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Opinión

ORESTES RODRÍGUEZ: Sombras y luces sobre Cuba

Dos importantes noticias en estos días han puesto a los medios en constante actividad. La prensa plana, televisiva y radial han brindado informaciones acerca de dos decisiones fundamentales. Una, el dictamen de la Corte Suprema de Justicia de EEUU (CSJ) y la otra la apertura de las embajadas de ambos países fijada para el próximo 20 de julio y, por ende, el pleno restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

El primer acontecimiento merece un comentario, puesto que la decisión de la CSJ fue cerrada y no todos los magistrados estuvieron de acuerdo en la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo.

Se ha afirmado que esa decisión responde, dentro del Estado de Derecho, que es la primera, porque separa la Ley de la Religión, lo que es a todas luces un dislate, pues en EEUU, desde que en 1787 fue promulgada su Constitución, quedó de hecho y de derecho, separada la iglesia del Estado.

En otro orden, todas las confesiones que orean el universo defienden la institución matrimonial basada en hombre y mujer (que para la Iglesia Católica es un sacramento), y si nos remontamos al origen de la misma, nos encontramos que en el Génesis, se lee: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra…Varón y mujer los creó para que se fructifiquen y se multipliquen bajo la bendición del matrimonio” (Génesis, 1-27-28).

El derecho romano, a través del jurista Herenio Modestino, expresó que “nupcias son unión del varón y de la hembra, consorcio de toda la vida y comunicación del derecho divino y humano”. A partir de ahí y hasta nuestros días, en el Derecho de Familia se regula esa institución matrimonial, que refrerenda y hace suya la orientación plasmada en el Génesis.

Consecuentemente, las religiones tienen serios fundamentos doctrinales para constituirse en defensoras del matrimonio formado por hombre y mujer.

En cuanto a la segunda noticia, esto es, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, habría que especular qué hay detrás de este andamiaje y ruido. Una de esas especulaciones es que el gesto estadounidense va dirigido a mejorar la vida del cubano de a pie, y todo indica que es algo irrealizable dada la naturaleza del régimen, que es una dictadura que ha proclamado a los cuatro vientos que no cambiará su sistema de gobierno ni cederá en el marco de los derechos humanos, porque eso implica abrir las puertas para el ejercicio de las libertades, incluido el sufragio universal.

En medio de todo apogeo quienes en Cuba participan en actividades de confrontación pacifica contra la dictadura, reclamando real apertura, son reprimidos, golpeados y encarcelados, como les ocurre a la oposición y a las Damas de Blanco, y esos avatares en la vida del cubano no pueden ser silenciados; “la entende cordiale” EEUU-Cuba, necesita que se respire un aire en un marco de libertades, que el pueblo pueda elegir a quienes lo representarían en la esfera administrativa o de gobierno, básicos presupuestos para que las iniciativas, en el quehacer económico, generen riqueza.

Mientras no se den esos factores, Cuba no volverá a resplandecer como sucedía antes de 1959, cuando estaba entre los primeros países de América Latina, por su elevado desarrollo. El panorama cubano actualmente se debate, pues, entre sombras y luces.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de julio de 2015, 4:00 p. m. with the headline "ORESTES RODRÍGUEZ: Sombras y luces sobre Cuba."

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