Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Experimento de Cuba con el capitalismo podría ser efímero. ¿Qué más hay de nuevo? | Opinión

En un giro de 180 grados, el gobierno cubano desbarató su propia idea cortando el flujo de dinero a los emprendedores noveles.
En un giro de 180 grados, el gobierno cubano desbarató su propia idea cortando el flujo de dinero a los emprendedores noveles. Getty Images

El más reciente experimento de Cuba con el capitalismo “light” parece haber encontrado un obstáculo importante: no hay flujo de caja.

Sorpresa, sorpresa, dicen algunos observadores del gobierno cubano en el sur de la Florida. Creían que las más recientes reformas de Cuba eran un plan del gobierno cubano para atraer a la isla el dinero en efectivo que tanto necesitaba. Quizá tuvieran razón.

Los que se habían sentido alentados por la inusual medida del gobierno de permitir la creación de empresas privadas están decepcionados. Lo vieron como una oportunidad para el cambio político provocado por la necesidad.

Pero Cuba rara vez se aparta de sus tendencias comunistas. Los dirigentes saben que el capitalismo es la criptonita de su represiva forma de gobierno.

Sin embargo, en las últimas semanas, la aparente concesión de Cuba a permitir la libre empresa ha sido noticia internacional.

Pero el gobierno desbarató inesperadamente su propia idea al cortar el flujo de dinero a esos incipientes emprendedores.

En un sorprendente revés, el Banco Central de Cuba anunció este mes que restringe la cantidad de efectivo en moneda local que las empresas privadas pueden retirar de sus cuentas bancarias cubanas.

Flujo de efectivo limitado

Solo se les permitirá retirar una cantidad mínima de efectivo, 5,000 pesos cubanos —equivalentes a unos $22 en el mercado informal de la isla— para pagos relacionados con bienes y servicios contratados entre todos los “actores económicos”, incluyendo empresas estatales y pequeñas empresas privadas, cooperativas y trabajadores por cuenta propia. Eso también incluye salarios y otros pagos de beneficios a empleados, como explicó en un artículo la reportera del Miami Herald que cobre Cuba, Nora Gámez Torres.

Huelga decir que tales restricciones monetarias hacen prácticamente imposible administrar cualquier tipo de negocio privado.

Los negocios privados eran principalmente proveedores de alimentos en la isla que compraban y almacenaban alimentos y mercancías del mercado mundial, y luego los entregaban a los cubanos cuyos familiares, en su mayoría en el sur de la Florida, pagaban por el servicio a través de internet. Actualmente, el gobierno enfrenta una grave escasez de alimentos y gas, y estos paquetes están llenando un vacío en la economía.

Entrega de alimentos

Mientras que muchos de los negocios privados de Cuba dependen de complejos esquemas financieros, los emprendedores necesitan acceder a dólares en el mercado informal cubano para que sus negocios funcionen, informó Gámez Torres. Las nuevas medidas bancarias han dejado en la estacada a muchos pequeños empresarios.

El mes pasado, la Junta Editorial del Miami Herald se reunió con cuatro emprendedores cubanos que afirmaron que ya existía una infraestructura que les permitía ganar dinero al margen del gobierno. En Estados Unidos, entre otras cosas, buscan comprar vehículos para sus florecientes servicios de reparto.

Así es como funciona: Alguien en Miami puede pagar $59 por internet para que le lleven pollo, arroz y frijoles a su familia en La Habana. Una empresa privada en Cuba llena el pedido con su propio suministro y envía a un conductor a entregar la comida a un hogar cubano. Demanda y oferta. En otras palabras, el capitalismo en acción.

Pero en una reciente reunión de la Asamblea Nacional de Cuba, algunos dirigentes expresaron su malestar con la idea de la empresa privada.

Los emprendedores con los que habló la Junta Editorial nos dijeron que el gobierno les permitía existir, pero que eran conscientes de los peligros. “Sabemos que un día el gobierno puede decir: ‘No más’”, dijo un emprendedor a la Junta.

¿Ha llegado ese día?

Entre los que aún esperan que el atisbo de capitalismo florezca y no desaparezca está Joe García, ex congresista demócrata estadounidense y experto en Cuba que llevó a los emprendedores ante la Junta. Le decepciona que Cuba haya pisado el freno.

“Creo que el gobierno cubano está cometiendo un error. No sé si podrán volver a meter al genio en la botella, pero estas restricciones bancarias crearán profundos problemas a la economía cubana”, dijo García.

Entre los escépticos está el experto en Cuba Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos de Coral Gables. Recientemente dijo a la Junta Editorial que este nuevo “capitalismo cubano” era un viejo truco.

“El capitalismo no está arraigando en Cuba. En el pasado, durante condiciones económicas difíciles, el partido y el gobierno abogaron por cambios menores para hacer frente a la crisis económica. En cuanto las cosas mejoren, volverán a la ortodoxia marxista”.

Pero, ¿está mejorando la economía cubana? Los indicios apuntan a que el pueblo cubano está viviendo uno de los momentos económicos más duros del país que no se veían desde mediados de la década de 1990, tras la caída de la Unión Soviética. Hay una grave escasez de alimentos y gas.

Los negocios privados también crean un problema de flujo de divisas para Cuba porque nada de ese dinero pasa por los bancos cubanos. Debido en gran parte al embargo estadounidense a la isla, los negocios se realizan a través de la banca internacional.

“Las llamadas reformas económicas aplicadas por el régimen cubano han provocado una tremenda inflación en la isla, y carecen de la capacidad de imprimir la moneda nacional”, dijo a la Junta John Suárez, director ejecutivo del Centro para una Cuba Libre en Washington. “Este es el pretexto más común para las recientes restricciones a las transacciones en efectivo y al acceso a los cajeros automáticos”.

Y la infraestructura del país están tan destrozada que Cuba, antaño uno de los mayores productores de azúcar del mundo, ahora tiene que importarla para su población. Increíble.

El pueblo cubano es el gran perdedor

Por supuesto, como siempre, los grandes perdedores son los cubanos, que tienen que aguantar y arreglárselas con cada vez menos, mientras se les dice que la culpa es del embargo.

En la actualidad, la escasez de todo tipo de productos, desde gasolina hasta alimentos, hace estragos en la isla, cuya industria turística no se ha recuperado totalmente de la pandemia.

Estas privaciones pueden provocar disturbios cívicos, como ocurrió hace dos años, cuando los cubanos se echaron a la calle para manifestarse contra los abusos de los derechos humanos y las restricciones del gobierno, todo ello soportado con los estómagos vacíos.

La clave ahora es observar con qué rigor el gobierno de Díaz-Canel aplicará sus restricciones bancarias al sector privado, y cuánto tiempo seguirá soportándolas el pueblo cubano.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA