Grito de Venezuela | Opinión
El grito de la libertad de Venezuela es definitorio de los tiempos en que vivimos y un llamado a la lucha y la toma de conciencia por todas las fuerzas democráticas en el mundo.
La autocracia global se ha configurado como una creciente propuesta de un nuevo orden internacional. No es tan ideológicamente coherente como lo fue el antiguo bloque comunista soviético, pero sí tiene mayor comprensión de sus propias fortalezas y debilidades.
El eje compuesto activamente por Moscú – Teherán - La Habana – Corea del Norte y solapadamente por China, ha actuado taimadamente por años, pero ya se siente con fuerza suficiente para acrecentar su ofensiva.
La debilidad de la autocracia global radica en la tenaz resistencia de los pueblos que coloniza: los levantamientos populares en Venezuela en el 2017, en Nicaragua en el 2018, en Cuba en el 2021, la indomable lucha de Ucrania por su soberanía, la serena dignidad e insistencia de la república de China, Taiwán en su autodeterminación y otros muchos ejemplos en el mundo actual marcan la frontera roja entre la razón y la autocracia.
Pero ahora el levantamiento cívico en su nueva fase en Venezuela ha agudizado la decisión de enfrentamiento a favor de la libertad de los gobiernos y fuerzas democráticas. La existencia de este desafío ciudadano presenta un factor de convergencia, de sentido de supervivencia propia, que subsane las polarizaciones internas de occidente.
Esta polarización interna de occidente ha sido precipitada por un segmento de las élites mundiales que desean imponer conceptos socioculturales de lo cuales difieren profundamente vastos segmentos de las poblaciones del mundo libre.
Lo que está en juego en Venezuela ahora mismo, es la defensa de los conceptos fundamentales de gobierno mixto, separación de poderes, estado de derecho, autonomía del espacio público, y libertades ciudadanas que constituyen la esencia misma de lo que consideramos “Occidente” y que responde a un clamor universal de la misma naturaleza humana.
Los movimientos de resistencia democrática sean en Cuba, Nicaragua, Venezuela o Irán, constituyen anticuerpos activos que le recuerdan al liderazgo del mundo libre su razón de ser.
El grito de Venezuela y la valiente y diáfana postura asumida por una amplia gama de gobiernos latinoamericanos en apoyo al mismo es una certera señal de que han cambiado los tiempos, que las cancillerías latinoamericanas, o al menos una importante cantidad de ellas, dejarán de vegetar sobre la necesidad de la solidaridad democrática activa.
El mundo libre tiene que ir más allá de esto. Es necesaria una estrategia integrada coordinada para primero frenar a la autocracia global y entonces ayudar proactiva y efectivamente a los que la desafían.
La respuesta del arco democrático internacional a la invasión rusa a Ucrania y al fraude electoral de Maduro parecen indican que esto es posible.
Son las inconsistencias e incoherencias de occidente las que lo debilitan en este conflicto histórico mundial. El gris inmoral del posmodernismo en el que se hundió el mundo después del supuesto final de la supuesta guerra fría, ha permitido el crecimiento y desarrollo de la autocracia global.
Inconsistencias e incoherencias como la de Canadá y la Unión Europea financiando al mismo régimen castrista que ha enviado sus tropas especializadas para imponer la voluntad autocrática y sofocar la soberanía ciudadana: sea repetidamente en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba, o en Ucrania.
El poder no conoce de vacíos. En el realineamiento internacional que ahora se disputa, el grito de libertad de Venezuela debe despertar a los que han perdido conciencia de la razón de ser de la civilización democrática o peor aún: de los que pretenden darle la espalda a lo que la historia nos enseña.
Orlando Gutiérrez Boronat es el coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ACR) y autor del libro Cuba: the Doctrine of the Lie..