Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Una necesaria reforma de inmigración

Río de Janeiro – Una de las ventajas de venir a ver a parientes viejitos con frecuencia en un país distante de Miami es que durante la estadía uno tiene tiempo para buscar cualquier bobería en la internet. El tiempo sobra.

Vengo a Brasil a menudo. Aquí vive la familia de un tío de 96 años y de su esposa de 93. Siempre decimos que este es el último año que los vamos a ver, pero al año siguiente repetimos el viaje.

Disculpen que divague. Pero estos viajes me permiten buscar y encontrar detalles que llevan meses dando vuelta en mi mente. En este caso la información que quería tiene que ver con inmigración.

Hace muchos años que creo que Estados Unidos necesita aprobar una ley de inmigración que resuelva los problemas tanto de los indocumentados como el de la necesidad de las empresas tecnológicas de importar personas con educación especializada.

He visto con interés los brincos y saltos que dan el presidente Barack Obama y los republicanos al hablar del tema. Obama tiene cambios en mente. Ya ha actuado en algunos y planea hacerlo en otros. En ambos casos sus decisiones son por Acción Ejecutiva, sin contar con el Congreso, que en manos de republicanos no tiene mucha voluntad para trabajar en una buena ley de inmigración.

Ojo que no me gusta que el Presidente haga las cosas sin contar con el Congreso. Me recuerda demasiado a nuestros países latinos donde los presidentes mandan y los legisladores son poco menos que observadores del panorama nacional.

Pero además de mi desagrado con decisiones presidenciales no avaladas por el Congreso, ahora tengo municiones para criticar algunas de las medidas que dice va a tomar.

Hay planes presidenciales para tratar de deportar exclusivamente a aquellas personas que han cometido delitos graves en este país. La idea parece tener lógica.

Pero, y el pero es grande, hay que ver algunos casos que han ocurrido que demuestran que esta idea no es tan idónea. Por ejemplo, tomemos el caso de Juan Fernández López Sánchez, quien había sido deportado cinco veces, que cumplió 15 años de cárcel y que después de su última deportación regreso a este país y mató a Kathryn Steinle, una joven muy bonita que caminaba por los muelles de San Francisco con su padre.

Deportar a este asesino no es una buena idea. Hay que meterlo en un calabozo y encerrarlo por el resto de su vida, para que no pueda hacerle daño a más nadie.

Pero esto no es el único caso. Cuando la memoria falla hay que buscar en la internet. Ahí encontramos el caso en el 2013 de Marcelo Márquez Bracamontes (también conocido con el apellido Monroy), nombre bajo el cual mató a dos alguaciles en el norte de California.

Este buen señor de tantos apellidos había sido deportado tres veces y vivió en Utah y en el norte de California por 10 años. Cuando en el 2013 lo detuvieron por una infracción de tráfico mató a un alguacil y poco después en otra localidad a otro.

Por desgracia hay muchos casos similares. La deportación de criminales mientras no tengamos una frontera segura no es una buena idea. No funciona. Estas personas son deportadas y algunos regresan al país a los pocos días.

Hay que buscar otra solución. Y me da pena decirlo, pero cada día más creo que es necesario asegurar la frontera para detener el tráfico de indocumentados. Y ojo, no me gustan las ideas de Donald Trump. Sería una buena idea si México ayudara a controlar la frontera. Pero si no ayuda, Estados Unidos tiene que hacerlo por su cuenta.

Construir una cerca puede que no funcione. Y es que uno puede escalar la misma, escurrirse por debajo de ella, o buscar huecos para cruzar la frontera. Hay que tener una cerca y guardias de frontera apostados en la misma para detener el flujo de indocumentados.

A la vez Estados Unidos tiene que buscar la forma de legalizar a los indocumentados que no violan la ley y que lo único que hacen es trabajar muy duro y pagar sus impuestos. Este grupo es mucho más joven que la población de Estados Unidos y su presencia en el mercado laboral ayudaría a postergar el día en que se acaben los fondos para el Seguro Social. La población de Estados Unidos no es joven y necesita de los mismos para que resuelvan muchos problemas fiscales que se avecinan.

Todo esto debe ser hecho por el Congreso. Ya me estoy cansando de ver al Presidente tomar decisiones ejecutivas para poner en vigor las cosas que quiere hacer. Así no es como funcionan las cosas en este país. Un decreto ejecutivo de un presidente puede ser derogado por su sucesor.

Es necesario convencer al Congreso de mayoría republicana de la importancia de este tema. A ellos les compete legislar y al Presidente ver que esas leyes se cumplan.

Ya hay dos procesos judiciales en Texas que han detenido temporalmente decisiones ejecutivas tomadas por Obama. Estos casos deben llegar al Tribunal Supremo para dilucidar de una vez y para siempre lo que puede hacer el presidente en casos de inmigración sin apoyo del Congreso y lo que no puede hacer.

Eso es lo que tiene que ocurrir. Y por eso Estados Unidos es un gran país.

Guimar123@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2015, 0:41 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Una necesaria reforma de inmigración."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA