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Opinión

¿Son los electores de Trump más divisivos que otros en la política? Sí, y esta es la razón

MIEMBROS DEL público escuchan hablar al ex presidente Donald Trump durante un mitin para comprometerse con el caucus, el miércoles 13 de diciembre de 2023, en Coralville, Iowa. (AP Photo/Charlie Neibergall, Archivo)
MIEMBROS DEL público escuchan hablar al ex presidente Donald Trump durante un mitin para comprometerse con el caucus, el miércoles 13 de diciembre de 2023, en Coralville, Iowa. (AP Photo/Charlie Neibergall, Archivo) AP

Hable con cualquiera sobre política en estos días y, tarde o temprano, observará que Estados Unidos está más dividido que nunca –incluso polarizado– por las ideologías.

La mayoría expresará su deseo de unirse y llegar a un acuerdo. Excepto, por supuesto, un grupo: los partidarios de Donald Trump.

Según lo que se lea o a quién se pregunte, Estados Unidos está más polarizado que nunca, o se trata de un error de percepción masivo. Una cosa es segura: los partidarios de Donald Trump no están cediendo terreno.

Una nueva encuesta de Pew Research muestra que, para los republicanos, el deseo de encontrar un terreno común con los demócratas varía mucho en función del candidato al que apoyen actualmente.

Los partidarios de Trump, más que los que respaldan a Ron DeSantis o Nikki Haley para la presidencia, son menos propensos a apoyar la idea de un compromiso con el otro partido.

Más del 60% de los partidarios de Trump quieren que Trump impulse con fuerza las políticas que quieren los electores republicanos, aunque eso haga mucho más difícil conseguir algunas cosas. Solo el 36% piensa que Trump, si es elegido, debería centrarse en llegar a acuerdos.

Esto explicaría que, aunque Haley ha subido en las encuestas, todavía no está ni cerca de Trump. Haley ha hecho campaña con la idea de encontrar un terreno común cuando se trata de asuntos candentes como el aborto.

El hecho de que los partidarios de Trump parezcan más reacios al compromiso y, por tanto, más polarizados, explicaría tanto porqué Trump sigue siendo tan popular, a pesar de sus defectos, como porqué, aunque Estados Unidos no esté tan polarizado como la gente cree, lo parezca.

Trump tiene una enorme presencia en los medios, es un candidato ruidoso y quejumbroso, y sus partidarios siguen siendo noticia.

Más partidarios de Trump de Texas han sido condenados y sentenciados por participar en los disturbios del 6 de enero que de cualquier otro estado, y más fueron sentenciados la semana pasada.

Desgraciadamente, la necesidad de abrazar la candidatura de Trump aunque sea divisiva –quizá incluso porque es divisiva– también es anecdótica.

Trump enfrenta a 91 cargos penales en total, pero cada vez que hay un nuevo encausamiento o se da a conocer una fecha de juicio, Trump gana apoyo en el Partido Republicano.

Esto solo puede significar una de dos cosas: o Trump es completamente inocente y sus partidarios le apoyan lealmente, o Trump es culpable y sus partidarios aceptan el conflicto que esto causa.

Es posible que los partidarios de Trump piensen realmente que el compromiso es una mala política y que las ideas de Trump sobre política y liderazgo son el mejor camino a seguir. De ser cierto, se trata de un gran error.

Más de la mitad de los republicanos también admitieron, según Pew, que las primarias republicanas no serán una contienda reñida y, hasta ahora, han sido bastante aburridas.

Estas afirmaciones parecen contradictorias, pero si Trump realmente consigue la nominación republicana, los meses que quedan hasta las elecciones estarán llenos de caos, confusión y más división una vez que los partidarios de Trump vean que su hombre está representando con seguridad al Partido Republicano en estas elecciones.

La política va a ser divisiva, incluso en temas que parecen maduros para el consenso. En Estados Unidos, la libertad de intercambiar ideas, expresar opiniones diferentes y apoyar incondicionalmente a candidatos políticos únicos se ha convertido en la forma de la democracia.

Pero todavía hay muchos puntos en común entre republicanos y demócratas, en asuntos como la política exterior, el medio ambiente y el déficit, si tan solo se detuvieran a verlos.

Una de las principales razones por las que no pueden hacerlo es porque Trump se ha convertido en una presencia enorme e inquietante en la psique política en los últimos ocho años.

Con él, conseguimos algunas cosas buenas; sin él, pudiéramos conseguir aún más. Ojalá su entregada facción suprimiera el deseo de ser opositora o se desengañara de la idea de que el compromiso es malo y diera una oportunidad a otros republicanos.

Nicole Russell es una columnista de el Fort Worth Star-Telegram

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2024, 0:00 a. m..

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