BENJAMÍN F. DEYURRE: ¿Estamos mejor o peor que en el 2009?
Según la no partidista Oficina de Presupuesto Congresional (CBO), para el año 2017 no existen fondos para pagar los beneficios por discapacidad, conocidos como disability insurance. Sin embargo, de acuerdo con la ley Deficit Control Act de 1985, se presume que la Administración del Seguro Social pagará los beneficios a los discapacitados, aun cuando las reservas para acometer ese pago estén agotadas.
La mayor fuente de ingresos para el Seguro Social son los impuestos a la nómina. Desde luego, aunque el empleo ha aumentado últimamente, no es suficiente como para recabar el dinero necesario a los fines de poder pagar los beneficios de retiros, sobrevivientes o discapacitados.
El aumento creciente de la productividad es un factor importante en este aspecto. Sucede que la productividad es el peor enemigo del empleo. En la medida que continúan los adelantos tecnológicos, la productividad aumenta, pero el empleo disminuye. O sea, son inversamente proporcionales.
Por ejemplo, ahora las negociaciones online en la Bolsa son más rápidas y numerosas, pero han dejado sin empleo a todos los operadores que hacían manualmente las transacciones. Así mismo, vemos como hay más cartas pero menos carteros, más noticias pero menos reporteros, etc., etc.
Realísticamente, la forma más efectiva de crear empleos es invirtiendo en Estados Unidos, no en otros países.
Después de la crisis 2007-2009 y hasta el 2012, hubo una baja significativa en la actividad económica, lo que originó que el gasto fiscal creciera desproporcionadamente a la vez que los ingresos disminuían peligrosamente.
Debido a ese respetable déficit, la deuda pública norteamericana alcanzó el 74% del producto interno bruto (PIB), convirtiéndose de paso en la segunda mayor deuda después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el promedio de esa deuda en los últimos 50 años ha sido 38% del PIB, se estima que para el año 2025 alcanzará el 78%.
Muchos, incluso, opinan que algo similar ocurrió en Grecia, por tener elevados impuestos, abultada deuda y un sistema de bienestar social excesivamente generoso. Por supuesto, existen importantes diferencias entre Grecia y Estados Unidos.
Grecia había contraído su deuda en dracmas, pero ahora debe el dinero en euros, lo que significa que el control del Banco Central recae en Europa. En cambio, EEUU sabe que la Reserva Federal comprará obligatoriamente los bonos del gobierno estadounidense.
De hecho, Grecia no puede ni siquiera asegurar que el Banco Central Europeo (BCE) comprará todos los bonos griegos que han adquirido los bancos europeos. No obstante, el BCE ha venido comprando los bonos griegos, pero condicionando al país: En efecto, le ha “sugerido” a Grecia aumentar los impuestos hoteleros del 13% al 23% y en el caso de restaurantes, del 6.5% al 13%.
O sea, pareciera que Grecia saltaría a una especie de precipicio fiscal, donde aumentan los impuestos y se deben recortar los gastos.
Afortunadamente, la situación en Estados Unidos es distinta. De acuerdo a las proyecciones de la Oficina de Presupuesto Congresional, si queremos que la deuda para el 2040 se mantenga al menos en 74% del PIB, debemos aumentar los ingresos en un 6% o disminuir los gastos en un 5.5%.
Ese aporte adicional de $210 billones consistiría en un ingreso o gasto aproximado de $650 por persona al año, algo no muy difícil de lograr. Por ejemplo, con jugar menos a la lotería, ya superamos los $650 anuales.
Hay sectores que opinan que rechazando al Obamacare se soluciona el problema. Es todo lo contrario.
Repeler al Obamacare incrementará el déficit fiscal en $137 billones en 10 años, debido principalmente a que el ahorro neto que sirve de provisión para la actual cobertura de salud, disminuiría considerablemente, además de que 23 millones de personas jóvenes quedarían sin seguro para el año 2017.
Realmente, la economía de EEUU se encuentra sólida, a pesar de comentarios e intereses partidistas.
Por ejemplo, el Dow Jones alcanzó un record histórico de 18,000 puntos este año, cuando en el 2009 estaba en 7,900. El índice S & P 500 logró un puntaje de 2,100 mientras que en el 2009 era solo de 805.
Y el déficit fiscal hoy es solo 2.7% del PIB, muy diferente al 2009, cuando era 9.8%.
Si esto no es una mejoría económica, ¿cómo la podríamos llamar?
Economista y periodista.
BenSales@att.net
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de julio de 2015, 0:51 p. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: ¿Estamos mejor o peor que en el 2009?."