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El frente de batalla digital de la democracia en Venezuela | Opinión

Archivo: Una venezolana rinde tributo a los fallecidos en protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Archivo: Una venezolana rinde tributo a los fallecidos en protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro. El Nuevo Herald

El régimen venezolano de Nicolás Maduro sabe que la capacidad de los venezolanos para expresarse libremente amenaza su intento de controlar su sociedad, por lo que continúa creando un clima de miedo, silenciando tanto a los presos políticos como al pueblo venezolano.Un reciente informe de las Naciones Unidas detalla cómo la violencia física es una parte clave dela asfixia de la libertad de expresión por parte de su gobierno.

Pero el intento también se manifiesta a través del “autoritarismo digital”, que son los esfuerzos de un gobierno para controlar a su población a través de tecnologías como el Internet.

Los regímenes autoritarios también disponen de varios métodos para envenenar el libre flujo de información y comunicaciones.

Pueden bloquear el acceso a Internet o vigilar su uso, censurar contenidos, inundar la esfera informativa con desinformación y cooptar las redes sociales y otras plataformas en línea.El objetivo es hacer que los ciudadanos se amolden a la ideología del Estado y destruir la fe en los principios democráticos.

Lo más preocupante es que los líderes autoritarios utilizan él autoritarismo digital para perseguir a quienes piensan de manera diferente.Fuerzas externas están ayudando a Caracas y otros gobiernos autocráticos en América Latina en este esfuerzo. Voice of America informa de que: “La tecnología y pericia chinas están haciendo posible que Venezuela y Cuba ejerzan un control asfixiante sobre las comunicaciones”.

Washington debe prestar atención a este nuevo campo de batalla en el conflicto entre sistemas democráticos y autoritarios. El descenso de Venezuela a la tiranía absoluta después de haber sido una vez una democracia subraya el papel de China en la región. Entre otras cosas, el apoyo de Beijing al régimen de Maduro ha facilitado la capacidad de su gobierno de rastrear digitalmente a los opositores políticos y silenciar la disidencia. A medida que China y otras potencias autoritarias inyectan su influencia en América Latina, Washington debe estar más comprometido en fomentar las condiciones para unas instituciones democráticas más fuertes, el Estado de derecho y la libertad individual en toda la región.

A este punto, un reciente informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos recomendó que los gobiernos adopten regulaciones significativas sobre la exportación de tecnologías de vigilancia que se sabe que están asociadas con la violación de las libertades civiles.Estados Unidos especialmente debe garantizar una presencia diplomática sólida en América Latina que colabore con los gobiernos, las organizaciones locales de la sociedad civil y la población.

El objetivo debe ser promover una gobernanza responsable y transparente, así como proteger las libertades civiles. Washington también debería nombrar un representante especial para el autoritarismo digital para destacar el problema y coordinar una respuesta al desafío global.

El representante podría comenzar desafiando la narrativa defendida por algunos poderes autoritarios de que los valores democráticos que protegen la privacidad individual están en desacuerdo con el mantenimiento dela seguridad.

Al mismo tiempo, Washington debe aumentar los costos para aquellos individuos ye ntidades responsables de abusos contra los derechos humanos y violaciones de los principios democráticos.Las sanciones selectivas impuestas a través de mecanismos como la Ley Global Magnitsky deberían extenderse a quienes exportan e importan autoritarismo digital a América Latina. Del mismo modo, Washington debería alentar a los aliados en la región a adoptar su propia legislación Magnitsky.

Esto ayudaría a cerrar el espacio donde estos violadores de los derechos humanos encuentran refugios seguros, financieros y recreativos.El liderazgo estadounidense también debería coordinarse con aliados democráticos para presionar a las competiciones deportivas, internacionales y regionales, como los Juegos Olímpicos, para que consideren boicotear a países como Venezuela que están implicados en abusos sistémicos contra los derechos humanos.

Del mismo modo, las coaliciones de sociedades libres podrían acordar rechazar conjuntamente la participación en competiciones que organizan los países autoritarios.Y, por supuesto, los líderes locales e internacionales de la sociedad civil son clave para defenderla libertad en América Latina.

Deben seguir abogando por la libertad de expresión y el derecho ala privacidad, crear conciencia sobre el autoritarismo digital, denunciar las irregularidad es cometidas por gobiernos y funcionarios, y apoyar a las personas perseguidas.Las democracias no pueden permitir que los autócratas dominen el espacio virtual.

La amenaza del autoritarismo digital no se limitará a lugares como Venezuela o China a medida que la tecnología de Internet avance y conecte más estrechamente al mundo.

Como señaló el venezolano Leopoldo López, activista por la libertad: “Las autocracias, las dictaduras, llaman a tu puerta. Una vez que entren en tu casa, en tu vida privada, podría ser demasiado tarde”.

Chris Walsh es Director Adjunto de Libertad y Democracia en el Instituto George W. Bush. Rodrigo Diamanti es un activista democrático venezolano y presidente de Un Mundo Sin Mordaza. Una versión más larga de este ensayo apareció originalmente en la serie en línea Democracy Talks del Instituto Bush

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de diciembre de 2022, 2:35 a. m..

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