No conviertan a los inmigrantes en armas políticas. Promovamos una reforma migratoria humana y constructiva | Opinión
Admitámoslo: Nuestro sistema de inmigración está tan averiado como nuestras relaciones políticas y personales. Está claro que debemos hacerlo mejor.
Sin duda, sin inmigrantes no existe la Florida. Su presencia nos fortalece financiera y culturalmente, especialmente en Miami-Dade y el sur de la Florida. Asimismo, no tenemos control sobre los diferentes retos y circunstancias políticas que han traído a la gente a nuestras costas y fronteras. En la mayoría de los casos, ellos tampoco; muchos inmigrantes llegan a nuestras ciudades vulnerables y buscando desesperadamente refugio de condiciones inseguras.
Sin embargo, a medida que llegan, tenemos la oportunidad de reconocer nuestra humanidad compartida, acogerlos y abrazar los diversos dones y contribuciones que ofrecen. Tanto si han nacido en Estados Unidos como si no, reconocemos que todos compartimos miedos y sueños similares.
Nuestros valores basados en la fe nos recuerdan este carácter común. No obstante, reconocemos la importancia de asegurar todas nuestras fronteras, no solo por razones de seguridad nacional, sino también por la integridad de nuestro sistema de inmigración. Al reconocer estas tensiones, debemos elevar la urgencia de equilibrar estas necesidades.
Los recientes titulares sobre el transporte de inmigrantes desde la Florida, Texas y Arizona a otras partes del país son preocupantes. Al usar a los solicitantes de asilo como peones en un intento de dividir a los estadounidenses para obtener beneficios políticos, todos perdemos; los migrantes sufren más incertidumbre, el pueblo estadounidense se siente traicionado y se retrasa aún más el progreso en la aprobación de reformas migratorias significativas.
Estas acciones provocan una reacción política inmediata y reacciones emocionales que distraen al pueblo estadounidense –y al Congreso– de la adopción de medidas orientadas a la solución de la reforma migratoria.
Existen vías constructivas para las reformas migratorias. Nuestra delegación del Congreso tiene una capacidad única para liderar la promulgación de reformas este año. El pueblo estadounidense está unido por encima de los partidos: Quieren que el Congreso actúe en la reforma de la inmigración.
Las encuestas realizadas por el Foro Nacional de Inmigración muestran que el 79% de los electores apoyan las reformas migratorias que refuerzan la seguridad fronteriza, crean un camino hacia la ciudadanía para los DREAMers y garantizan una mano de obra legal y fiable para los agricultores y ganaderos de Estados Unidos. Y el 72% quiere tales reformas este año.
Para obligar a la delegación del Congreso de la Florida a tener la voluntad política de actuar, tenemos que defender a los vecinos migrantes de nuestras comunidades y oponernos a los continuos intentos de convertirlos en armas. En una temporada electoral, eso también significa dejar claro a los candidatos que no toleraremos que se use a los inmigrantes como peones.
A muchos de nosotros nos invitan a actos de campaña y nos animan a hacer donaciones a los candidatos que se presentan para representarnos en el Congreso. Imaginemos que en el transcurso de un acto de este tipo, cuando se abra la oportunidad de hacer preguntas, preguntamos a un candidato qué hará para luchar contra el uso de los inmigrantes como instrumentos y para luchar por vías constructivas para la reforma de la inmigración. Al dar forma a la comprensión de un candidato de nuestras expectativas mientras busca nuestros votos, estamos desempeñando un papel más eficaz como electores.
La continuación del uso de los migrantes como armas dañará el tejido mismo de nuestras comunidades, sembrando la desconfianza, debilitando las relaciones bipartidistas y, en última instancia, perjudicando nuestra capacidad para avanzar en los retos políticos más acuciantes de hoy. Las reformas pueden beneficiarnos a todos. Al mismo tiempo que se transporta a los inmigrantes entre los estados, nuestro país está sufriendo disrupciones en la cadena de suministro, una inflación galopante y una escasez de mano de obra paralizante en industrias esenciales, todo lo cual pudiera abordarse con reformas.
Alrededor de dos tercios de los estadounidenses creen que las reformas de la inmigración pueden ayudar a abordar estos retos, y estamos cansados de soportar las consecuencias de que el Congreso no las lleve a cabo. El pueblo estadounidense –y los inmigrantes que llaman a nuestras comunidades su hogar– necesitan que el Congreso deje de distraerse con los intentos políticos de convertir la inmigración en un arma y se reúna de manera bipartidista para llevar a cabo una reforma migratoria este año.
Si no lo hacen antes de que entren en receso por las elecciones, entonces debemos desempeñar nuestro papel el 8 de noviembre y votar por el candidato que creemos que luchará por caminos constructivos hacia la reforma en el próximo Congreso.
No podemos seguir por este camino de inacción. Nadie gana.
Marlon Hill es un abogado de Miami y ex presidente del Colegio de Abogados del Caribe. Gloria Romero Roses es propietaria de una pequeña empresa y ex presidenta de The Women’s Fund Miami-Dade. Enid Weisman es educadora y alcaldesa de la ciudad de Aventura.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2022, 5:48 p. m..