidente nos señala que solo un loco es capaz de cometer semejante barbarie; matar nueve personas de cualquier raza, en cualquier Iglesia o en cualquier lugar, es un acto de locura manifiesta.
Y este joven de 21 años, era conocido por su extraña conducta y su aficción a las drogas. Probablemente, ahora las cortes decidirán que es mentalmente inestable y por lo tanto debe recibir tratamiento médico.
¿Y que les dicen a las familias de los fallecidos? Nada, que apareció un lunático en el lugar y hora equivocados y que lamentablemente esas cosas ocurren.
En diciembre del 2012, otro perturbado joven de 20 años, asesinó a 20 niños con edades entre cinco y diez años, en una escuela primaria de Newtown, Connecticut.
En abril del 2007, un psicópata de 23 años asesinó a 32 personas en la Universidad Estatal de Virginia, Virginia Tech.
En abril de 1999, dos depresivos jóvenes de 18 y 17 años, asesinaron a 15 personas en la secundaria Columbine, Littleton, Colorado.
Estos son apenas cuatro casos que alcanzaron notoriedad nacional. En todos ellos el desequilibrio mental fué protagonista, acompañado de la aficción por los videojuegos y a las drogas.
En cada caso, se ha revivido la necesidad de reforzar la permisología e instaurar la obligatoriedad de exámenes psiquiátricos para obtener la licencia de porte de armas.
Aún a pesar de la importancia de todas las consideraciones, estimamos como la mas grave el hecho que en EEUU no existen los manicomios públicos; el último conocido fué el St. Elizabeth Hospital en Washington. DC.
En Miami-Dade el más grande centro de salud mental es la cárcel del Condado con 1,200 camas ocupadas por estos enfermos (véase nuestro artículo en el Nuevo Herald, 28 de diciembre del 2012)
Aunque en Psiquiatría pública es difícil diferenciar la locura de la drogadicción, desamparados o vagabundos, creemos que es prioridad atender el asunto dentro del presupuesto de salud, sin pensar que esto afectará el crecimiento económico de EEUU. Al contrario, por ejemplo, desde el 2000 al 2010, vemos como Suecia, que posee una atención sanitaria general, según el Banco Mundial, creció mas rápido que EEUU, un 2.31% anual, frente a un 1.85% en el mismo período.
Finalmente, aquellos que tienen hijos adultos con problemas mentales, la opción que tal vez desconozcan, es que pueden acudir a la corte, acompañados o no del indiciado, a fin de obtener una custodia temporal ordenada por un juez.
Bajo este parámetro, se puede controlar mejor una conducta irracional.
Economista y periodista
BenSales@att.net
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de junio de 2015, 4:30 p. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: La locura juvenil, un flagelo que azota a EEUU."