DeSantis no debe hacer amenazas de ‘degollar’ a trabajadores federales si es electo | Opinión
Soy profesor de administración pública en la Harvard Kennedy School desde hace muchos años y a lo largo de mis 45 años de docencia he trabajado en dos ocasiones, durante seis años, en organismos de la administración federal para mejorar la administración gubernamental.
Me gusta mantener la política partidista fuera de mis escritos, pero no oculto que soy un demócrata moderado: tuve un nombramiento político en la administración de Bill Clinton. Incluso escribí algunas cosas agradables sobre Donald Trump al principio de su mandato.
He sido un defensor de nuestro servicio civil de carrera durante muchos años. Como siempre digo cuando me presento ante mis estudiantes de educación ejecutiva de Harvard, no hay ningún grupo en la sociedad estadounidense para el que sea mayor la brecha entre lo que están logrando y lo que la mayoría de la gente piensa que están logrando que para la alta función pública federal.
Cuando era empleado federal, tuve el privilegio de trabajar personalmente con funcionarios federales que eran inteligentes, dedicados y comprometidos con el bien público. Tuve compañeros que acudían a trabajar los fines de semana y los días festivos cuando había trabajo que hacer. Las numerosas discusiones y desacuerdos que escuché en el seno del gobierno sobre qué curso de acción debía tomar el gobierno se argumentaban casi siempre en términos de qué política era de interés público.
Por esa razón, me horrorizó que el gobernador Ron DeSantis dijera que “empezaría a degollar” a funcionarios “el primer día” si llegaba a la presidencia.
Es una afirmación brutal y odiosa. La retórica sobre “degollar” a cualquier oponente político no tiene lugar legítimo en nuestra sociedad. Y no tiene cabida en absoluto en los debates sobre personas que han elegido trabajar para el gobierno –en otras palabras, trabajar para todos nosotros– como carrera profesional. No critico a DeSantis porque sea republicano, lo critico porque esta declaración va dirigida a personas cruciales para nuestra democracia.
Vi una respuesta sobre la declaración de DeSantis de un viejo amigo, a quien conocí hace muchos años, cuando era estudiante en un programa de educación ejecutiva en la Kennedy School, con 23 años de experiencia en la Fuerza Aérea seguidos de 13 años en la Oficina Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). Ahora está jubilado y vive en Nueva Hampshire, y actualmente trabaja, gratuitamente, como director de administración de emergencias de su ciudad de 4,500 habitantes.
Mi amigo escribió sobre DeSantis: “Es repugnante. Y esa es la frase más amable que puedo pronunciar sobre él. Los militares son trabajadores federales. La gente de la FEMA que ayuda a su estado también son trabajadores federales. También lo son los miembros del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que mantienen habitable la Florida. También lo son los trabajadores de la salud pública estadounidense que impiden que la Florida sea la zona cero de las enfermedades infecciosas en el continente americano”.
Agradezco y honro a mi viejo amigo por su declaración. Insto a todos, especialmente a los floridanos, a que defiendan el valor de los funcionarios públicos. No se trata de una labor partidista. ¿Hay alguna posibilidad de que republicanos tradicionales como George W. Bush o Mitt Romney estén dispuestos a unirse a la crítica?
Steve Kelman es profesor de administración pública en la escuela Albert J. Weatherhead III y Richard W. Weatherhead de la Harvard Kennedy School.