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Opinión

PEDRO CAVIEDES: David y Goliat


La joven paquistaní Malala Yousafzai y el presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, el indio Kailash Satyarthi, fueron elegidos el viernes pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz de 2014.
La joven paquistaní Malala Yousafzai y el presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, el indio Kailash Satyarthi, fueron elegidos el viernes pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz de 2014. EFE

“Era joven, pero estaba promoviendo la cultura occidental”, fueron las palabras del portavoz del Talibán, Ehsanullah Ehsan, cuando llamó a la agencia Reuters para atribuirse la autoría del atentado a la paquistaní Malala Yousafzai. ¿Y qué es promover la cultura occidental para el Talibán?: Luchar por el derecho de las niñas a ir a la escuela. Eso que tantos damos por sentado, a Malala le costó una bala en la cabeza de la que se salvó de milagro. Hoy puede estar orgullosa de ver su nombre escrito entre los que han tenido el honor de recibir un Premio Nobel.

El otro galardonado, junto a Malala, con el Premio Nobel de la Paz 2014, fue el activista indio Kailash Satyarthi, ambos “por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”, según anunció el Comité Nobel Noruego. Satyarthi lleva 28 años denunciando a las multinacionales que explotan a menores de entre 5 y 12 años de edad en la India, y lidera la organización Global March, que ha liberado a más de 80,000 niños alrededor del mundo, de ese tipo de esclavitud que en mi concepto debería llenar de vergüenza a los ejecutivos de las compañías que la practican.

Comparado con el año 2000, hoy trabajan 78 millones menos niños. Sin embargo, todavía quedan 168 millones. 168 millones de criaturas que en lugar de estar en un colegio aprendiendo y divirtiéndose con los amigos, trabajan día a día como adultos, para llevar a su casa el pan, para pagar por su supervivencia. ¿Cómo pueden permitir algo así los gobiernos?

Mientras tanto, fanáticos como los del Talibán se encargan de asegurarse que menos niños se eduquen fuera de sus círculos de influencia, simplemente porque saben que una persona entre más educada, más difícil será que se acoja a sus tesis y se preste para realizar sus actos demenciales; que una niña entre más educada, menos aceptará la esclavitud y la opresión a la que estos criminales las quieren someter.

Aunque en los Estados Unidos sea muy difícil ver menores de edad que no vayan al colegio, no debemos olvidar que en muchas partes del mundo existen niños que darían todo por estar sentados en un pupitre frente a un tablero, con un profesor instruyéndolos. Por eso nunca he estado de acuerdo con los recortes que proponen a la educación pública. Si el sistema debe hacerse más eficiente, porque actualmente está mal manejado, pues que se ejecuten los cambios que sean necesarios, pero que no se recorte. No hay mayor fortaleza de una nación que las personas que conviven en sus fronteras. Nunca he pensado que el poderío y la grandeza de este país provengan de sus armas, de su economía o sus recursos naturales, tanto como de la forma en que logran extraer lo mejor de cada persona en cualquier campo, gracias a las bondades de su educación pública y privada.

Si cabe un esfuerzo mundial más, ahora que tenemos la extrema necesidad de ponernos de acuerdo todos y tomar medidas para contener el cambio climático, éste debe consistir en erradicar de la faz de la tierra el analfabetismo, en conseguir que cada criatura que una madre dé a luz en este mundo, nazca con la oportunidad de educarse, como si los libros fuesen otro órgano de su cuerpo.

Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi, gracias por su ejemplo, gracias por su lucha, gracias por demostrarnos que no se necesitan grandes acopios de poder, para conseguir que otros alcancen una mejor existencia, y para enfrentarse con aquellos que creen que con un fusil o enormes sumas en el banco, pueden arrasar con el mundo. Cada uno de ustedes es un David, que día a día derrota a Goliat.

Enhorabuena por tan merecido reconocimiento.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de octubre de 2014, 4:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: David y Goliat."

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