SABINA COVO: Un boom para la gente
Todavía recuerdo antes del primer boom inmobiliario cuando Miami tenía toda la planeación de la zona del centro de la ciudad bajo el Downtown Development Authority, entidad víctima de un escándalo por mal manejo. Un paseo peatonal a lo largo de Biscayne, restaurantes y bares, y zonas verdes estaban expuestas en las maquetas de planeación. Al estallar la burbuja inmobiliaria, los proyectos quedaron en veremos. Y la zona del downtown y Overtown continuó su proceso a lo que es hoy. Una zona mixta entre nativos, cultura, novedades, y no la mejor seguridad ni el mejor estado, para sus residentes, pero sí para sus negocios (en algunos casos). Es algo así como la típica tienda Louis Vuitton, y a diez minutos a pie, una zona muy pobre y desatendida.
Una situación que se ve mucho en las grandes urbes de todo el mundo, pero que debe ser evitada y arreglada. El problema que enfrentan los gobernantes, es el cómo. ¿Dónde está el equilibrio correcto? La inversión de proyectos nuevos inyecta fondos para hacer una comunidad y mejorarla. El problema es que hay inversión de proyectos de lujo que para crecer verticalmente no necesariamente pueden estar diseñados para hacer una comunidad con los habitantes de las zonas más cortas. Ahí ocurre más bien el desplazamiento hacia otras zonas de la ciudad.
El ejemplo perfecto se vio esta semana durante la reunión de la Comisión de Miami Dade en la que se expuso el tema de crear un distrito para el desarrollo comunitario de la zona de Overtown, debido al megaproyecto Miami World Center, que reestructuraría prácticamente toda esa zona. Para un buen grupo de residentes que se presentaron en la audiencia pública, “para mal”. Los comisionados aprobaron el proyecto por votación de 12 a 0 pero antes de eso la gente que estaba en contra fue expulsada de la reunión de la comisión. Por irrespeto.
Cuando el dueño del proyecto se levantó a exponer sus políticas, después de una larga hora en la que los residentes plantearon sus muy valiosos argumentos, explicando la razón del escepticismo, los opositores al proyecto, que vestían camisas negras, se levantaron y dieron la espalda. Ahí fueron expulsados. Entonces, afuera del Stephen Clark Center, comenzaron a manifestarse gritando, cantando y saltando hasta el cansancio. Mientras eso ocurría, adentro, la comisión daba el tan temido sí al proyecto.
No hay ecuación correcta, mas allá de brindarle apoyo de transición y posibles empleos a las comunidades que se ven desplazadas cuando las zonificaciones de las ciudades benefician a los nuevos constructores. Claro está, con la particularidad de las zonas históricas, que sin duda deberían ser preservadas a toda costa. La queja de muchas personas residentes de Overtown es que ya se ha visto con otros proyectos, donde presuntamente no se emplea a residentes de la zona. Hay una realidad: si esas empresas ofrecen capacitación para la gente del área, y el distrito ofrece vivienda asequible, puede que la ecuación funcione.
De nuevo, es un mal que parece ser un bien, y viceversa. Pero es un proceso inevitable en una ciudad en la que la tierra para construir se sigue moviendo a lugares habitados, tierra adentro. Y en la que la inversión sigue creciendo. Eso sí, seguiremos viendo a la gente quejándose. No olvidarse de los residentes de las zonas es clave para que la transición de Miami sea la correcta para la comunidad. Y para que Miami sea una ciudad de todos, y no de nadie.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de julio de 2015, 0:53 p. m. with the headline "SABINA COVO: Un boom para la gente."