PEDRO CAVIEDES: Dolor y sangre
Con el comienzo de la nueva campaña presidencial en los Estados Unidos de Norteamérica, se escuchan frases sobre Latinoamérica que quizá vienen diciendo hace mucho tiempo los políticos: que es una región de gran importancia estratégica para la economía y la seguridad del país. Como actualmente China ha demostrado su gran interés por estos países, con inversiones y tratados, se han prendido las alarmas para no perder dicha región.
Pero ahora que estamos en la revisión de viejas políticas que no han alterado para bien el curso de los pueblos, como la de las no relaciones diplomáticas con Cuba, valdría la pena pensar en cuáles otras tampoco han alterado para bien el curso de las naciones que ahora resultan tan importantes para USA y, de paso, el curso de este país. La principal que me salta es el problema del narcotráfico.
¿Qué, desde que se anunció con bombos y platillos la guerra contra las drogas, ha cambiado? Por el lado de la producción, ésta fluctúa; algunas veces las políticas contra el narcotráfico de los gobiernos de los países productores funcionan, y baja, y otras veces no, y sube, lo que se refleja en el precio en las calles. Una muy buena forma de medir, en el ámbito económico. Pero no conozco estudios que digan que porque bajó la producción, bajó la demanda, o que porque bajó la producción, hay menos consumidores en los Estados Unidos.
Tampoco ha bajado la proliferación de narcotraficantes y sus instintos asesinos, pero, sobre todo, su gran chequera corruptora. El Chapo Guzmán, en México, no se escapó de la cárcel porque su cartel se haya convertido en una multinacional que entre sus especialidades esté construir túneles, se escapó porque con todo el dinero que tiene compró la vista de todas las miradas de funcionarios que pudieran dañarle sus planes.
Ahora el Chapo Guzmán será durante algún tiempo el enemigo número uno de los Estados Unidos, pero, como se dice en el inglés más puro, guess what?, una vez que lo capturen o le den de baja las autoridades, o su vida acabe en un tiroteo por una de las vendettas que se desatan por el poder en ese medio, vendrá otro, y otro, y otro. Y otro.
La nacionalidad puede cambiar. El rostro puede cambiar. El alias puede cambiar. Pero la historia será casi la misma. Un tipo que nació en la pobreza extrema y en un momento dado escogió meterse en el “negocio”, donde fue escalando gracias a su falta de escrúpulos y carácter calculador, hasta ser el jefe de una multinacional que maneja tanto dinero como Apple o la Coca Cola.
¿Y por qué los seguirá habiendo y seguirán proliferando y seguirán reproduciéndose como conejos? Porque con todo el respeto que me merece esta gran nación, hay dentro de estas fronteras demasiadas narices, ávidas de esnifar esos polvos. Es tan sencillo como que si nadie quisiera comprar de repente un iPhone, Apple se acabaría. Pero mientras la gente quiera tener uno de esos teléfonos en sus bolsillos, no hay plan de marketing ni inversión ni prohibición ni ley de ningún tipo, capaz de disminuir las ganancias de la compañía de la manzana mordida.
Mientras tanto, la región de tanta importancia estratégica se sigue desangrando, pero a la vez creando empresas criminales cuyos tentáculos hace mucho, mucho tiempo que penetraron, y no precisamente a pie por una frontera, el sistema financiero y la sociedad norteamericana.
Si de nuevos enfoques hablamos, espero a candidatos que en este tema lo dirijan sobre el consumo. El resto es la misma cháchara de siempre, un gasto de saliva y tiempo que no conduce más que a un reguero de dolor y sangre.
A lado y lado de la frontera.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de agosto de 2015, 0:34 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Dolor y sangre."