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El Día del Padre bajo la sombra de la demencia | Opinión

EN ESTA foto esta Bradley Maurer (derecha), que fue criado en Delray Beach, y su papá, Charles, en un juego de pelota.
EN ESTA foto esta Bradley Maurer (derecha), que fue criado en Delray Beach, y su papá, Charles, en un juego de pelota. Cindy Maurer

El Día del Padre es difícil, pero no porque mi papá ya no está con nosotros. Bueno, está y no está. Tiene demencia.

Cindy, mi madrastra, me llamó con la noticia en el verano de 2020. Mi papá, Charles, llevaba algunos años mostrando síntomas, pero todos los ignoramos. Tal vez estaba perdiendo el oído. Tal vez su memoria se estaba volviendo borrosa. O eso pensábamos.

Su diagnóstico llegó en pleno confinamiento por la pandemia, y nadie iba a ningún lado. Tras una espera exasperante, me vacuné y empecé a hacer planes para llevarlo de viaje el verano siguiente. ¿Un viaje en carretera al “Campo de los Sueños” en Iowa? No, me advirtió mi madrastra, tu papá está cambiando.

En su lugar, en junio de 2021, volé desde Los Ángeles a su casa en Delray Beach, y elegí llevarlo ha un partido de pelota entre los Tampa Bay Rays contra los Washington Nationals, lo que implicaba un viaje de tres horas y media en carro cruzando el estado. Por primera vez en mi vida, yo cuidaría de mi papá. Organicé todo: hotel, salida de golf, entradas para el partido.

Pedí prestado el carro de mi madrastra y nos pusimos en camino. Llené el auto con música que sabía que le gustaba a mi papá. Durante una canción, mi papá dio una palmada a su pierna y cantó. Tal vez una parte de él seguía presente, pensé.

Llegamos al hotel, nos cambiamos y salimos a cenar. Hacía calor. Me preocupaba que se sintiera incómodo, pero no pudiera expresarlo. Sin la música como fondo sonoro, el silencio de nuestra caminata era ensordecedor.

“¿Cómo te sientes?” , le pregunte. “Bien.” Más silencio.“ Introduje un tema más serio. “¿Papá, cómo te sentirías si tuvieras que vivir en un centro de cuidado de memoria, como abuela?”, “Ya veremos”, me dijo. “Tal vez un día”. Más silencio.

Al día siguiente comenzamos con golf. Fue un fracaso. Luego, almorzamos en el histórico barrio de Ybor City en Tampa.

Le sugerí comprar un recuerdo para nuestras parejas. “Buena idea”, respondió. Entramos en una tienda de antigüedades y me golpeó la realidad: mi papá nunca más le compraría un regalo a mi madrastra por su cuenta. Nunca más le llevaría flores ni la sorprendería con un viaje por su aniversario. Sentí una tristeza profunda por ella.

Esa noche era el juego. Para entonces, ya sabía cuánto había cambiado mi papá. Traté de no llamar la atención sobre esa triste realización. Aun así, estuvo atento durante todo el juego. Fue el momento más tranquilo que lo vi durante el viaje. El juego estuvo reñido, pero el equipo local ganó.

Volvimos al carro. Comenzó una tormenta torrencial típica de Florida. Encendí el radio y conduje despacio. Llovía tan fuerte que consideré detenerme. Aunque estaba con mi papá, me sentía solo.

Desde entonces, he vuelto a visitarlo tanto como he podido. Cada vez está peor. En septiembre pasado, se mudó a un centro especializado en cuidado de memoria. Yo he pasado los últimos cinco años en duelo por la pérdida de mi papá: de su función cognitiva, de su personalidad, de su capacidad de aportar a mi vida y al mundo que lo rodea.

Le dije a mi esposa que lo que más dolía era quedarnos sin tiempo. En mi corazón había una lista de experiencias que esperaba compartir con mi papá.

Nunca fuimos de hablar mucho de nuestros sentimientos, mi papá y yo. Pero en estos últimos cinco años me he abierto. Le agradecí por todo lo que me dio. Le agradecí por apoyar mi decisión de mudarme a Los Ángeles a perseguir un sueño. Alcanzó a verme casarme, y supe entonces cuán preciosos pueden ser esos momentos.

Este año iré a ver a los Dodgers de Los Ángeles y pensaré en él en cada juego. Llevaré la cuenta del juego como él me enseñó y haré recuerdos con mi esposa y mis amigos. Él no estará ahí.

Y, sin embargo, sí estará.

Es exactamente lo que él querría para su hijo.

Bradley Maurer creció en Coral Springs. Es el coordinador de producción de Grey’s Anatomy y vive en Los Ángeles.



Bradley Maurer 
Bradley Maurer 










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