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Jorge Ramos: Habemus Papam tuitero | Opinión

HUMO BLANCO que salio de la chimenea de la Capilla Sixtina indico que un nuevo papa había sido elegido, el jueves 8 de mayo de 2025, en la Ciudad del Vaticano.
HUMO BLANCO que salio de la chimenea de la Capilla Sixtina indico que un nuevo papa había sido elegido, el jueves 8 de mayo de 2025, en la Ciudad del Vaticano. LaPresse/Sipa USA

Todavía no había acabado el día en que Robert Prevost se convirtió en el primer papa estadounidense cuando ya le habían sacado los tuits recientes que escribió criticando al presidente Donald Trump y a su vicepresidente, JD Vance.

Extraño que el Vaticano, tan cuidadoso, no haya borrado la cuenta atribuida al futuro pontífice (@drprevost) en una de las redes más populares y combativas que existen.

Dos teorías: una, que era tan poco probable que Prevost llegara a ser papa que a nadie se le ocurrió limpiar su pasado cibernético en X; y la otra, que estamos en una época en la que el pasado ya no se puede borrar y, en realidad, no había nada que esconder. Sí, el nuevo papa es proinmigrante y no es trumpista.

El cardenal Prevost, ahora el papa León XIV, no aparecía en ninguna de las listas de favoritos para reemplazar a Jorge Mario Bergoglio. Aunque estuvo muy cerca del antiguo pontífice y le debe a él su puesto como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Eso lo dio a conocer en el pequeñísimo círculo de 133 cardenales que, finalmente, lo eligieron como su jefe.

El tono de los tuits de Prevost es moderado y hasta respetuoso. Pero marcan una clarísima distancia con las políticas antimigrantes del actual presidente estadounidense. En uno de ellos, Prevost reposteó un comentario hecho por otro religioso en el que se critica la “ilícita deportación” a El Salvador de un residente legal de Estados Unidos, Kilmar Abrego García.

También hay una referencia explícita a la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y El Salvador, Nayib Bukele, que autorizaron dicha deportación. Y además, en el comentario original se leen tres frases sobre el controversial caso: “¿Acaso no ves el sufrimiento? ¿Está tu conciencia tranquila? ¿Cómo te puedes quedar inmóvil?”

En otro tuit, este sí escrito por él en febrero de 2025, Prevost dijo que el vicepresidente estadounidense Vance estaba “equivocado” (wrong, en inglés) al tratar de justificar el maltrato a los inmigrantes en Estados Unidos. “Jesús no hace categorías”, escribió.

El vicepresidente Vance es católico, visitó al Papa Francisco en Roma poco antes de morir y fue, quizás, el último político en hacerlo. Y el nuevo papa no está de acuerdo con él.

Las críticas del nuevo papa a Trump y a Vance se suman a otros mensajes en los que, por ejemplo, muestra su apoyo a los Dreamers, esos inmigrantes que entraron ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños.Hay mucho que rascar digitalmente. Sus décadas viviendo en Perú, uno de los países más desiguales del hemisferio, también lo marcaron.

Es imposible haber sido obispo de la diócesis de Chiclayo y no entender los problemas de violencia, pobreza, marginación a los pueblos originarios y la falta de oportunidades en América Latina.

Prevost, sobra decirlo, es un tuitero cuidadoso. Inició su cuenta antes de que Twitter cambiara de nombre, tuitea relativamente poco y, en muchos casos, en lugar de criticar a alguien, solo reposteaba o citaba los comentarios de otros. Ya veremos si él sigue tuiteando o si el Vaticano toma el control de su cuenta, como suele suceder.

Me llamó la atención que en su primer discurso como papa en la Plaza de San Pedro, León XIV habló en italiano y en español, pero no en inglés. Hubiera sido lo normal, ya que nació en Chicago.

Y, aun así, decidió no hacerlo. A veces los silencios pesan más. Fue como si el inglés hubiera dejado de ser el idioma indispensable. Al menos por un momento.

Mientras Trump levanta barreras comerciales, impone aranceles y quiere dictarle al mundo cómo comportarse, el primer discurso del nuevo papa fue totalmente opuesto, hablando de paz, de puentes y de agradecimiento. Prevost es lo peor que pudo pasarle a las ideas expansionistas y abusivas de Trump. Es un papa real frente a un personaje que publicó en la cuenta oficial de la Casa Blanca un meme de él vestido de papa.

No tengo ni la menor idea de lo que pasó en la Capilla Sixtina, pero si dos terceras partes de los cardenales escogieron como papa a un estadounidense, ahí hay un mensaje. Trump ya no es el estadounidense más famoso e influyente del mundo. Ni tiene 1,400 millones de feligreses como Prevost.

El nuevo papa no tiene que convertirse en enemigo o contrincante de Trump, pero sí será su contrapeso. León XIV, sencillamente, no se puede quedar callado cuando se ataca en su propio país a inmigrantes, estudiantes, jueces, abogados y activistas.

A pesar de todo lo anterior, creo que la verdadera lucha de León XIV no será hacia fuera de la Iglesia, sino hacia dentro. Hay enormes presiones para que siga el camino de Francisco y transforme el catolicismo.

No se puede hablar de amor y de misericordia cuando no se han resuelto cientos de miles de casos de abuso sexual causados por sacerdotes. Solo en España, por dar un ejemplo, una comisión calculó que podría haber cerca de 400 mil casos.

La Iglesia católica tampoco puede predicar la igualdad y la justicia social cuando no permite, siquiera, que las mujeres se conviertan en sacerdotes y, mucho menos, en pontífices. Ante la simple pregunta de “¿por qué no?”, la Iglesia siempre tiene las excusas más simplistas y absurdas.

Ninguna empresa, grande o pequeña, podría sobrevivir una demanda por discriminación si le pusiera a las mujeres tantos obstáculos para avanzar como lo hace la Iglesia católica.

Como quiera que sea, León XIV llega en buen momento. Y aunque todos queremos ver en él lo que nos falta, es — de entrada — otro punto de resistencia al extremismo trumpista.

Jorge Ramos es un periodista.



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