JOAQUÍN ROY: ¿Fin de la tragedia griega?
El contundente resultado del referéndum griego ha abierto un nuevo capítulo no solamente en el devenir de la nación helena sino en la propia esencia de la Unión Europea. El futuro del euro, paradójicamente, puede convertirse en un tema secundario. La semana próxima habrá que pasar página a algunos capítulos de la historia europea que se han estado considerando como parte inconmovible del guión.
Habrá que olvidar que los gobiernos griegos mintieron descaradamente para poder entrar en el euro. Habrá que perdonar que las autoridades de Bruselas miraron hacia el otro lado porque el país que todavía usaba la moneda más antigua de la humanidad y que había fundado la mitificada democracia no quedara fuera de la fiesta inaugural. Habrá que pudorosamente soslayar la sempiterna costumbre europea de intentar un arreglo al límite, para que al final de una cumbre no salgan vencedores y perdedores. Esta es una batalla que puede generar notable daño y bajas considerables.
En primer lugar, aunque los porcentajes de la votación reflejen una victoria evidente del rechazo ante las imposiciones de la Unión Europea, la sociedad griega ha quedado peligrosamente dividida por la alternativa presentada por el primer ministro Alexis Tsipras. Es predecible que los problemas del pueblo griego en su vida cotidiana no desaparecerán con el resultado del referéndum. Por lo tanto, los que votaron aceptar las condiciones de la UE recriminarán a los que le respaldaron por los previsibles daños que todos se verán obligados a soportar. Los ganadores de la contienda que votaron por el rechazo pueden sentirse defraudados al ver que la situación económica empeora.
El porcentaje refleja que los sectores conservadores y de clase media siguieron la tesis de aceptar las condiciones porque algo tenían. Mientras, por otro lado la mayoría que no tiene nada o lo ha perdido casi todo consideraba que debía seguir la lucha y desdeñar las presiones de la UE.
Si no llega un nuevo rescate o una reducción espectacular de la deuda, al resultar impotente en satisfacer las demandas de la ciudadanía, el gobierno puede verse obligado a dos alternativas, cada cual peor. Por un lado, puede tener que aceptar humillantemente una urgente ayuda humanitaria de la UE. Por otro, se puede mover por la peligrosa senda de solicitar la protección de intereses exteriores, como indicaban recientemente los movimientos hacia Moscú.
Los dirigentes de la UE se pueden ver abocados a cumplir las amenazas vertidas en las últimas horas de la contienda. El presidente del Parlamento, Martin Schulz, puede verse en la situación incómoda de tener que respaldar con acciones sus argumentos de las últimas horas con respecto al castigo al abandono del euro.
El dilema en que se van a encontrar los líderes que tienen más peso en la UE es también preocupante. ¿Cómo quedarán el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (muy desaparecido recientemente), y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, si la mano dura impuesta por Berlín se impone? Al revés, ¿cómo van a quedar todos si ahora se opta por la senda de la negociación tradicional y el compromiso clásico?
Una predicción tradicional consiste en que los líderes de Bruselas, respaldados por el FMI, optarán por la negociación, ya que no quieren pasar a la historia como actores de un enfrentamiento de consecuencias impredecibles. Al primer ministro griego no le conviene tensar más la cuerda más y, por lo tanto, presentará una oferta que la UE no pueda rechazar. Por su parte, Merkel y otros dueños de la deuda estratosférica griega saben que la salida de Grecia del euro garantiza la imposibilidad del cobro.
Finalmente, depende ahora de las decisiones que se tomen en Bruselas y otras capitales europeas para que no se dañe todavía más la esencia de la Unión Europea… y del euro, la joya de la corona, y la causa de todo este drama.
Catedrático Jean Monnet y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.
jroy@miami.edu
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de julio de 2015, 0:10 p. m. with the headline "JOAQUÍN ROY: ¿Fin de la tragedia griega?."