Diaz-Balart: En sus últimos días, la administración Biden-Harris traiciona a quienes luchan por una Cuba libre | Opinión
En una traición final a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y al pueblo cubano en su lucha por la libertad.
La Administración Biden-Harris, que ha hecho todo lo posible para ayudar e instigar a la ilegítima y brutal dictadura de Castro, el martes elimino a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo (SST), suspendió el derecho de los estadounidenses cuya propiedad fue robada a demandar en los tribunales estadounidenses y elimino la prohibición de las transacciones financieras con el ejército cubano.
La Administración Biden-Harris eliminó a Cuba de la lista SST a pesar de que el régimen cubano sigue albergando a terroristas y fugitivos de la justicia estadounidense, incluida su protección a Joanne Chesimard, una de las diez terroristas más buscadas por el FBI, al fabricante de bombas William Morales, al secuestrador Charles Hill y a miembros del grupo terrorista ELN.
Además, el régimen está aliado con los patrocinadores estatales del terrorismo Irán y Corea del Norte, mantiene una extensa red de espionaje contra Estados Unidos y socava los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en cada oportunidad.
Mientras tanto, los informes indican que ciudadanos cubanos están luchando por Rusia en Ucrania, el “síndrome de La Habana” sigue afectando al personal estadounidense anterior y actual y a sus familias, y la China comunista está estableciendo bases de espionaje en la isla.
Al suspender el Título III, la administración Biden-Harris ha traicionado a los estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas por el régimen de Castro, prohibiendo a los reclamantes demandar a quienes trafican con sus propiedades robadas.
Al hacerlo, la administración Biden-Harris no solo ha traicionado a estos reclamantes, sino que ha contribuido a la incertidumbre en los tribunales y ha puesto en peligro los derechos de quienes han esperado décadas para obtener justicia.
Lo más impactante de todo es que la administración Biden-Harris decidió poner fin a la “Lista restringida de Cuba”, que enumeraba más de 200 entidades del ejército cubano con las que estaban prohibidas las transacciones financieras.
Que la administración Biden-Harris debilite las sanciones impuestas al represivo ejército cubano, que ayuda a reprimir la disidencia en la isla, es inconcebible.
Esa decisión contraviene directamente los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos al enriquecer directamente a un adversario declarado, además de frustrar la política estadounidense de larga data de promover la libertad y la democracia.
Estoy disgustado, pero no sorprendido, por estos últimos actos de traición a los intereses de seguridad de los Estados Unidos.
Estas flagrantes afrentas son solo los últimos fracasos y debilidades que caracterizan la política exterior de la Administración Biden-Harris.
Es evidente que no hay adversario al que no busque mimar y envalentonar.
Espero que la Administración de Donald Trump corrija rápidamente estos errores.
Mario Díaz-Balart (R-Miami) un cubano-americano, representa al Distrito Congresional 26 en Miami-Dade.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2025, 0:47 p. m..