Annette Taddeo: No hay dos tipos de niños inmigrantes, gobernador DeSantis | Opinión
Agarra su osito de peluche tuerto y gastado y mira por la ventanilla del avión como tratando de encontrar a través del cristal de la ventana alguna cara conocida.
Eso, junto con el coraje que muestra su rostro, desmiente el miedo paralizante que siente en su interior. Tiene 9 años y nunca ha volado en un avión, nunca ha estado lejos de sus padres. Sin embargo, inesperadamente al amanecer de ese mismo día, con un último abrazo rápido y una súplica de ellos que va entre lágrimas. “Sé valiente por nosotros”.
Se tiene que marchar de su país y dejar atrás a sus padres. Su mundo y el mundo del grupo de niños que lo acompañan en este viaje, se transforma para siempre.
Cuando sus pies finalmente tocan tierra, se encuentra en una lugar extraño, con costumbres, idioma y comida diferentes a las que estaba acostumbrado. Al llegar, a diferencia de algunos de los otros niños, él no tiene familia que lo reclame, y el anhelo desesperado por su familia y su pedacito de país se intensifica. Pero allí para saludarlo, para afianzar sus pasos, fortalecer su coraje y nutrir su corazón está un integrante de la Operación Pedro Pan. Organización de la Oficina de Bienestar Católico de Miami y que a partir de 1960 supervisó durante dos años el éxodo más grande y exitoso de menores no acompañados en el hemisferio occidental.
En el transcurso de los próximos días, semanas y meses, este niño, al igual que los otros niños, será amable y generosamente cuidado y vigilado, y finalmente colocado con los familiares que lo esperan o con una familia amorosa que lo ayudará a convertirse en un ciudadano de valor y orgullo de este país.
Soy la senadora Annette Taddeo. Entiendo esta historia. Yo he vivido una historia parecida. Como muchos de mis hermanos y hermanas cubanos, venezolanos, mexicanos y nicaragüenses, llegué a este país a los 17 años, sola.
Un día estaba comprando uniformes escolares en mi Colombia natal, y al siguiente día me mandaron a Alabama, donde rápidamente aprendí los desafíos de aprender inglés, de adaptarme a otra cultura, todo eso mientras aprendía a sobrevivir por mi cuenta. Ves, mi padre había sido secuestrado por las FARC, un grupo terrorista marxista financiado por el régimen castrista.
No, yo no fui Pedro Pan, y miles de ustedes que venían de sus países, como yo, muchos huyendo del comunismo, tampoco eran Pedro Pan. Sin embargo, mis padres y tantos otros padres también se vieron obligados a hacer el impensable sacrificio que cambió por completo y para siempre el curso de nuestras vidas: enviarnos solos a este país.
Ahora, el gobernador de Florida Ron DeSantis quiere cerrar esos centros que albergaron a miles de Pedro Pan hace décadas. Esa acción evitará que otros niños reciban refugio y consuelo mientras esperan reunirse con sus familias. DeSantis dice que esos niños, nicaragüenses, venezolanos, haitianos y otros, a pesar de que muchos también han tenido que huir del comunismo de Castro que azota a muchos de nuestros países, no son iguales a los niños cubanos que llegaron bajo Pedro Pan.
Está acción del gobernador es una muestra más de que DeSantis es incapaz de sentir empatía por nadie, ni por nada. Pero también actúa así motivado por la más baja de las pasiones: el oportunismo político. Soy y he sido solidaria con el dolor del pueblo cubano porque es también nuestro dolor y el de miles de otros que, aunque no somos cubanos, nos sentimos hermanados con ellos. Por eso es hora de decirle a DeSantis: ni tú, ni nadie va a dividir nuestra comunidad.
No hay dos tipos de niños inmigrantes, pero para el Sr. DeSantis si existen: los que a usted le sirven políticamente y los que no le sirven políticamente. Al igual que miles de niños Pedro Pan que hoy le dan las gracias a este gran país por haberlos acogido con amor y generosidad, nosotros también hoy le damos las gracias al pueblo estadounidense por la oportunidad de afirmar nuestras vidas aquí en libertad y amor.
En la esperanza y el dolor, en la alegría y las tristezas, en el anhelo de vivir con dignidad y en libertad somos un solo pueblo y nadie nos va a dividir, mucho menos un político que utiliza a los niños para fines tan bajos. Somos uno.
La senadora Annette Taddeo representa al Distrito 40 en la Legislatura de la Florida.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de febrero de 2022, 4:28 p. m..