Legislatura de Florida debe actuar con mayor rapidez para enfrentar el cambio climático | Opinión
Era septiembre en la Florida. Volvían las clases, los sábados eran ajetreados con los partidos de fútbol y nuestras aguas costeras, de un azul imposible, estaban salpicadas de embarcaciones de recreo.
Hasta que el huracán Ian le puso fin abruptamente a la vida normal.
St. Petersburg se despertó con el zumbido de generadores y motosierras mientras mis vecinos retiraban los escombros de palmeras, muelles y porches y llevaban a la basura todos los helados y condimentos estropeados.
Nuestros rezos estaban con nuestros vecinos. Al sur, en Naples y Fort Myers, las familias lo habían perdido todo a causa de la marejada ciclónica y, en Orlando y Jacksonville, las inundaciones desbordaron los sistemas y las carreteras y arrasaron los hogares. Apenas 34 días después, el huracán Nicole asestó un segundo golpe a nuestro estado y vimos cómo casas del Condado Volusia se desmoronaban en el mar.
El cambio climático está agravando estas tormentas. La calidez que nos define como floridanos ha sido desplazada por la preocupación. Hace 30 años, el huracán Andrew también arrojó sombras sobre el Estado del Sol, pero nuestros líderes tomaron medidas, adoptando códigos de construcción resistentes al viento de primera clase, a los que ya se atribuye haber salvado muchos hogares y negocios durante el ataque de Ian.
Las tormentas de nuestra generación demuestran que una vez más necesitamos la determinación centrada de la Legislatura de la Florida para enfrentar los fenómenos meteorológicos volátiles, el aumento de las tasas de seguros y los riesgos de seguridad nacional provocados por un clima desestabilizado.
A medida que reconstruimos, debemos ir más allá de la protección contra vientos e inundaciones de nuestros edificios. Deberíamos fijarnos en Babcock Ranch, en el Condado Charlotte, como ejemplo de lo resistentes que podemos ser cuando alimentamos a las comunidades con energía limpia y asequible. Aprovechando la reciente acción histórica del gobierno federal respecto al clima, que presenta oportunidades de financiación, podemos construir el futuro que la Florida necesita.
Esta ola de inversiones privadas y públicas en energías renovables y eficiencia energética puede ayudar a forjar un nuevo camino para las familias y las empresas de la Florida que ya están sufriendo los históricos aumentos de las tarifas eléctricas aprobados el año pasado. En pocas semanas, se le volverá a pedir a la Comisión de Servicios Públicos que traslade a los clientes $3,500 millones en aumentos de las tarifas del gas natural, protegiendo al mismo tiempo los beneficios de las empresas de servicios públicos.
El 71% de los votantes de la Florida apoyan la expansión del uso de la energía solar porque entienden que las energías renovables no sufren la montaña rusa de los precios de los combustibles fósiles, porque el viento y el sol son gratis. De acuerdo con un informe reciente del banco de inversiones Guggenheim Securities, la energía solar a escala comercial es ahora un tercio más barata que la de gas.
El huracán Ian y las tormentas que le seguirán están transmitiendo el mismo mensaje: que la Florida debe actuar con mayor rapidez para cambiar la trayectoria del clima extremo que está poniendo en peligro a nuestras familias y nuestra economía.
Los líderes de la Florida pueden dar grandes resultados durante la próxima sesión legislativa manteniendo la energía solar en los tejados al alcance de todos, financiando completamente Florida Resiliente y la ciencia y el monitoreo necesarios para ayudar a predecir tormentas e inundaciones, así como eliminando las barreras para que los distritos escolares realicen la transición a las opciones de autobuses eléctricos de menor costo.
En el Estado Libre de la Florida, la pregunta para nuestros líderes en esta sesión legislativa es la siguiente: ¿lo harán?
Dawn Shirreffs es la directora para la Florida del Fondo de Defensa Medioambiental.