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El régimen cubano no sirve ni para administrar una bodega | Opinión

UNA FOTO de archivo de una “bodega” en La Habana con las fotos del Che Guevara y Raúl Castro.
UNA FOTO de archivo de una “bodega” en La Habana con las fotos del Che Guevara y Raúl Castro. AFP/Getty Images

Fidel Castro desperdició millones de dólares y años de vida de los cubanos en planes agrícolas e industriales, guerras y guerrillas, proyectos que no tuvieron resultado alguno.

Ahora quienes mandan en la isla se limitan a decirnos que el país es incapaz de producir alimentos y que hay que importarlo todo.

Ni frijoles, ni azúcar, ni boniatos. Todo. Si fueran administradores o dueños de una simple bodega en Miami, habrían quebrado o estarían en la calle, botados por ineptos.

Pero en Cuba Miguel Díaz-Canel se limita a llorar otro poco y echarle la culpa al “bloqueo” y a Estados Unidos de la miseria nacional. “La múcura está en el suelo” y el presidente y secretario general del partido no puede con ella. “A llorar a Papá Montero/zumba, canalla y rumbero”.

El país se ve obligado a importar “prácticamente el 100%” de sus alimentos”, reconocieron funcionarios cubanos.

Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, reclamó que “prácticamente el ciento por ciento de la canasta hoy se está importando y no se está produciendo” en el campo. Lazo sostuvo que “el 100% de los frijoles se están importando y el país sin dinero” para comprar en el exterior.

Por su parte, el primer viceministro José Luis Tapia reconoció la disminución de la producción, durante un informe sobre el sector ante el pleno de la Asamblea.

“Más de 1,500 millones de dólares importa el país en maíz, soja, arroz. Eso lo tenemos que producir en el país”, señaló Tapia.

Hace un año ese mismo parlamento aprobó una “ley de soberanía alimentaria”. Solo que la abundancia no se logran por decreto. Que el levantar la mano no sirve para nada a la hora de resolver el problema.

De acuerdo a la información del propio gobierno, no se han cumplido los planes de exportación e importación hasta junio de este año, en medio de una grave escasez vinculada a su dependencia de alimentos, combustible y otros insumos para la agricultura y la manufactura en el extranjero, según reportó la agencia de noticias Reuters.

Las ganancias por las exportaciones alcanzaron los $1,300 millones, el 35,7% de las expectativas, mientras que las importaciones registraron $4,400 millones, de acuerdo a los datos suministrados a una comisión de la Asamblea Nacional por la viceministra primera de Economía, Leticia Morales.

La funcionaria informó que el turismo, el níquel, el azúcar y otras divisas negociables no alcanzaron los ingresos previstos.

Un reporte de la agencia estatal de noticias Prensa Latina, que detalla todas esas calamidades, no ha sorprendido a los residentes en la isla, que no han visto disminuir la escasez de alimentos, medicinas, combustible y otros bienes básicos desde 2020 y han sufrido una inflación de tres dígitos, lo que ha provocado protestas diversas y una emigración récord.

Este 2023, la inflación superará el 39% del año pasado, según pronósticos oficiales, aunque analistas estiman que en 2022 habría llegado a tres dígitos.

Frente a esta lluvia de malas noticias económicas, dadas a conocer por las fuentes oficiales del régimen, el discurso de Díaz-Canel durante la eterna celebración del 26 de julio no pudo ser más decepcionante.

El gobernante cubano se limitó a culpar a Estados Unidos dela grave crisis que atraviesa al país. De todo y por todo. Lo demás, retórica.

Para mantenerse en el poder día tras día, Fidel Castro solo requirió de un equipo médico atento y un sistema de seguridad eficiente. Llegó el momento, por supuesto, que terminó imponiéndose la biología.

Sin embargo, para perpetuarse, Castro siempre buscó una justificación ideológica. Durante décadas, la política fue la razón de ser del Estado cubano. A ello se sumó el desprecio a la economía y los proyectos faraónicos.

Ahora, con un Díaz-Canel —impuesto por Raúl— al mando de las tareas cotidianas de gobierno, todo debía encaminarse a una dimensión más realista y menos heroica.

No ha sido así. Ese realismo se ha impuesto a medias, y lo hemos visto en los diferentes informes mencionados, pero las verdaderas soluciones no aparecen por parte alguna y todo se queda en la palabrería vacua.

Tacañería de un Estado que no admite la menor manifestación de independencia, donde el mecanismo de terror se mantiene inalterable, y a los habitantes de la isla solo les queda mirar hacia Miami.

Alejandro Armengol...
Alejandro Armengol... Pedro Portal Pedro Portal
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