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Rosa María Payá: El jefe de la diplomacia europea aterrizó en La Habana. ¿No sabe de los presos políticos cubanos? | Opinión

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, está en La Habana. ¿Después de seis años sin lograr nada para los derechos humanos de los cubanos o la seguridad de los europeos, que espera? EFE/Ernesto Mastrascusa/Sipa USAEFE/Ernesto Mastrascusa/Sipa USA
El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, está en La Habana. ¿Después de seis años sin lograr nada para los derechos humanos de los cubanos o la seguridad de los europeos, que espera? EFE/Ernesto Mastrascusa/Sipa USAEFE/Ernesto Mastrascusa/Sipa USA EFE/Sipa USA

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, aterrizó en La Habana cuando hay más de 1,000 cubanos en prisión política, al menos 10 de ellos en huelga de hambre, y después de al menos siete visitas de alto nivel entre La Habana y Moscú desde que comenzó la guerra.

Esto es parte del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) entre la UE y el régimen cubano; pero después de 6 años de “diálogo constructivo” sin lograr nada para los derechos humanos de los cubanos o la seguridad de los europeos, vale la pena preguntarse por qué Borrell continúa haciendo concesiones.

Cuba en crisis

El acuerdo comenzó su implementación “temporal” en 2017 en anticipación de la ratificación por cada parlamento nacional de la UE. Sin embargo, en 2021, el Parlamento de Lituania aprobó una resolución declarando que no es “políticamente apropiado” ratificar el PDCA UE-Cuba.

Esta resolución “afirma inequívocamente que el régimen de la República de Cuba y sus relaciones con la Federación de Rusia, la República Bolivariana de Venezuela, la República Islámica de Irán, y el apoyo a organizaciones terroristas financiadas a través del tráfico de drogas, representan una amenaza para los países vecinos y las sociedades de la región latinoamericana.”

El paso decisivo para suspender el PDCA, de acuerdo con la Convención de Viena, era que Lituania informara formalmente a la Unión de su intención de no ratificar, lo que hicieron. Sin embargo, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) de Borrell continúa ignorándolo.

Mientras tanto, en 2018, el Parlamento Europeo (PE) adoptó una resolución condenando los abusos contra los derechos humanos en Cuba. El régimen entonces redobló la apuesta e impuso una constitución en violación explícita de la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamando que la “fuerza política superior dirigente de la sociedad y del Estado” es el Partido Comunista único, no el pueblo; etiquetando al “sistema socialista” como “irrevocable”; y prohibiendo a las generaciones futuras utilizar cualquier mecanismo de reforma para cambiar esto.

En junio de 2021, ante el aumento de la represión contra los activistas y manifestantes pacíficos, el PE adoptó una segunda resolución, instando directamente al SEAE a insistir en que las autoridades cubanas cumplan con las obligaciones vinculantes establecidas en el PDCA.

Un mes después, cientos de miles de cubanos salieron a las calles en protestas en todo el país gritando “¡Libertad!”, “Cambio de Sistema”, “¡Abajo la dictadura!”, “Patria y Vida”. La demanda popular por un cambio democrático es clara. Las autoridades respondieron con miles de detenciones arbitrarias, torturas, juicios falsos y un “llamado a la guerra” de Miguel Díaz-Canel en la televisión nacional, para enfrentar a los manifestantes pacíficos.

Rechazar abusos en Cuba

Finalmente, en septiembre de 2021, el PE aprobó una resolución instando a la “Unión Europea a activar el Artículo 85(3b) del PDCA, que permite suspender el acuerdo”. La misma resolución, instó al “Consejo a utilizar las disposiciones del Acta Magnitsky de la UE y adoptar sanciones contra los responsables de las violaciones de los derechos humanos en Cuba lo antes posible”. A pesar de esto, Borrell continuó implementando un acuerdo que entrega decenas de millones de euros cada año a los represores de los ciudadanos cubanos.

El SEAE no ha estado simplemente ignorando las instrucciones del Parlamento Europeo y de los estados miembros; también han estado excluyendo sistemáticamente a los miembros de las organizaciones cívicas cubanas, tanto dentro como fuera de la Isla, del marco del acuerdo, permitiendo que el régimen domine la narrativa en cada encuentro bilateral.

Desde nuestro movimiento, Cuba Decide, hemos alertado al SEAE, a los gobiernos nacionales y a los parlamentos en Europa sobre la grave crisis humanitaria y política creada por la dictadura. Como parte de esfuerzos como “Cuba En Crisis” y “Pasos de Cambio”, que incluyen las propuestas de una gran parte de la oposición y asociaciones cubanas independientes, hemos pedido tanto la activación del artículo 85 como el uso del Mecanismo Global de Sanciones de la Unión Europea -Ley Magnitsky de la UE. Estas solicitudes alimentaron las resoluciones del Parlamento Europeo pero han caído en oídos sordos en la oficina del señor Borrell.

Cada acción, o la falta de ella, tiene consecuencias - Europa no es la excepción a esta regla. La UE ha pasado casi seis años en ‘diálogo’ y ‘cooperación’, financiando indirectamente la represión en Cuba. Aun así, hace seis meses, Díaz-Canel visitó Moscú y desde allí culpó a Europa y a Estados Unidos por la guerra en Ucrania.

Cuba, Rusia y Putin

El primer día de la invasión de Ucrania, se anunció el fortalecimiento del acuerdo militar estratégico entre Rusia y Cuba y se ha solidificado aún más desde entonces. A través de sus numerosas agencias de prensa controladas o influenciadas por el estado cubano, el régimen difunde propaganda rusa internacionalmente, defendiendo la invasión de Putin y eludiendo la prohibición en toda Europa de Russia Today.

Encima de todo esto, el lanzamiento del Sistema de Pago MIR de Rusia en Cuba está casi listo y el embajador ruso dijo que están “implementando con éxito mecanismos de liquidación independientes que establecerán lazos, eludiendo las organizaciones financieras de estados hostiles”.

Una declaración que esencialmente revela que Cuba está preparada para funcionar como un conducto para que Rusia eluda las sanciones europeas y oculte activos del escrutinio europeo. A estas alturas, no debería sorprender cuál ha sido la respuesta de Borrell: ninguna.

Así las cosas, el dinero de los contribuyentes europeos sigue apoyando a un régimen que no solo viola flagrantemente los derechos humanos sino que también se alinea con otro estado patrocinador de terrorismo, Rusia, y coopera activamente en una guerra de agresión.

Y, encima, Borrell está regalando al régimen de los Castro una visita de alto nivel e invitando oficialmente a los dictadores cubanos a la Cumbre CELAC-Unión Europea en Bruselas. Ambas ocasiones serán aprovechadas por el régimen como pretexto para una legitimidad que los ciudadanos cubanos nunca les hemos concedido, y para insultar a una pueblo que, a pesar del hambre, el terrorismo de estado y la violencia política, ha continuado saliendo a las calles, protagonizando más de 4,000 protestas pacíficas en los últimos 18 meses.

Con este estilo de apaciguamiento, Europa ha dado la espalda al pueblo cubano, porque las dictaduras solo responden a la presión. Por esta razón, Cuba Decide se centra en buscar apoyo internacional para obligar al régimen a someterse pacíficamente a la voluntad del pueblo y creo que nos alineamos con los mejores intereses de los europeos cuando advertimos contra las negociaciones incondicionales con el régimen: La UE debería ejercer su influencia para exigir la liberación inmediata de todos los presos políticos, el cese de la represión y el respeto de todas las libertades fundamentales, junto con poner fin al apoyo a la invasión rusa.

Además, la Unión debería implementar su Mecanismo Global de Sanciones contra los criminales que detentan el poder en Cuba.

La visita de Borrell debe marcar la activación de la cláusula democrática del PDCA, en solidaridad con el derecho del pueblo cubano a la libertad y la democracia.

Pero, si el señor Borrell sigue fingiendo demencia, nuestra esperanza recae en que los estados miembros de la UE reaccionen, pues está en su propio mejor interés.

Rosa María Payá Acevedo es una activista cubana por la libertad y los derechos humanos en Cuba y es hija del activista Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano.

Rosa María Payá heads Cuba Decide
Rosa María Payá heads Cuba Decide Courtesy Cuba Decide





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