Jeb Bush: Cómo podemos reimaginar la profesión de docente para el siglo XXI en la Florida y Estados Unidos | Opinión
En todo el país, las escuelas tienen dificultades para contratar suficientes maestros, y las tendencias a largo plazo sugieren que el problema pudiera empeorar.
Una serie de factores contribuyen a esta escasez e incluso antes de la pandemia, el número de jóvenes que se inscriben en programas tradicionales de preparación de maestros ha estado en declive desde 2010.
Le debemos a los 61 millones de estudiantes de nuestra nación el reimaginar cómo apoyar a nuestros esforzados y profesionales educadores. Aquí en la Florida, el gobernador Ron DeSantis y la Legislatura incluyeron $800 millones para el aumento salarial de los maestros, y aunque el pago de los maestros es un componente importante para atraer y retener el talento, los funcionarios electos y los líderes educativos en todo el país deben hacer más. Otra barrera crítica es el proceso de preparación y licencia de los maestros.
El modelo actual es muy anticuado y costoso. Los interesados en ser maestros tienen que pasar años en la universidad, luego hacer sus exámenes de certificación, antes de entrar en el aula con tal vez un semestre de capacitación en el trabajo. Este sistema no prepara a estos educadores ni a los alumnos a quienes deben servir para el éxito.
Obliga a los nuevos maestros a empezar su carrera con decenas de miles de dólares de deuda y poca experiencia práctica. El sistema da prioridad a las horas de clase con un maestro en un aula universitaria en lugar de la formación práctica con un educador experimentado en un aula real.
La engorrosa preparación de los maestros también impide que la diversidad de nuestro personal docente siga el ritmo de la creciente diversidad de la población del país. La investigación demostró que los programas de preparación de maestros tienen menos probabilidades de atraer a los aspirantes a maestros afroamericanos e hispanos, que son más propensos a seguir caminos no tradicionales en la profesión.
En la Florida, el 36% de los estudiantes de las escuelas públicas, pero solo el 17% de los maestros, son hispanos. Y más del 21% de los estudiantes, pero solo el 14% de los docentes, son afroamericanos, y en otros estados se observan disparidades similares.
Afortunadamente, algunos estados están construyendo un camino mejor.
El martes pasado, tuve el privilegio de hablar con Penny Schwinn, la comisionada estatal de educación de Tennessee, que a principios de este año se convirtió en el primer estado de la nación con un programa de aprendices de maestros aprobado por el gobierno federal.
El innovador enfoque de Tennessee permite a los futuros maestros trabajar con los alumnos en un aula, recibir capacitación docente de mentores experimentados y recibir una remuneración durante el proceso. El programa está diseñado para que los futuros maestros obtengan una licenciatura en tres años, sin deudas, mientras se les paga, y entren en la profesión docente con al menos tres años de experiencia en el aula en su haber. Todo ello se paga aprovechando la financiación federal para los programas de aprendices.
Schwinn diseñó el programa teniendo en cuenta las barreras que a menudo impiden a los nuevos y talentosos educadores entrar en el campo: Graduarse en la universidad con deudas y entrar en el campo sin sentirse preparados.
El programa está atrayendo incluso a personas que cambian de profesión, como Nahil Andujar, que dejó su trabajo en una empresa del sector sanitario tras descubrir que le gustaba trabajar con niños. Como dijo a un medio de comunicación especializado en educación:”No pensaba ser maestra, pero me di cuenta de cómo una educadora puede transformar la vida de un alumno”.
Los distritos escolares que participan en el programa de aprendices se asocian con una escuela o universidad local, con el objetivo de reclutar futuros educadores de la comunidad a la que van a servir. Cada maestro residente, mientras está emparejado con un mentor, recibe al menos 6,000 horas de aprendizaje en el trabajo a lo largo del programa. Una vez graduado, el maestro residente se convierte en maestro certificado por el estado y consigue un empleo de tiempo completo, con el requisito de que el nuevo educador preste al menos tres años de servicios de enseñanza.
Otros estados, como Texas, están diseñando programas similares de preparación de docentes según las propias necesidades. Es fácil ver porqué.
Este nuevo enfoque para atraer a profesionales con talento a la profesión docente es vital para el éxito de los estudiantes. En la Florida hay una escasez crítica de maestros en materias básicas como inglés, matemáticas y ciencias, así como en áreas de especialización críticas, como el inglés como segundo idioma y la educación especial.
El programa de aprendices de maestros puede ser parte de un esfuerzo para abordar estas deficiencias, y parte de una estrategia más amplia y más audaz para reimaginar la profesión docente en Estados Unidos, para construir una solución sustentable, a largo plazo para la contratación de los profesionales más calificados en el campo de la enseñanza.
Los estados deben crear tantas vías de acceso al campo de la enseñanza como sea posible, invirtiendo en programas de certificación alternativos que atraigan a un grupo de talentos más diverso que los programas de preparación tradicionales. Pero también deberían explorar políticas probadas que redefinan quién puede enseñar y cómo es la enseñanza.
Los profesionales de otros campos, médicos, abogados y contadores, tienen una opción: pueden trabajar para grandes instituciones públicas, como los hospitales. O pueden dedicarse a la práctica privada, atendiendo a clientes o pacientes a su manera.
Indiana está trabajando en una política, la primera en el país, que permitiría a los maestros hacer lo mismo, conservando su sueldo y beneficios a través del estado. La nueva ley, que está en su fase inicial, permitiría a los maestros establecer contratos con los padres para diseñar entornos de aprendizaje en función de las necesidades de cada alumno.
Otra nueva ley en Indiana es similar a una política ofrecida aquí en la Florida y permitiría a los distritos contratar maestros adjuntos, es decir, profesionales ajenos a la educación que quieran compartir sus habilidades con los alumnos. Un ingeniero jubilado puede impartir una clase de álgebra. Un constructor profesional puede dedicar una hora al día a ayudar a los estudiantes de secundaria a obtener credenciales de la industria en su oficio.
Mientras los sistemas escolares enfrentan la escasez de docentes, las comunidades de todo el país están llenas de personas con talento a las que les encantaría hacer una carrera ayudando a los estudiantes a aprender.
Al igual que el futuro de la educación se basa en la reimaginación de la educación en torno a los estudiantes individuales, el futuro también se basa en la reforma de la profesión docente para mejorar la canalización del talento y empoderar a los nuevos educadores con diversas vías de acceso a las aulas.
Jeb Bush fue el 43º gobernador de la Florida. Es fundador y presidente de ExcelinEd.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2022, 9:45 p. m..