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Opinión

SERGIO MUÑOZ BATA: El verano de nuestro descontento


Una persona pone flores en el Muelle 14, en San Francisco, donde un inmigrante indocumentado mató a la joven Kathryn Steinle, el pasado 6 de julio.
Una persona pone flores en el Muelle 14, en San Francisco, donde un inmigrante indocumentado mató a la joven Kathryn Steinle, el pasado 6 de julio. Getty Images

Al inicio de Ricardo III, la obra en la que denuncia la ambición, las maniobras, las deslealtades y el oportunismo de los políticos, William Shakespeare escribió: “Ahora es el invierno de nuestro descontento”, dando a entender que pronto vendría el cambio de estación. Para nosotros los latinos, este ha sido el verano de nuestra desazón por los injustificados y oportunistas ataques de los políticos republicanos a los inmigrantes latinos en Estados Unidos, sin que se vislumbre el cambio de temporada.

La arremetida contra la comunidad latina empezó con los envenenados insultos de Donald Trump que tuvieron eco en algunos sectores de la población. Luego vino la lamentable muerte accidental de la joven Kathryn Steinle en San Francisco por una bala disparada por un indocumentado con un historial de crímenes no violentos, que había sido deportado a México cinco veces.

Las circunstancias del asesinato todavía no han quedado debidamente aclaradas. Juan Francisco López Sánchez dice que encontró el arma envuelta en una camiseta en el suelo y que al levantarla accidentalmente se le disparó tres veces. Aparentemente, la pistola había sido robada del vehículo de un oficial de una oficina gubernamental.

El caso de homicidio con imprudencia se complicó porque Sánchez se encontraba en una prisión federal acusado de reingresar el país después de su quinta deportación y a punto de ser entregado al servicio de Inmigración para ser deportado por sexta vez cuando una confusión entre las autoridades federales, la oficina del Sheriff de San Francisco y la oficina del servicio de inmigración ICE permitió que Sánchez fuera liberado.

Los funcionarios de ICE dicen que notificaron al Sheriff que retuvieran a Sánchez para obtener su custodia. El Sheriff dice que la notificación carecía de una orden judicial y dado que no había actos de violencia en el expediente del detenido, la ciudad de San Francisco lo soltó cumpliendo con las estipulaciones de las llamadas “Ciudades Santuario” que rigen en esa ciudad y trescientas otras más. La ordenanza que regula el Santuario dispone que cuando un inmigrante es acusado de un delito no violento las autoridades locales no deben enviarlo al Servicio de Inmigración sino que tienen que darle las garantías del “debido proceso” como a cualquier persona.

El concepto y la normatividad del llamado “Movimiento Santuario” empezaron por una controversia creada por la guerra civil en América Central en la década de los 80 y las leyes de asilo en Estados Unidos. Conforme la administración de Ronald Reagan se involucraba en la región, muchos guatemaltecos y salvadoreños victimados por el ejército y los “escuadrones de la muerte” buscaron refugio en Estados Unidos pero fueron rechazados por el gobierno de Reagan, aliado a las oligarquías locales.

En respuesta, las iglesias presbiterianas y católicas, y las congregaciones judías y cuáqueras fundaron el Movimiento Santuario, convenciendo a congresistas liberales y activistas de derechos humanos a pelear por darles refugio a aquellos cuyo temor a ser perseguidos era bien fundado.

En la actualidad, el argumento ha dejado de ser la guerra en América Central pero San Francisco y cientos de ciudades estadounidenses más se han declarado santuarios con el fin de facilitar el trabajo de la policía local en las comunidades de inmigrantes sabiendo que si en las comunidades la gente siente que la policía es una extensión de la “migra” no hay diálogo ni cooperación en el combate a los criminales.

Hoy, los congresistas republicanos más conservadores quieren aprovecharse de la muerte de Steinle para introducir leyes que recortarían los fondos federales a los gobiernos locales que se negaran a ejercer funciones propias de las autoridades federales. Los republicanos parten de un caso infortunado para sugerir, tal y como Trump lo ha hecho, que todos los inmigrantes indocumentados son criminales.

Si el objetivo de los republicanos es resolver los problemas migratorios de la nación lo que deben hacer es una reforma migratoria integral que facilite la integración al país de millones de personas y no demonizarlos por un accidente en el que uno de sus miembros se vio involucrado.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de julio de 2015, 0:21 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: El verano de nuestro descontento."

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