SERGIO MUÑOZ BATA: Rosario de humillaciones
Cada vez que México está en la primera plana de los periódicos de todo el mundo un intenso frío me recorre la columna vertebral. Recién lo sentí leyendo sobre la segunda fuga del narcotraficante elevado por la revista Forbes al status de billonario global, Joaquín El Chapo Guzmán. Pero este no es el único escalofrío que he sentido en los dos últimos años.
Esta afrenta me persigue porque nací y crecí en México, y aunque he pasado más de la mitad de mi vida en los Estados Unidos, lo que sucede en México me alegra cuando es positivo y me deprime cuando es negativo. Últimamente, sin embargo, lo malo se ha ido acumulando mientras que lo bueno ha estado notablemente ausente.
La noticia en junio de 2014 fue que el ejército mexicano había ejecutado a 22 personas en la comunidad de Tlatlaya, Estado de México, aduciendo que se trataba de una banda de delincuentes. Entre las víctimas se presume que al menos 12 de ellas estaban desarmadas. En septiembre de 2014, seis jóvenes fueron asesinados por la policía y 43 estudiantes desaparecidos en la ciudad de Iguala, en el mismo estado donde está Acapulco. En noviembre, la periodista Carmen Aristegui reveló que la residencia familiar de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, con un precio de 7 millones de dólares, era propiedad de una empresa favorecida con grandes contratos de obras públicas por el gobierno federal y por el gobierno estatal donde el Presidente fuera gobernador. Dicha empresa ha obtenido contratos por valor de 3,400 millones de dólares. A principios de 2015 la noticia fue que la misma empresa le vendió una casa de campo al secretario de Hacienda en el gabinete de Peña Nieto.
Este mes, la noticia fue la fuga de El Chapo de una prisión catalogada como de máxima seguridad. Una segunda fuga que ha convertido a México en el hazmerreír de mexicanos y estadounidenses aunque para mí, el asunto no tiene nada de gracioso. Me irrita la condescendiente sonrisa con la que muchos mexicanos han recibido la noticia.
Sé que las hazañas de El Chapo le han creado fama de ser un hombre más poderoso que el Estado mexicano, que a mucha gente le simpatizan los caudillos bragados y que por ello le glorifican. Sé también que para muchos mexicanos burlarse del gobierno mexicano es apenas un acto de reciprocidad porque sienten que el gobierno se burla de ellos de forma constante.
El problema con este tipo de adoración es que ignora la sangrienta realidad de los narcos y específicamente de El Chapo. El número de muertos del narcotráfico en México que las estadísticas registran es muy incierto, pero se dice que entre 1980 y 2005, el Cartel de Sinaloa que dirige El Chapo podría ser responsable de la muerte de más de 6,000 personas. Peor aún, en tan solo dos años, entre 2008 y 2010, las guerras entre los diversos grupos de narcotraficantes mexicanos son responsables de unos 45,000 homicidios, es decir, del 67% de las muertes violentas habidas en el país en esos dos años.
Me aflige, además, la manera como se da la noticia en Estados Unidos, porque siempre se destaca cuáles podrían ser las implicaciones de la noticia para este país. Así, por ejemplo, a El Chapo lo identifican como el mexicano que inunda las ciudades estadounidenses con la mitad de las drogas que se consumen en el país. Sin embargo, ninguna nota cuestiona por qué El Chapo tiene tantos clientes de este lado de la frontera.
Me impacienta que la ciudad de Chicago se apresure a declarar a El Chapo como el “Enemigo Público # 1. ¿Temerán acaso que se mude a esa ciudad y supere las hazañas criminales de sus legendarios pandilleros Al Capone, Bugs Moran o John Dillinger? ¿O será simplemente que se quieren dar baños de pureza a costa de los delincuentes mexicanos?
Desafortunadamente, uno tiene que permanecer callado porque de nada sirve recordarles que si no fuera por el insaciable apetito por las drogas que tienen los estadounidenses, México no estaría viviendo este flagelo. Desgraciadamente, esta verdad no sirve para nada porque creo que con o sin tráfico de drogas, México seguiría hundido en la corrupción, la ineficiencia y la impunidad porque allá el estado de derecho es muy frágil y la debilidad de las instituciones es apabullante.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de julio de 2015, 0:35 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: Rosario de humillaciones."