DORA AMADOR: ¿La conversión del catolicismo?
El Sínodo de la Familia que se está celebrando en Roma del 5 al 19 de octubre se está viviendo como un Concilio Vaticano II, escuchando al mundo y abriéndose a él con una mirada y un corazón acogedores por parte de los laicos y obispos que han observado, escuchado y hablado con honestidad. Pero no todos los obispos, que tienen el poder de voto, no así los laicos, coinciden, todo lo contrario. En el documento donde se han anotado las ponencias, llamado Relatio sinodal post disceptationem, se halla un lenguaje nuevo, sumamente sorprendente –han dicho algunos–, y es que en las discusiones previas ha habido momentos de suma tensión cuando algunos prelados han aclamado admirados lo que está sucediendo en Roma como una apertura histórica de la Iglesia católica; mientras obispos críticos, tradicionalistas, se han atrevido a utilizar palabras como un “cisma” en la Iglesia, como una “herejía”.
Pero no nos detengamos en las discusiones a puerta cerrada –pero por las que hay filtraciones– sino en el Relatio bombástico.
Las informaciones que llegan son abrumadoras, a favor y en contra de lo que ha ocurrido y ocurre, pero principalmente por parte de algunos contra el Papa Francisco, a quien han condenado porque saben que está a favor de los cambios, de la transformación radical de la Iglesia en una mucho más misericordiosa y menos acusadora, más madre y menos jueza de los hijos de Dios.
“Continuamos mirando el giro de rotación que se está dando en el Sínodo. ¿Qué podemos llamarlo? Debacle. Sí, debacle. La liberación de la Relatio un documento sin precedentes, fue una debacle. Ha provocado "estados de maravilla espiritual y doctrinal entre los obispos" y por otra parte un "shock, un escándalo que provoca una tremenda confusión en otros" ha escrito un sacerdote en su blog.
Sin embargo, para mí la clave ha estado en lo que pronunció el cardenal catalán, obispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, que ha defendido el histórico documento publicado el lunes diciendo que era un “resumen imparcial” de los prelados, una colección de lo que se dijo en unas 300 conversaciones durante la primera semana de la reunión.
Los comentarios del cardenal llegan justo cuando algunos obispos han comenzado a criticar el documento. El martes, el cardenal Wilfrid Napier, de Sudáfrica, dijo que su mensaje de apertura a la sociedad moderna ha puesto a los prelados en "una posición que es prácticamente irremediable”.
"No es un documento definitivo, insisto en esto", dijo Martínez Sistach. “Pero todos debemos convertirnos, y la conversión es una experiencia dolorosa. Todos los fieles deben seguir la voluntad de Dios a través de la conversión."
El informe, que se llevará a votación, dará como resultado el documento final que se publicará mañana y que servirá de base para las decisiones finales que se tomarán en el Sínodo Ordinario de octubre de 2015. Es entonces que el Papa Francisco tendrá la voz cantante después de esta revolución, sin duda impulsada por él mismo.
El Papa no pide que recen por él por simple gusto, lo necesita y mucho. Tiene enemigos muy poderosos por todas partes. Las razones son puntuales y muy polémicas, no me puedo detener a nombrarlas, las he ido describiendo en estas páginas desde que fue elegido y dio a conocer su posición ante el mundo y sobre todo la hipocresía, la corrupción y las ansias de poder de innumerables curas y obispos. Por eso en su homilía que abrió el Sínodo empezó diciendo: “Todos somos pecadores….”
Para mí uno de los escándalos más vergonzosos ha sido precisamente el dado por los obispos estadounidenses. El Relatio sinodal post disceptationem redactado en italiano, titula una sección “Dándole la bienvenida a los homosexuales”, los obispos americanos pusieron: “Ayudando a las personas homosexuales” y el tono del texto es significativamente más frío y menos acogedor.
La versión inicial en inglés –publicada el lunes junto con el original– refleja con precisión la versión italiana, tanto en la letra como en el espíritu, y contenía un tono de notable aceptación extendido a los gays. Pero los conservadores se indignaron.
La primera versión preguntó si la Iglesia era capaz de "dar la bienvenida a estas personas, garantizándoles un espacio fraterno en nuestras comunidades". La nueva versión se pregunta si la Iglesia es "capaz de proporcionarle ayuda a estas personas, garantizándoles un lugar de comunión en nuestras comunidades".
Cuando el portavoz del Vaticano, reverendo Federico Lombardi, se dio cuenta de cómo había cambiado el significado en inglés se comprometió a investigar la situación.
Lombardi subrayó que el original italiano sigue siendo el texto oficial, y señaló que el proyecto está siendo revisado de arriba a abajo para un informe final que irá a votación entre los obispos el sábado.
Si dos terceras partes lo aprueban, el informe será la base de los debates en las diócesis del mundo antes de una nueva reunión de obispos del próximo año.
Palabracubana.org
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "DORA AMADOR: ¿La conversión del catolicismo?."