DORA FERNÁNDEZ: El universo mendicante
Hace una semana la foto de un desolado ciudadano griego de 77 años que lloraba al no poder cobrar su pensión, mostraba al mundo lo que significa la crisis para los jubilados en el país heleno. Pero Internet globalizó este suceso y permitió que un financista australiano reconociera a Giorgios como el amigo de su padre y no dudó en acudir en su ayuda. La familia Chatzifotiadi recibirá apoyo y no pasará hambre. Es una situación especial. No sucederá lo mismo a todos los pensionistas.
Algo parecido aunque dentro de otro contexto ocurrió en Filipinas, donde el pequeño Daniel fue fotografiado por Joyce mientras estaba estudiando bajo el alumbrado público al no contar con servicio de luz en su vivienda y Facebook se encargó del resto. La imagen resultó tan impactante que las autoridades filipinas no pudieron permanecer impasibles ante esta cruda realidad.
Ambas historias tuvieron un desenlace feliz y abrieron una puerta de esperanza a estas vidas, aunque la subsistencia del hogar del menor dependía de la caridad pública al igual que miles de familias que se ven obligadas a mendigar para sobrevivir. El tema genera controversia, porque las situaciones que se presentan en diversos países son distintas. En muchos casos es imposible contrastarla.
En Estados Unidos, potencia mundial y específicamente en Nueva York, pueden encontrarse miles de familias sin hogar totalmente desamparadas. Todos no viven en refugios y entre ellos hay veteranos de guerra. Si bien algunas personas arruinan sus vidas con adicciones al alcohol o narcóticos, también hay quienes luego de un terremoto pierden todas sus pertenencias, incluyendo su vivienda. Algunos emocionalmente no logran remontar estas pérdidas y sufren tal debacle que caen en un hoyo del cual no salen.
Hace años pude ver en la capital mexicana a una familia vestida de payasos, quienes aprovechando la noche y el cambio de semáforo actuaban velozmente antes de pasar el sombrero a los conductores, evidentemente buscaban anonimato. Y en Perú me familiaricé con rostros de mendigos que encontré en el camino. Un día al salir del cine observé a tres personas recogiendo en un lujoso automóvil a uno de ellos, un parapléjico que pedía limosna en su silla de ruedas. El hallazgo me dejó anonadada. ¿Qué o quienes inducían a mendigar a aquel anciano?
La crisis española propició el surgimiento de los personajes más extravagantes como modelos, también músicos y cantantes a cambio de unos pesos. En este país algunas madres piden alimentos. Imagino que a autoridades como la alcaldesa de Madrid les desagrada que la capital exhiba la pobreza de sus habitantes y que por ello movilizara a la policía para que los dispersara. Pensaba en la imagen externa. ¿Cuántos meditan en el sentir de ese mendigo? Honestamente no creo que mendigar sea una actividad recreativa. Cuando un ser humano llega a estas circunstancias, debe sentirse humillado y perder su autoestima.
En Perú es cotidiano ver a menores mendigando en las calles o avenidas, restaurantes y en buses. Son niños sin hogar, muchos de las provincias, que son explotados por delincuentes que los entrenan para recitar, cantar y conmover a su auditorio. Los adultos muestran recetas médicas o confiesan que acaban de abandonar la prisión.
También existen mendigos en países con sólida economía como Suecia, donde la mayoría de los tiggare son gitanos de origen rumano. Están en las puertas de los supermercados con carteles y foto de sus familias, si les dan ropa reclaman dinero. A los nórdicos les conmueve la mendicidad, algunos tratan de ayudarlos adquiriendo la edición especial de una revista, Sophia Z-4515. Al parecer la idea de la publicación se inició en Noruega con People are people, donde cuentan con 800 proveedores.
Algunos nórdicos lo ven como una alternativa. Indudablemente es mejor vender un periódico que pedir limosna. Lo real es que la mendicidad es un tema histórico, social, dolorosamente real. Por supuesto que nos subleva porque detrás de las desigualdades, las guerras fratricidas y las hecatombes en el mundo parece ser un mal endémico que no podremos evitar.
Periodista peruana.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de julio de 2015, 2:54 p. m. with the headline "DORA FERNÁNDEZ: El universo mendicante."