El escaso apoyo a Maná en el Salón de la Fama del Rock and Roll: ¿Qué salió mal?
El 12 de febrero de 2025, el Salón de la Fama del Rock and Roll hizo historia al nominar por primera vez a una banda cuya discografía está exclusivamente en español: Maná.
Sin embargo, la noticia, que parecía un avance para la representación latina, rápidamente se convirtió en una fuente de controversia y decepción. Y al final, los números no mienten:Maná recibió uno de los apoyos más bajos en la historia del voto popular del Salón de la Fama.
Durante el período de votación que se extendió hasta el 21 de abril, Maná obtuvo apenas 34,506 votos, posicionándose en el último lugar entre los 14 nominados de 2025 y los ganadores nombrados la semana pasada.
Además, la diferencia con el penúltimo lugar fue abismal: 64,875 votos. Desde que el Salón de la Fama publica los resultados del voto de los fans (2014), solo siete nominados han recibido menos votos que Maná. En este contexto, su bajo desempeño pone en duda futuras nominaciones a bandas de rock en español.
¿Por qué fracasó la nominación de Maná?
Desde su anuncio, la elección generó críticas. Muchos fanáticos cuestionaron por qué se eligió a Maná en lugar de bandas más influyentes como Soda Stereo, pionera del rock en español. De hecho, en la publicación previa al anuncio en Instagram del Salón de la Fama, más de 100 comentarios pedían a Soda Stereo. Solo una persona mencionó a Maná.
Aunque Maná tiene una trayectoria impresionante, con millones de discos vendidos y giras por América y Europa, también ha sido históricamente polarizante. Para muchos seguidores del rock, la banda representa un estilo “demasiado comercial”, con una fórmula musical poco arriesgada. Maná ha sido etiquetado como “bubblegum pop”, un término despectivo que subraya su enfoque en el éxito comercial más que en la innovación artística.
Sus inicios en la escena mexicana también generaron suspicacias. Mientras grupos como Caifanes y El Tri eran marginados por su contenido político, Maná obtuvo visibilidad gracias a su relación con medios de comunicación poderosos, especialmente Televisa. El cambio de nombre de Sombrero Verde a Maná y su imagen cuidadosamente diseñada alimentaron la percepción de que su éxito fue impulsado por el marketing, más que por su contribución artística al rock.
Además, su base de fans, que en gran parte proviene del pop y la balada romántica, no mostró un fuerte compromiso con la votación. A diferencia del público del rock tradicional, más acostumbrado a respaldar causas e iniciativas, los seguidores de Maná no respondieron con fuerza al llamado. Mientras tanto, la campaña por Soda Stereo, con más de 38,000 firmas de apoyo y fuerte presencia en redes, demostró una motivación que no se vio reflejada en el caso de la banda mexicana.
¿Fue una elección mal calculada?
Aunque algunos especularon que la nominación respondía a razones políticas o comerciales (como atraer público latino a la ceremonia en Los Ángeles), los organizadores han insistido en que se trató de un reconocimiento legítimo.
Sin embargo, la ausencia de representantes latinos en el Comité de Nominación y la aparente falta de consulta a expertos hispanos en medios como Rolling Stone o Billboard sugieren un entendimiento limitado del panorama musical latinoamericano. La nominación, entonces, pareció más una decisión basada en presencia comercial en EEUU que en una valoración profunda de la historia del rock en español.
Pero los resultados de este año deberían servir de reflexión para el Salón de la Fama. La música en español es vasta, diversa y con una rica historia que va más allá de una sola banda. Nombres como Gustavo Cerati, líder de Soda Stereo, han sido reconocidos por la crítica mundial: Rolling Stone lo ubicó entre los 250 mejores guitarristas de todos los tiempos, y Billboard lo incluyó en su lista de los 50 mejores cantantes de rock.
Celebramos que por primera vez se haya roto la barrera del idioma en las nominaciones, pero el pobre desempeño de Maná deja un sabor amargo. Más allá del debate musical, el problema radica en no haber escuchado a la comunidad rockera latina, que tenía otras expectativas.
Si el Salón de la Fama desea abrir sus puertas a la historia del rock iberoamericano, necesita hacerlo con una mirada más inclusiva, informada y representativa. A Maná le sobraron méritos comerciales, pero le faltaron votos.
Miguel Gálvez es un periodista mexicoamericano y fundador de la campaña Soda Stereo Rock Hall.