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Transformar las relaciones entre EEUU y Cuba: De la dominación al enriquecimiento | Opinión

Banderas cubanas ondean frente a la Embajada de EEUU en La Habana.
Banderas cubanas ondean frente a la Embajada de EEUU en La Habana. Getty Images/iStockphoto

Durante las últimas seis décadas, tanto Cuba como Estados Unidos han cometido errores en sus intentos de afirmar el control sobre las relaciones bilaterales y crear inestabilidad a costa del otro.

Sin embargo, es evidente que el dominio bilateral no es la solución. Más bien, el objetivo mutuo debería ser enriquecer la calidad de vida del pueblo cubano.

La incapacidad del gobierno cubano para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, combinada con el enfoque del gobierno estadounidense de perjudicar al régimen en lugar de ayudar al pueblo, solo ha perpetuado el sufrimiento entre los 11 millones de ciudadanos de la isla.

Ha llegado el momento de cambiar nuestro enfoque hacia el mejoramiento del pueblo cubano, principalmente apoyando y potenciando al emergente sector privado, para devolver la esperanza y un futuro brillante a la nación.

Promoviendo y facilitando el compromiso y la colaboración con el emergente sector privado cubano, Estados Unidos puede fomentar un cambio positivo, aumentar la estabilidad regional y aprovechar el enorme potencial del espíritu emprendedor de los cubanos, reduciendo al mismo tiempo el gran número de inmigrantes cubanos que llegan a la frontera sur.

Se ha iniciado un notable, y no tan silencioso, cambio de rumbo a medida que el gobierno cubano ha tenido que aceptar la realidad de que está arruinado. De ahí el surgimiento de un sector privado, que puede usar nuestro apoyo gracias a nuestros conocimientos técnicos y recursos de capital como alternativa viable a una estrategia punitiva.

La economía de Cuba

En los últimos años, la economía cubana ha experimentado un drástico declive, afectando negativamente a la vida de cada ciudadano y obligando al gobierno a ejercer un mayor control sobre la población y a limitar aún más las libertades individuales.

Sin embargo, el colapso del sector empresarial estatal, combinado con un marco legal que permite la constitución de pequeñas empresas, ha dado lugar al surgimiento de un sector emprendedor privado que está proporcionando soluciones a los cubanos ahí donde el gobierno ya no puede.

Es crucial que Estados Unidos apoye y se comprometa con el sector privado de Cuba para reducir la migración a este país y promover la estabilidad y la prosperidad dentro de la isla.

El sector privado en Cuba presenta una oportunidad para transformar el panorama económico del país. Reorientando nuestros esfuerzos hacia el apoyo al crecimiento del espíritu emprendedor, las pequeñas empresas y la inversión extranjera, podemos fomentar un entorno de independencia económica para los cubanos.

Este cambio de enfoque no solo empoderará económicamente a los individuos, sino que también les proporcionará la esperanza de un futuro mejor, algo esencial para disuadir la migración a gran escala y la fuga de cerebros.

Reconozcamos que Estados Unidos, la diáspora cubana y Cuba comparten al menos un objetivo común: mejorar la vida del pueblo cubano. Aunque sigan existiendo desacuerdos políticos legítimos en nuestro camino, es hora de que demos prioridad al bienestar de las personas.

Cambiando nuestra narrativa de la confrontación a la cooperación, Estados Unidos puede desempeñar un papel significativo en la revitalización de la economía de Cuba y ayudar a restaurar su estatus como la perla de las Antillas.

La situación actual de Cuba es emblemática de una nación que enfrenta retos económicos e incertidumbres políticas.

Para garantizar un futuro estable, el pueblo cubano necesita esperanza y una razón tangible para quedarse y contribuir a su crecimiento futuro.

Una parte clave de este proceso es apoyar al sector privado y proporcionar los medios para la independencia financiera y la prosperidad dentro del país.

La política estadounidense de aislamiento y dominación hacia Cuba no ha dado los resultados deseados. Abrazar y potenciar el sector privado cubano no solo asegurará nuestras fronteras, sino que también proporcionará oportunidades tangibles para que el pueblo cubano prospere, reconstruyendo la economía de la isla y restaurando su posición como nación próspera en el continente americano.

Miguel “Mike” B. Fernández es presidente de MBF Healthcare Partners.

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