Mientras EEUU da marcha atrás, las mujeres latinoamericanas están ganando el derecho al aborto | Opinión
Imagínese un mar verde de mujeres vitoreando y agitando pañuelos. Esta fue la escena frente al Congreso de Argentina en Buenos Aires a finales de 2020. El aborto acababa de ser legalizado en la nación, marcando una victoria histórica en América Latina y un triunfo para el movimiento de la Marea Verde, simbolizado por un pañuelo de ese color.
La Marea Verde, que defiende el derecho al aborto, está creciendo en América Latina. Tres países ya legalizaron el derecho al aborto, y varios otros están flexibilizando las normas que lo restringían. A medida que la Marea Verde se extiende por la región, Estados Unidos, antaño un pilar del derecho al aborto que inspiraba a las feministas de todo el mundo, da marcha atrás.
Roe v. Wade, la sentencia del Tribunal Supremo que inspiró a miles de feministas en América Latina y en todo el mundo en su lucha a favor del aborto, está siendo revertida. El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, acaba de promulgar una ley que prohíbe los abortos a partir de las 15 semanas. Los estados de EEUU están dando marcha atrás y, como caballeros medievales, obligando a las mujeres a los abortos clandestinos. Tal vez el movimiento de la Marea Verde pueda ofrecer a los estadounidenses la esperanza que Roe v. Wade nos ofreció en América Latina.
Inspiración regional
El logro de Argentina a finales de 2020 marcó el inicio de una ola de autonomía reproductiva para las mujeres en América Latina. Primero, México despenalizó el aborto en septiembre de 2021, seguido por Colombia en febrero de este año. Ese mismo mes, Ecuador despenalizó el aborto en casos de violación. Y en Chile, el presidente Gabriel Boric, que asumió el cargo en marzo, hizo una promesa electoral como candidato de despenalizar el aborto.
Está claro que la victoria de Argentina animó a otros gobiernos a actuar. Pero detrás de estos avances hay años de trabajo activista y protestas callejeras.
En 2018, más de un millón de mujeres llenaron las calles de Argentina exigiendo que una ley garantizara el aborto seguro y gratuito. Harían falta dos años más de duro trabajo antes de que la ley fuera aprobada. Mientras el COVID-19 desaceleraba el progreso en todo el mundo, la Campaña por el Derecho al Aborto siguió trabajando sin descanso. A las líderes feministas se les unieron miles de jóvenes debatiendo en todo tipo de espacios el derecho a la autonomía corporal.
La oposición de la derecha conservadora tomó la forma de organizaciones “celestes”, el color que identifica a los fundamentalistas. Sin embargo, tras la aprobación de la ley, dichas organizaciones desaparecieron. Gran parte de la oposición a la que se enfrentan las organizaciones de mujeres y de derechos humanos de América Latina procede de gobiernos cuyas leyes draconianas impiden la intervención para salvar vidas.
“Niñas, no madres”
En Perú, una niña de 11 años que era violada sistemáticamente por un hombre de 34 años quedó embarazada. Desesperada, la niña intentó suicidarse, saltando desde un edificio. Sobrevivió, pero su estado era crítico y requería intervenciones quirúrgicas de urgencia, incluido un aborto. Ignorando su bienestar y sus deseos, el hospital se negó a realizar el aborto y descartó otras cirugías necesarias por temor al riesgo que suponía el embarazo. Como resultado, la niña quedó paralizada del cuello para abajo.
Hay muchos casos como este en países de toda América Latina. Las jóvenes se ven obligadas a llevar a término bebés cuando sus cuerpos son físicamente demasiado jóvenes para soportarlo. Muchas chicas, al no poder abortar, recurren al suicidio. La frase “niñas, no madres” se utiliza para iniciar conversaciones sobre la violación y el embarazo infantil en países donde el aborto está penalizado, y las niñas y las mujeres sufren.
Mientras el fundamentalismo conservador se extiende por todo el mundo, el movimiento de la Marea Verde es una llamada a las feministas de todas partes, pero especialmente a las de Estados Unidos. Solo a través de la acción colectiva podemos reclamar la autonomía corporal como mujeres agobiadas por un sistema patriarcal. La solidaridad entre las feministas latinoamericanas y nuestras hermanas del norte significa compartir conocimientos.
Así como Roe v. Wade fue el marco para el derecho al aborto, ahora, las feministas de Estados Unidos deben mirar a América Latina en busca de inspiración. La Marea Verde convirtió los derechos reproductivos no solo en una batalla legal, sino en un ajuste de cuentas cultural.
Susana Chiarotti es enlace regional para América Latina del Sisterhood is Global Institute.