DORA AMADOR: El Sínodo de la Familia, los cambios que vienen
Lo que hace unos días dijo Andrea Riccardi, fundador de San Egidio, movimiento especializado en tender puentes en situaciones de conflicto; profesor e historiador y autor de La sorpresa del Papa Francisco, acerca de que “la revolución de Francisco es una revolución del Espíritu y, como tal, imparable”, está siendo comprobado quizá como nunca antes en el Sínodo de la Familia que se está celebrando en Roma desde el 5 al 19 de octubre.
Recordemos las sorprendentes palabras que Francisco dirigió a los obispos en la apertura del Sínodo: “Todos somos pecadores, y nosotros también podemos ser tentados a hacernos cargo de la viña, debido a la codicia que está siempre presente en nosotros, los seres humanos. El sueño de Dios siempre choca con la hipocresía de algunos de sus funcionarios”. El Papa se refirió a la necesidad de la misericordia, cuando dijo que “malos pastores ponen cargas intolerables sobre los hombros de los demás, que ellos mismos no levantan un dedo para mover”, una paráfrasis de las palabras de Jesús contra la hipocresía de los escribas y fariseos en Mateo 23: 4.
“Que nadie diga: No puedo decirlo, porque pensarán de mí esto o lo otro”, le advirtió el Papa a los más de 191 obispos –los presidentes de las Conferencias de Obispos Católicos de todo el mundo– y otros 60 participantes sinodales. “Todo el mundo tiene que decir lo que siente; es deber ante el Señor decirlo sin temor a las consideraciones humanas, sin miedo y, al mismo tiempo, debemos escuchar con humildad y dar la bienvenida con el corazón abierto a lo que dicen los hermanos”.
Y los hermanos están hablando. Entendamos aquí por hermanos a los laicos, a las parejas matrimoniales invitadas a hablar en el sínodo. Escuchar a los obispos expresarse, y cuyas ideas ha quedado ya demostrado que difieren radicalmente. Presentes también están líderes de otras Iglesias cristianas y otras religiones.
Sin duda, un sínodo histórico y transformante en el catolicismo, así lo compruebo después de leer documentos y escuchar ponencias que no dejan de asombrarme, para mi bien y el de la Iglesia. Mi fe en el camino nuevo que quiere Francisco para la Iglesia aumenta y me anima enormemente.
El sínodo no se supone que llegue a conclusiones definitivas ahora, sino establecer la agenda para otro mayor mundial que se celebrará en octubre de 2015, en la que ya surgirán las recomendaciones del Papa.
El cardenal alemán Walter Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos del 2001 al 2010, y autor del libro Misericordia: La esencia del Evangelio y la llave de la vida cristiana, afirma que la misericordia ha sido “criminalmente descuidada” en la teología dogmática reciente de la Iglesia Católica, una situación “decepcionante, incluso catastrófica”.
Siendo cardenal, Jorge Bergoglio recibió una copia de este libro de Kasper y comentó: “¡Ah misericordia! Este es el nombre de nuestro Dios”. En su primer Angelus, siendo ya Papa, dijo: “Este libro me ha hecho tanto bien… La misericordia cambia el mundo... hace que el mundo sea menos frío y más justo. Tenemos que entender correctamente esta misericordia de Dios”.
Francisco considera que el futuro del mundo y de la Iglesia dependen de cómo se afronten los desafíos que las familias tienen por delante. Y que algo falla porque la propuesta católica se ve como “imposición moral” y no como un proyecto apasionante.
Para intercambiar impresiones y buscar soluciones convocó a este “sínodo extraordinario”. Y el Vaticano ha publicado el documento de trabajo a partir de las reflexiones. Es una síntesis de las respuestas a un cuestionario mundial sobre cómo los católicos perciben la situación actual.
El resultado es una radiografía muy realista que muestra luces y muchas sombras.
Entre las sombras, la soledad de los hijos y la percepción generalizada de que son un obstáculo al bienestar. También, la caída del número de matrimonios, el increíble aumento en los divorcios, o las familias “ampliadas”, con padres y abuelos separados o divorciados. Los hombres y mujeres que viven juntos sin estar casados.
Se destaca que los católicos deben tener una actitud respetuosa con parejas homosexuales, aunque “esto no significa que los fieles estén de acuerdo con una equiparación al matrimonio heterosexual”.
Uno de los temas más discutidos en el sínodo 2014 es la propuesta controvertida del cardenal Kasper que haría más fácil para los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente recibir la comunión. El Papa Francisco ha dicho que la situación de estos católicos ejemplifica una necesidad general de la misericordia en la Iglesia de hoy.
Quienes atraviesan estas situaciones delicadas deben sentirse acompañados por la Iglesia, y no juzgados. La doctrina sobre la familia debe percibirse como un camino de fe, y no sólo de puntos de moral sexual.
Sobre la ética sexual y lo que están diciendo los laicos ante los micrófonos, bate mano, trataré en mi próxima columna.
Palabracubana.org
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "DORA AMADOR: El Sínodo de la Familia, los cambios que vienen."