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Pánico en la Florida por nueva ley migratoria | Opinión

La nueva ley sobre inmigración en la Florida, promulgada por el gobernador republicano Ron DeSantis, ha sembrado el pánico entre los inmigrantes indocumentados en el estado, que según el Migration Policy Institute, con sede en Washington, suman unos 772.000.

La ley SB 1718, firmada por DeSantis el pasado 10 de mayo, establece que todas las empresas de la Florida con más de 25 empleados deberán verificar la residencia legal de sus trabajadores a través del sistema e-Verify a partir del 1 de julio, la fecha en que la medida entra en vigor.

Las empresas que no verifiquen el estatus legal de sus empleados afrontarán diversas penalidades, incluida la revocación de su licencia para operar.

Además, la nueva ley castigará a quienes, a sabiendas y voluntariamente, transporten a inmigrantes indocumentados hasta la Florida, desde otro estado o desde otro país. Los que infrinjan la ley por primera vez pueden ser condenados a un máximo de cinco años de prisión y una multa de 5.000 dólares por cada inmigrante trasladado. Los reincidentes podrían ir a la cárcel hasta por 15 años y tener que pagar una multa de 10.000 dólares por cada indocumentado.

Los que trasladen a menores —aun por primera vez— recibirían este último castigo.

La draconiana medida de DeSantis no se detiene ahí. Los indocumentados no podrán conducir en la Florida con licencias emitidas en otros estados, y ningún condado o municipio floridano podrá emitir documentos de identidad para extranjeros sin residencia legal.

La ley también exige a los hospitales que atienden a pacientes con Medicaid, el programa estatal de salud para personas de bajos ingresos, que determinen al admitir a pacientes si son ciudadanos de Estados Unidos, residentes legales o indocumentados.

Aun antes de entrar en vigor, la medida ya está ahuyentando a numerosos inmigrantes. Muchos temen que el éxodo afecte duramente la economía floridana y cause pérdidas de miles de millones de dólares, sobre todo en los sectores que dependen de la mano de obra inmigrante, como la agricultura, la construcción, la hotelería y la gastronomía. Un gran número de indocumentados, que se sienten amenazados por la nueva ley, han dejado de ir a sus trabajos en la construcción y en la recogida de cosechas, y muchos se han trasladado a otros estados, como Georgia, Carolina del Sur y Maryland.

El 26 de mayo, Nikki Fried, presidenta del Partido Demócrata de la Florida, alzó la voz por los inmigrantes en un evento realizado en Miami junto al monumento conocido como la Antorcha de la Amistad. Fried denunció que familias enteras de trabajadores indocumentados se están yendo del estado, que las cosechas se pudren sin recoger en el campo y que falta mano de obra en sectores esenciales, debido a la política migratoria de DeSantis.

Fried afirmó que tres pilares de la economía floridana —la agricultura, el turismo y la construcción— van a sufrir a causa de la nueva ley.

En el mismo acto, Sabina Covo, comisionada de Miami, dijo que es una “falta de respeto” a la dignidad de personas, que en muchos casos llegan a Estados Unidos huyendo del autoritarismo y la persecución política en sus países, negarles el derecho básico de tener un techo, un trabajo o una licencia de conducir.

Pero DeSantis —que está aspirando a la presidencia de la nación— presta oídos sordos a estas reclamaciones. En su campaña por conquistar la Casa Blanca, está utilizando la inmigración como un caballo de batalla, presentándose ante los votantes como un líder capaz de poner orden en la frontera con México, donde según él y otros políticos republicanos hay un caos migratorio causado por la supuesta incapacidad del gobierno de Joe Biden de proteger la frontera sur.

No hay tal caos, pero crear el temor de una inmigración desordenada y una frontera sin control es una estrategia en el intento de ganar la presidencia.

¿Dará frutos esa estrategia antinmigrante? En los próximos meses se sabrá si la mayoría de los votantes entienden el valioso papel que la inmigración tiene en el presente y en el futuro de Estados Unidos, o si han mordido el anzuelo de la intolerancia y la xenofobia.

Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Su novela más reciente es La espada macedonia, publicada por Mundiediciones.

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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2023, 4:22 a. m..

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