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Congresista Salazar: Irán es un mal que crece en nuestro propio patio trasero | Opinión

LA CONGRESISTA republicana de Miami, María Elvira Salazar, apoya el bombardeo de bases nucleares iraníes por parte de Donald Trump. Aqui el vice presidente JD Vance y el presidente Donald Trump.
LA CONGRESISTA republicana de Miami, María Elvira Salazar, apoya el bombardeo de bases nucleares iraníes por parte de Donald Trump. Aqui el vice presidente JD Vance y el presidente Donald Trump. Photo from the White House

“No se apacigua al mal. Se lo enfrenta. Se lo destruye.”

Esa fue mi declaración después de que Estados Unidos atacara las instalaciones nucleares de Irán — no porque celebre la violencia, sino porque entiendo la naturaleza de nuestro enemigo y el costo inaceptable de un Irán nuclear.

Irán no es simplemente otro régimen hostil. Es un poder islámico revolucionario, nacido en sangre y comprometido con el caos. No busca la paz. Busca una revolución permanente, exportada a todos los rincones del mundo — incluido nuestro propio hemisferio.

Esto no es una teoría. Es doctrina. El ayatolá Jomeini, padre del Irán moderno, lo dijo claramente: “La Revolución Islámica no se limita solo a Irán. Su misión es global. La exportaremos al mundo.”

Irán no prospera en la estabilidad. Se alimenta de estados colapsados, mercados negros, armas de contrabando y células terroristas. Por eso, jamás debe obtener un arma nuclear.

El debate sobre las tácticas de EE. UU. pasa por alto una verdad más grande: los dictadores y regímenes rebeldes solo entienden una cosa — la fuerza. Y cuando esa fuerza falta, ellos avanzan.

Irán no necesita misiles de largo alcance para llegar a América. Encontró a Venezuela. Y a través de Venezuela, encontró a Cuba. Juntos han construido un eje del terror a solo 1,363 millas de Miami — más cerca que Nueva York de Dallas.

Esta no es una amenaza lejana. Es una corriente viva en el patio trasero de Miami.

La alianza de Irán con Venezuela lleva dos décadas. Lo que comenzó como un coqueteo ideológico con Hugo Chávez, se convirtió en una asociación militar y financiera, basada en armas, petróleo y odio hacia Estados Unidos.

Hoy, Irán envía aviones cargados de armas a Venezuela y construye fábricas para tecnología militar. En marzo pasado, un avión iraní lleno de misiles y drones aterrizó en la Base Aérea El Libertador. Así mantiene Irán armados a sus aliados — mediante envíos constantes y entrenamiento.

Y no termina allí.

Durante años, vuelos de “aeroterrorismo” operaron entre Caracas y Teherán, transportando a la Fuerza Quds de Irán (el brazo élite de la Guardia Revolucionaria), explosivos y agentes de Hezbollah y Hamás disfrazados de pasajeros.

Bancos venezolanos han financiado directamente los programas de misiles y nucleares de Irán y su Guardia Revolucionaria.

Hay otros ejemplos en América Latina. En Cuba, informes de inteligencia estadounidenses han confirmado la coordinación entre Teherán y La Habana en inteligencia militar y vigilancia electrónica.

Y mientras Irán gana terreno en nuestro hemisferio, trae consigo una historia de sangre.

Solo pregunten a Argentina. En 1992, la embajada de Israel en Buenos Aires fue bombardeada. En 1994, el centro comunitario judío AMIA fue destruido, matando a 85 e hiriendo a cientos, el peor ataque antisemita desde el Holocausto — hasta el 7 de octubre de 2023.

Ambos ataques fueron responsabilidad de Hezbollah, apoyado por Irán. Treinta y un años después, las familias judías del sur de Florida aún cargan ese dolor, porque nadie ha rendido cuentas.

Esto no es solo sobre Irán. Es sobre un nuevo orden mundial, diseñado por Irán, donde la democracia se desmantela, Estados Unidos se debilita y la tiranía avanza sin control.

La creciente relación de Irán con China es tema para otro artículo. Pero todos los caminos llevan a la misma conclusión: no podemos, bajo ninguna circunstancia, permitir que Irán obtenga más poder o construya una bomba.

Los líderes iraníes gritan “Muerte a América”. Llaman a borrar a Israel del mapa. Financian a los mismos terroristas que masacraron inocentes el 7 de octubre.

El alcance de Irán es largo. Sus intenciones, letales. Y sus aliados, cada vez más audaces.

Por eso, EE. UU. hizo lo correcto. Estos ataques no fueron una escalada — fueron contención. Una línea clara en la arena.

Durante años, hubo dudas sobre cuán cerca estaba Irán de construir una bomba. ¿Enriquecían uranio? ¿Adquirían centrífugas de China? Esas dudas se acabaron — porque EE. UU. dañó severamente las instalaciones nucleares iraníes y con ellas, la ilusión de que este programa era pacífico.

Eso es bueno para EE. UU., para Israel y para toda democracia en el hemisferio occidental.

Como dije antes: no se negocia con el mal. Se lo detiene en seco.

Así se enfrenta a los tiranos — no solo en Teherán, sino también en La Habana, Caracas y Managua.

Paz a través de la fuerza. Ese es el camino estadounidense. Y eso es lo que este momento exige.

María Elvira Salazar, republicana de Miami, representa al Distrito 27 del Congreso de Florida.



María Elvira Salazar (R-FL) junto a los representantes Morgan McGarvey (D-KY) y Debbie Wasserman Schultz (D-FL) pidió al DHS conceder un parole a los cubanos.
María Elvira Salazar (R-FL) junto a los representantes Morgan McGarvey (D-KY) y Debbie Wasserman Schultz (D-FL) pidió al DHS conceder un parole a los cubanos. MH










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