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Opinión

RAMÓN A. MESTRE: De sondeos electorales y peluqueros de gatos

No recuerdo el origen de la frase: “El que no sabe qué hacer se dedica a peinar gatos”, pero ilustra la faena de demasiados editores a lo largo del interminable maratón electoral que culmina con las elecciones presidenciales. Muchos meses antes de los comicios, estos editores comienzan a peinar gatos divulgando los hallazgos de sondeos que, con frecuencia, sus propios medios contratan. Luego, justifican presentaciones superficiales de los resultados alegando que son ejemplos de una “cobertura electoral” importante. Sin cuestionar su contexto o su metodología, como si la encuesta fuese una suerte de encefalograma perfecto que siempre mide con certeza las ondas de opinión de los votantes. Una “cobertura” que sustituye el examen de las posturas, ideas, gestiones, logros, fracasos y contradicciones de los aspirantes, con el esquema de una carrera de galgos o el desempeño de los equipos en un campeonato deportivo.

Y cuando los resultados de las encuestas sorprenden a expertos y reporteros porque un candidato al que no se le daba la menor posibilidad de ganar encabeza algunos sondeos, entonces el aspirante sorpresivo recibe una atención desmedida en los medios de comunicación. Ahí tienen el ejemplo de Donald Trump, un bufón atorrante, hispanófobo, deslenguado, con un especial talento para los negocios inmobiliarios y la autopromoción. Según un sondeo contratado por el diario The Washington Post y el Departamento de Noticias de la cadena ABC, Trump ocupa el primer lugar entre los 16 aspirantes republicanos. El bufón cuenta con el respaldo del 24 por ciento de los votantes republicanos y de independientes que se inclinan hacia los republicanos y le lleva una ventaja de 11 puntos a su rival más cercano, Scott Walker.

¿Qué significan estos resultados? ¿Serán un indicio, como afirman algunos imbéciles profesionales, de que debemos considerar a Trump el favorito del GOP? ¡15 meses antes de las elecciones presidenciales, y siete meses antes de las primeras primarias, basándonos en unos cuantos polls prematuros! Semejante interpretación denota una ignorancia abisal de la naturaleza de los sondeos y de la dinámica de las elecciones partidistas. Sin ir tan lejos, en las primarias republicanas de 2012 cinco aspirantes obtuvieron por lo menos un 20 por ciento de apoyo en un momento u otro: Mitt Romney, Michele Bachman, Herman Cain, Newt Gingrich y Rick Perry. Con la excepción de Romney, los demás se desinflaron como globos de helio agujereados.

Además, Trump descuella en la insólita multitud de aspirantes republicanos. Este habilísimo manipulador de los medios es mucho más conocido que casi todos sus rivales. Empleando un discurso brusco, vulgar, primario, ha adoptado posturas , en particular sobre los inmigrantes mexicanos, que sin duda cautivan a los xenófobos de su partido. Por lo demás, las encuestas que he citado no están diseñadas para medir la altura del llamado cielo raso de apoyo de Trump entre los republicanos que votan en las primarias. ¿A qué “altura” puede llegar el número total de votantes que favorecen a Trump? Según un sondeo del diario Wall Street Journal, este cielo raso es bajito, pues la encuesta señala que el 66 por ciento de los votantes republicanos tienen una imagen negativa del bufón.

Con ese nivel de rechazo no se ganan elecciones. Queda por ver si esta percepción negativa de Trump se ve reflejada en los próximos sondeos, los primeros que se realizan después que Trump le espetó insultos al senador John McCain. Incontables votantes republicanos ya saben que mientras McCain agonizaba con el cuerpo quebrado en una cárcel de Vietnam del Norte, el tipo que hoy denigra el historial del senador conseguía prórrogas a fin de eludir el servicio militar y se consagraba al gozo de la dolce vita en el Manhattan de finales de los sesenta.

No hace falta tener un conocimiento profundo de conceptos como “margen de error”, “muestra aleatoria” o “intervalo de confianza” para entender el fenómeno de Trump o para interpretar los resultados de una encuesta. Un buen sondeo electoral puede ser muy útil para los votantes, pero pierde casi toda su utilidad cuando se hace un año y medio antes de las elecciones y cuando periodistas peinadores de gatos confunden la divulgación del sondeo con un buen reportaje político.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de julio de 2015, 0:53 p. m. with the headline "RAMÓN A. MESTRE: De sondeos electorales y peluqueros de gatos."

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