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¿Por qué la izquierda revive en América Latina? | Opinión

El mandatario ruso Vladímir Putin (der.) habla con el gobernante venezolano Nicolás Maduro durante una reunión en el Kremlin de Moscú, Rusia, el 4 de octubre de 2017.
El mandatario ruso Vladímir Putin (der.) habla con el gobernante venezolano Nicolás Maduro durante una reunión en el Kremlin de Moscú, Rusia, el 4 de octubre de 2017. EFE

Latinoamérica es una zona de abundancia, sus recursos la han expuesto históricamente a intereses de potencias, de naciones desarrolladas, no ha sido masacrada como el continente africano, pero sin lugar a duda, también ha sufrido bastante, injustamente, pero en ocasiones merecidamente, nos explicamos.

En la primera década del siglo XXI la izquierda en el continente americano surgió de la mano de la billetera de Venezuela, el ex presidente Hugo Chávez no tuvo miramientos para invertir internacionalmente buscando apoyos, afianzar su liderazgo de la mano del boom petrolero más alto y sostenido de la historia.

Financió la creación del Petro Caribe, Unasur, ALBA, CELAC, entre otras iniciativas. Con recursos del Estado venezolano, construyó fuera de su país autopistas, refinerías, viviendas, costeó programas médicos y pare de contar. Obviamente, también financió decenas de campañas electorales, incluso, más allá de América, como en el caso de España.

Chávez se apoyó en sectores productivos públicos y privados de otras naciones, como estratagema para asfixiar al sector productivo venezolano, pensó —así lo hizo saber en varias ocasiones en su ególatra programa televisivo dominical “Aló Presidente”— que el barril de petróleo jamás bajaría, llegaría a $500 por eso diseñó la economía venezolana mucho más petróleo dependiente que antes de él. El populismo salvaje se adueñó del país caribeño. Paralelamente, la izquierda en el nuevo mundo resurgió, digamos, forzadamente.

De 2010 al 2020 esa izquierda decayó, en la misma magnitud que decayó la industria petrolera venezolana (por corrupción y desidia), las corrientes liberales retomaron el poder, pero sus gestiones, como en el caso de Argentina, Brasil, Chile y ahora Colombia (entre otras naciones), no tuvieron el éxito esperado, en primer lugar porque enderezar las economías tienen un impacto social elevado, en segundo lugar porque el COVID-19 devastó las economías y porque nuevamente la chequera publica venezolana engordó como consecuencia de la explotación furtiva de riquezas alternas al petróleo, con las cuales cuenta de manera tan exagerada como en “oro negro”.

Cuando labramos la tercera década de este convulsionado siglo, la historia se repite.

De la mano de las riquezas del castrismo venezolano se alza nuevamente la izquierda en América Latina, eso sí, con políticos mucho más agrestes, que no ocultan sus intenciones de perpetrarse en el poder, por eso encaran una férrea lucha contra la institucionalidad que los limita y la fórmula es la tenebrosa “constituyente”.

Leandro Rodríguez Linárez, politólogo venezolano. Twitter: @leandrotango .

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