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Por qué Brasil es importante para Trump | Opinión

EN UNA carta dirigida al presidente actual de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Trump amenazó a Brasil con imponer aranceles del 50% por el enjuiciamiento de su expresidente.
EN UNA carta dirigida al presidente actual de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Trump amenazó a Brasil con imponer aranceles del 50% por el enjuiciamiento de su expresidente. The Yomiuri Shimbun via AFP

Desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo, Estados Unidos ha regresado al escenario global con una fuerza y determinación inconfundibles.

Esto no es una visión para el futuro — ya está ocurriendo. En solo unos meses, hemos sido testigos de acciones decisivas, liderazgo audaz y un propósito renovado. Estados Unidos está defendiendo sus intereses con plena conciencia de su influencia global y ejerciendo el poder que tiene a su disposición.

En este contexto, Brasil se destaca no solo como un socio, sino como un activo estratégico — uno que se alinea directamente con una política exterior de “America First”.

Por eso, la reciente atención que el presidente Trump ha dado a Brasil no se trata únicamente de apoyar a un exmandatario aliado.

Se trata de defender el estado de derecho, garantizar la imparcialidad de la justicia y proteger a las empresas estadounidenses que operan en el extranjero. También representa una oportunidad para que Estados Unidos comience a prestar mayor atención a un país que podría contribuir significativamente al avance de sus intereses en la región.

Esta semana, Trump amenazó a Brasil con imponer aranceles del 50 % por el enjuiciamiento de su expresidente y aliado de extrema derecha, Jair Bolsonaro, al que calificó como una “vergüenza internacional”.

En una carta dirigida al presidente actual de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva —que Trump publicó en Truth Social el miércoles por la tarde— escribió:

“Debido en parte a los ataques insidiosos de Brasil contra las elecciones libres, y los derechos fundamentales de libertad de expresión de los estadounidenses (como lo demuestra recientemente la Corte Suprema de Brasil, que ha emitido cientos de órdenes SECRETAS e ILEGALES de censura contra plataformas de redes sociales de EEUU.)...”

Estos desafíos presentan para Estados Unidos una renovada oportunidad de prestar mayor atención a un país que puede ayudar significativamente a avanzar sus intereses estratégicos en la región.

Brasil es la mayor economía de América Latina y figura entre las principales del mundo. Representa casi la mitad del gasto en defensa en la región, cuenta con una base industrial diversificada y un mercado interno de más de 200 millones de consumidores.

Brasil está en una posición única para contribuir al crecimiento económico hemisférico, la estabilidad regional y la proyección del poder estadounidense en toda América. Para las empresas de EEUU, representa un mercado vibrante y un destino de alto valor para la inversión estratégica.

Pero la urgencia de priorizar a Brasil va más allá de lo económico. También se trata de competencia global. China ha ganado terreno significativo y se está posicionando agresivamente como el principal socio estratégico de Brasil. Estados Unidos debe tomarse este desafío en serio. No podemos permitir que potencias rivales ganen influencia en nuestro propio hemisferio. Quedarse inmóviles no es una opción.

Estados Unidos debe liderar — sin quedar atrapado por los ciclos políticos de gobiernos extranjeros. Las administraciones cambian. Los intereses estratégicos no. Nuestra fortaleza no debe depender de alineamientos ideológicos temporales con otros países. Incluso al tratar con gobiernos que no comparten nuestros valores, conservamos influencia — y debemos usarla.

Los aranceles, aunque impopulares para algunos en el corto plazo, podrían servir como una herramienta útil para avanzar nuestros intereses estratégicos a largo plazo.

El poder estadounidense es real — y ahora es el momento de usarlo con inteligencia y decisión para expandir nuestra presencia donde realmente importa. Brasil ofrece una oportunidad para construir una agenda a largo plazo en comercio, energía, innovación y seguridad. Pero una asociación de esta magnitud requiere acción.

Además de los aranceles, Estados Unidos también puede aprovechar otras herramientas.

Por ejemplo, este es el momento ideal para aplicar una de las herramientas de política exterior más estratégicas creadas durante el primer mandato del presidente Trump: la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EEUU (DFC, por sus siglas en inglés). La DFC moviliza inversiones del sector privado para avanzar los intereses de EEUU y contrarrestar la influencia de adversarios como China.

No hay lugar donde esto sea más importante que en Brasil. Desplegar los recursos de la DFC allí no solo fortalecería los lazos comerciales entre EEUU y Brasil, sino que también reforzaría nuestra presencia geopolítica en el hemisferio occidental.

Para una política exterior basada en una renovada fortaleza estadounidense, América Latina no es un espectáculo secundario — es la línea de frente estratégica. Brasil es la puerta de entrada. Defender el estado de derecho y lo que es correcto proyectará la influencia estadounidense y asegurará un hemisferio alineado con los valores e intereses que defendemos.

Brasil no es un vecino distante. Es una oportunidad histórica en una era de renovada grandeza estadounidense.

George Heisel es empresario, inversionista, filántropo y miembro de la Junta Directiva de la Universidad Internacional de Florida, designado por el gobernador Ron DeSantis en enero. Heisel a vivido y trabajado en Brasil.



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