Los inmigrantes y como hacer grande de nuevo a EEUU | Opinión
Todos los países defienden su frontera y EEUU por supuesto, no es una excepción. Si bien nuestra nación ha sido fundada por inmigrantes y el aporte de ellos a la economía ha sido significativo, en la última década ha existido un flujo incontrolable y masivo de personas que han arribado aquí en forma ilegal.
Muchos vienen escapando de una miseria inhumana en sus países. Otros vienen huyendo de tiranías implacables que los han perseguido y reprimido en una forma brutal.
Cuando surgen este tipo de fenómenos, también hacen su aparición elementos perniciosos que lucran con la desgracia humana, como son los llamados “coyotes” en la frontera, generalmente contratados por traficantes de armas, drogas y sexo.
Ante una situación tan dramática como esta, la administración del Presidente Trump ha adoptado la posición de una deportación masiva a la vez que ha suspendido o revocado programas federales que pretendían de alguna forma proteger la permanencia de los inmigrantes en territorio norteamericano. Entre los programas afectados están el parol humanitario, el asilo y el Estatus de Protección Temporal (TPS).
Muchos se preguntarán si acaso no existe otra forma de regularizar la situación inmigratoria. Otros aducen que no hay otra solución y las medidas adoptadas, aunque dolorosas, son necesarias para restablecer el orden requerido.
Desde luego, como en toda reglamentación nueva, siempre habrá injusticias y equivocaciones, algo tal vez inevitable cuando se trata de un gran cúmulo de personas involucradas.Lo cierto del caso es que somos de la opinión que ciertas medidas también pueden ser adoptadas en beneficio de nuestra nación.
▪ La primera de ellas es hacer una especie de “censo” en varios sectores importantes de la economía, como son el sector agrícola, de la construcción y el sector de hostelería que contempla a los restaurantes, hoteles y sitios de entretenimiento.
Este “censo” sería una especie de registro actual de los inmigrantes que se desempeñan en esos sectores por los últimos tres meses. Tampoco es que cualquier persona pueda incorporarse al registro últimamente.
Para nadie es un secreto que la mayoría de trabajadores en esos sectores son inmigrantes, de manera que la ausencia de ellos en sus puestos de trabajo pudiera ser un descalabro para la economía.
En la práctica se han visto que la agricultura, hoteles y restaurantes son los más impactados cuando no hay trabajadores indocumentados.
Si los inmigrantes dejan de trabajar en esos sectores, nos enfrentaríamos entonces con una crisis nacional, ya que, incluso, muchas ciudades podrían paralizarse.Por eso ese “censo” o registro es tan importante. Los trabajadores que se desempeñan en esos sectores, deben ser una excepción del proceso de deportación, o sea, deberían ser intocables.
▪ La segunda de las medidas que pueden ser adoptadas, es un tema que hemos tratado repetidamente con anterioridad en el Nuevo Herald, y que particularmente en la actualidad viene como anillo al dedo a la política de desarrollo del Presidente Trump, en el sentido de volver a hacer grande a nuestra nación y orgullosamente poder volver a decir “Made in USA”.
Esta medida consiste en hacer relocalizar nuevamente en suelo norteamericano a aquellas empresas que han emigrado hacia otras latitudes como China, México y Singapur.
Por supuesto, muchas plantas en desuso requerirán un aporte en infraestructura para hacerlas funcionar nuevamente. Sin embargo, el problema principal no es ese, sino el elevado costo de producción que significa manufacturar en EEUU.
Dado que el componente principal de ese costo de producción es la mano de obra, habría que buscar una forma de abaratarla. La solución son los inmigrantes que actualmente residen en EEUU por más de cinco años y que estén libres de felonías. Estos inmigrantes trabajarían en esas empresas que se relocalicen en suelo norteamericano, por espacio de cinco años ininterrumpidos.
Luego de ese plazo, pudieran aplicar por la residencia y después por la ciudadanía.Si acaso esos Inmigrantes no están autorizados para trabajar, se les podría pagar bajo la figura de bonos canjeables, que no es salario.
Se dice “el que inventó la ley, inventó la trampa”. Se trata de ser creativos y de buscar una solución real para poder volver a ser competitivos en el mercado mundial.
De esta forma, la política presidencial de hacer llegar la manufactura nuevamente a EEUU también sería una realidad.
Benjamin De Yurre es un economista y periodista en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2025, 3:48 a. m..