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¿Dónde está la indignación de Miami? Nosotros también fuimos esos inmigrantes | Opinión

EN JUNIO en Los Angeles, los manifestantes contra agentes de ICE se enfrentan.
EN JUNIO en Los Angeles, los manifestantes contra agentes de ICE se enfrentan. / USA TODAY NETWORK via Imagn Images

He visto las protestas en Los Ángeles. He visto la furia en las calles de ciudades de todo el país cuando los inmigrantes son arrancados con horror de sus familias y comunidades — en restaurantes, en Home Depot. Son personas trabajadoras, vecinos, padres y amigos.

Miro a mi alrededor en Miami y me pregunto: ¿Dónde está la indignación?

¿Dónde están esas voces que normalmente llenan las calles de La Pequeña Habana con rabia e indignación? ¿Dónde están los cubanos que se reúnen en el restaurante Versailles para hablar con una sola voz?

Hoy en día, venezolanos, nicaragüenses, haitianos, mexicanos — y sí, también los cubanos más “nuevos” — enfrentan deportaciones o la pérdida del estatus de protección temporal. Muchos están siendo arrancados de las vidas que han construido aquí.

En marzo, el presidente Donald Trump revocó el permiso humanitario temporal para unos 300,000 cubanos, muchos de los cuales han sido detenidos y podrían ser deportados.

Y sin embargo, en Miami, la protesta ha sido mínima. Escucho una frase absurda y preocupante que se repite: “Nosotros vinimos legalmente. Lo hicimos de la manera correcta.”

Es hora de desmontar esa narrativa y enfrentar la verdad.

Sí, vinimos legalmente — pero no porque fuéramos más merecedores o superiores. Vinimos legalmente porque tuvimos suerte. Fue, en realidad, una cuestión de azar, un golpe de suerte, y fuimos políticamente útiles.

Mi familia y yo salimos de Cuba y llegamos a Miami en enero de 1961. Pocos meses después, durante la invasión de Bahía de Cochinos, Estados Unidos abandonó en las playas de Playa Girón a una fuerza paramilitar de exiliados cubanos entrenada por la CIA que intentaba derrocar a Fidel Castro.

Mi padrastro fue uno de los 1,400 hombres que participaron en la invasión y pasó casi dos años en una prisión cubana. Tras ese desastre, el presidente John F. Kennedy y su administración necesitaban salvar la imagen y reafirmar su autoridad moral. El resultado fue un conjunto único de leyes y políticas — como la Ley de Ajuste Cubano de 1966 — que ofrecieron a los cubanos un acceso extraordinario a la residencia legal, asistencia federal y un futuro en este país.

Todavía recuerdo la leche en polvo, la deliciosa mantequilla de maní y a mi abuela cocinando la carne del refugio — o “la carne del refugiado”, como llamábamos al tipo Spam que nos daba el gobierno con regularidad. Nosotros nos beneficiamos de esas políticas, al igual que, con el tiempo, un millón de cubanos.

Pero no se trató de mérito. Se trató de geopolítica.

Fue una bendición que nos regaló el accidente de la historia, no una muestra de superioridad moral. Sin embargo, muchos en nuestra comunidad dan la espalda a las luchas de otros inmigrantes — e incluso de otros cubanos — luchas que reflejan las nuestras.

El jornalero mexicano de hoy, el solicitante de asilo haitiano, el inmigrante venezolano o cubano no son menos dignos de compasión que nuestros padres y abuelos cubanos en los años 60.

Nuestro silencio es una traición a nuestra propia historia.

Miami fue construida por personas como mis padres, que huyeron de la opresión, la persecución y la pobreza. Sabemos lo que significa ser arrancados de raíz. Conocemos el dolor de la separación familiar y el exilio.

Entonces, ¿por qué toleramos políticas que infligen ese mismo dolor a otros? ¿Por qué guardamos silencio mientras una nueva generación de inmigrantes enfrenta obstáculos que nosotros nunca tuvimos?

Al hacerlo, deshonramos cada sacrificio que hicimos para construir esta ciudad.

Miami debería ser la primera en defender los derechos de los inmigrantes. Y los cubanoamericanos, por sobre todos, deberíamos estar al frente de esa lucha.

Marianne Murciano es periodista y presentadora de televisión y radio en Miami y Chicago. Es fundadora de Savvy Planet y cubanoamericana. Llegó con su familia desde La Habana a Miami el 14 de enero de 1961.



Mariana Murciano
Mariana Murciano






Esta historia fue publicada originalmente el 3 de julio de 2025, 3:44 a. m..

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