El fiasco de las elecciones primarias de Miami-Dade | Opinión
De los 1.4 millones de votantes registrados en los 755 precintos de sufragio en Miami-Dade, solo votaron 288,212 el pasado 20 de agosto.
La pregunta que todos se hacen es si ese 19.56% de los electores que ejercieron su voto ese día, realmente representaron la voluntad de la mayoría para escoger a sus candidatos.
Esa falta de interés hacia las elecciones partidistas en Miami-Dade. Acaso significa la falta de confianza hacia los partidos políticos por parte del electorado. ¿De ser así, qué factores pueden estar influenciando en ese desgaste electoral? Veremos.
La corrupción evidenciada en muchos elementos del proceso es importante destacarla.
Es de suponer que la minúscula parte de los votantes que participaron en el sufragio, corresponde a los votantes más identificados con su partido. Esos votantes seguirán ciegamente las pautas de su partido en la mayoría de los casos, sin recapacitar en las virtudes de cada candidato para una posición en particular.
Consecuentemente, esto se presta para muchas situaciones, entre las que podemos mencionar:
▪ Lista de recomendaciones emitidas por entidades cívicas, las cuales obedecen, en muchas ocasiones, a generosas contribuciones monetarias ofrecidas por los interesados. De esta manera se influye sobre el elector, quien realmente desconoce el origen de esta recomendación.
▪ Listas de PAC (Political Action Committee), la cual recomienda votar para cada posición política. Además de posibles contribuciones monetarias, también son posibles futuros contubernios de respaldo, esto es: “si me promocionan, respaldaré todos sus proyectos de negocios” .
▪ Elección de candidatos desconocidos. Pareciera ya una costumbre la aparición en elecciones de candidatos desconocidos que sorpresivamente ganan los comicios. Sucede que existen candidatos reconocidos, con experiencia y presencia en los medios, que inexplicablemente fracasan ante estos novatos. Desde luego, la explicación viene dada por el apoyo partidista hacia ellos.
▪ Elección de candidatos no aptos para el cargo. También suele suceder que muchos individuos, sin la experiencia requerida para una posición, resultan electos. Por ejemplo, si una persona será responsable de manejar un presupuesto multimillonario, se deduce que no solo deberá tener formación académica, si no además deberá tener experiencia administrativa. En la práctica, no solo se trata de reclutar asesores profesionales en el campo específico, también el principal responsable debería tener criterio propio.
▪ Muchas veces existe el temor a que una “sombra” pueda aparecer. Resulta que en ocasiones existen candidatos bien calificados, tanto, que los dirigentes tienen temor a que ellos les puedan hacer “sombra”. Entonces, se encargan de entorpecer las aspiraciones de ese candidato. ¿Y cómo lo hacen?
Además de promocionar a rivales, no les ofrecen ningún tipo de ayuda partidista para ganar las elecciones. Este tipo de situaciones no solo ocurre en la política, sino que realmente sucede en todos los ámbitos, ósea en los trabajos, en los estudios, en la religión y en la vida social en general.
Particularmente en la política ocurre que si un candidato tiene más vistosidad que su jefe, generalmente resulta bloqueado y muy rara vez se convierte en aliado.
En Miami-Dade podrían realizarse algunas reformas que conduzcan a un proceso electoral más transparente y eficiente.
Por ejemplo, la afiliación partidista de todos los candidatos para alcalde de Miami-Dade es bien conocida; sin embargo, esta es una contienda no partidista donde todos los electores registrados pueden votar.
Desde luego, esto crea confusión, ya que muchos votantes independientes no acuden al sufragio pensando que, dado que es una elección primaria, solo los registrados en cada partido pueden votar, cuando realmente todos pueden sufragar por los jueces, los miembros de la junta Escolar, los referéndums y los temas locales.
Por otra parte, esa versión de votación “cerrada” que tenemos, pudiera cambiarse a votación “abierta”, donde todos los electores pueden votar en las elecciones primarias, sin importar su afiliación política.
Y sin intención de convertir a las elecciones en “un arroz con mango”, también pudiera implementarse la votación “en contra”. Es decir, votar por uno a favor y por otro en contra, en cuyo caso el resultado sería más diáfano.
Y, por último, no deja de existir la posibilidad de establecer un monto fijo permitido en publicidad electoral, ya sea propia o de terceros. Por supuesto, esta opción se complica cuando aparecen recomendaciones escritas de terceros, ya que de esta forma es más difícil cuantificar el gasto.
Sin embargo, en todo caso, con un capital fijo para cada candidato, en teoría se iguala la posibilidad de éxito para cada uno, de manera que el candidato ganador sería el de mejor condición, el que mejor trabajo desempeñe o ambos.
Finalmente, es sin duda un fiasco que, con una población tan numerosa en nuestro condado, solo un porcentaje ridículamente bajo acudió a las urnas,.
Esto, evidentemente, sugiere tomar correctivos.
Benjamin DeYurre es un periodista y economista en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de agosto de 2024, 11:55 a. m..