ANÓLAN PONCE: ¿Por qué Hillary?
Hillary Rodham Clinton posee un impresionante currículo que incluye primera dama, senadora y secretaria de Estado, y además una maquinaria política que solo pudieron neutralizar las fuerzas que llevaron al poder a Barack Obama en el año 2004. Es dado como un hecho consumado que obtendrá la nominación presidencial por el Partido Demócrata en las elecciones del 2016 y que será la primera mujer en obtener la presidencia de los Estados Unidos. Así lo afirman sus partidarios y los medios noticiosos. Es también la voz en la calle —nadie puede derrotar a Hillary Clinton.
¿Qué fundamento hay para ello? ¿Cuáles son los logros que la califican para ocupar la más alta magistratura de la nación? ¿Qué destrezas, talentos y habilidades ha demostrado? Su historial como servidora pública esta marcado por grandes errores y fracasos. A pesar de ello todos gritan, ¡Hillary, Hillary! ¿Será que ser mujer y llevar el apellido Clinton es suficiente para ocupar la Casa Blanca en el 2016? Veamos.
Hillary no es Cleopatra, pero ascendió inicialmente al poder del brazo de un hombre importante. ¡A quien Dios se lo dio San Pedro se lo bendiga! Pero aquí le resto puntos. Imposible igualarla a mujeres como Golda Meir, Margaret Thatcher y Condoleezza Rice, quienes lo hicieron por sus propios méritos. ¿Cómo fue su labor como primera dama? La ex abogada con un oscuro pasaje en su carrera legal en Arkansas llamado Whitewater, quiso cambiar la imagen decorativa de esa posición. Para ello, su esposo-presidente le hizo un buen regalo: le encomendó la inmensa tarea de desarrollar un plan de salud para toda la nación, el Health Security Act of 1993, antecesor del Obamacare. Hillary tuvo aquí la oportunidad de brillar con luz propia, demostrar su capacidad organizadora y pasar a la historia como una gran reformadora. Pero bajo su dirección y tutela, el plan fracasó en grande, no solo porque su contenido fue rechazado por la ciudadanía, sino también por el secretismo con que fue desarrollado —literalmente a puertas cerradas— y la arrogancia y desinformación en su mercadeo al público. Si algo demostró la primera dama con este estrepitoso fracaso fue su incompetencia para alcanzar soluciones intermedias y su habilidad para polarizar opiniones. Aquí también le resto puntos.
Hillary llegó al Congreso de los Estados Unidos también del brazo de un hombre, pero usando su conducta impropia como vehículo. Fue la humillación que resignada aceptó públicamente por la infidelidad de Bill Clinton con Monica Lewinsky lo que la catapultó al Senado de los Estados Unidos, pues el escurridizo Bill, a cambio de ello, prometió apoyarla en una futura nominación al Senado de los Estados Unidos. Pero, ¿existe forma alguna de llevar los cuernos con dignidad? Aquí le resto muchos, pero muchos puntos. Hillary pudo ser un ejemplo para tantas mujeres en relaciones abusivas que no se atreven a abandonar a sus esposos; sin embargo, su mensaje a ellas fue totalmente antifeminista: aguanta y sigue.
En su labor como senadora por Nueva York no estuvo mal, pero tenía que portarse bien porque el Senado era solo un parqueo temporal a su ambición de llegar a la presidencia de los Estados Unidos. Una piedra que le surgió en ese camino, llamada Barack Obama, le valió la posición de secretaria de Estado.
¿Su labor? ¡Pésima! En los turbulentos años en que ocupó la secretaría de Estado, no hay una sola doctrina o un legado a su nombre, pero si huellas imborrables de su mal juicio. Hillary viajó mucho, muchísimo; y en uno de estos viajes se encontraba cuando el Legislativo de Honduras constitucionalmente depuso a Manuel Zelaya como presidente. Demostrando su gran ignorancia de los hechos, la señora Clinton se apuró a condenar el suceso, catalogándolo como un golpe de Estado. Bajo su dirección los Estados Unidos adoptaron entonces una posición hostil hacia los constitucionalistas hondureños, negándole incluso visa a Roberto Micheletti, presidente del Legislativo, para entrar a los Estados Unidos. Hillary suavizó su posición un poco después, lo cual confirmó su anterior ignorancia, la cual pudiera haber asestado un golpe fatal a la democracia en Honduras.
Pero Bengasi es el gran esqueleto en su closet y por lo cual la historia la juzgará duramente. Cuatro norteamericanos muertos incluyendo el embajador cuya petición de protección para el consulado fue ignorada meses atrás, y la secretaria de Estado, visiblemente molesta ante las preguntas sobre este sangriento hecho, responde: “What does it matter”? (”¿Qué importa?”). Yo pregunto: ¿Puede alguien confiar en ella como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, un cargo que conlleva ser presidente de la nación?
Arrogancia, ineptitud, indignidad, ignorancia, incompetencia e insensibilidad caracterizan su larga trayectoria en el servicio público. ¿Qué cualidades veo en Hillary? Todas para no elegirla presidente.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "ANÓLAN PONCE: ¿Por qué Hillary?."