La importancia de la propuesta fiscal de Trump | Opinión
El proyecto de ley presupuestaria conocido como “Big, Beautiful Bill”, promete encaminar al país por la senda de la prosperidad económica.
El proyecto, que logró ser al fin aprobado en el Senado con una votación de 51-50 gracias al voto de desempate del vicepresidente JD Vance, no tuvo que recurrir al filibusterismo, que habría requerido una mayoría del 60%. Posteriormente fue ratificado por la Cámara de Representantes y convertido en ley el 4 de julio con la firma del presidente Donald Trump.
Los efectos comenzaron a percibirse de inmediato.
Por ejemplo, el índice bursátil S&P 500 alcanzó un récord histórico de 6,279.35 puntos el 2 de julio. El reciente aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo refleja la confianza de los inversionistas en la nueva legislación.
Analistas de JP Morgan Chase indican que la aprobación del proyecto brinda la tan esperada claridad a la política económica de Estados Unidos. Por su parte, Goldman Sachs advierte que el Congreso debe aprobar una reducción del gasto para evitar un aumento de impuestos estimado en 5.5 %, necesario para equilibrar la relación deuda–PIB.
Esa advertencia es válida, ya que existe un modelo económico que demuestra que la recaudación fiscal aumenta al subir los impuestos, pero solo hasta cierto punto.
El megaproyecto de Trump contempla un recorte de $2.6 billones en gasto discrecional y $1.6 billones en gasto obligatorio, lo que constituiría la mayor reducción de este tipo en la historia del país.
De hecho, las señales de austeridad ya estaban en marcha. En marzo, el déficit fue de $161,000 millones, un 33% menos que en marzo de 2024. En mayo, el déficit ajustado fue de $219,000 millones, un 17 % menor en comparación con mayo del año anterior.
Entre los beneficios incluidos en la nueva ley destaca un impuesto del 1% sobre las remesas en efectivo enviadas al extranjero, que entrará en vigor el 1.º de enero de 2026.
El proyecto también elimina los impuestos sobre propinas para trabajadores que ganen menos de $150,000 al año, permitiéndoles deducir hasta $25,000 de sus ingresos hasta 2028. Aquellos que superen ese umbral podrán deducir $100 por cada $1,000 de ingreso adicional.
Además, se hace permanente la reducción de impuestos aprobada por la administración Trump en 2017. Esto, en la práctica, evita lo que habría sido el mayor aumento de impuestos en 60 años.
Otros beneficios incluyen el aumento del crédito por hijos a $2,200 para menores de 17 años, la expansión de la deducción estándar y recortes en las tasas impositivas para quienes ganen menos de $1 millón anuales.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que el plan generará un déficit de $3.3 billones en la próxima década. Entre los principales gastos proyectados se encuentran para defensa y ICE.
El proyecto ha generado controversia, especialmente por los recortes en Medicaid y los cupones de alimentos (SNAP). También las nuevas reglas para la energía solar han sido criticadas.
Se calcula que 11.8 millones de personas podrían perder la cobertura de Medicaid para 2034. Además, la expiración de los créditos de Obamacare a fines de 2025 encarecerá las primas y dejará a muchos sin seguro.
En cuanto al programa SNAP se estima que tres millones de personas perderán este beneficio. Ahora se exigirá prueba de trabajo de al menos 20 horas semanales hasta los 64 años, y los estados asumirán el 15% del costo.
No se aclara el estatus migratorio de las personas afectadas por los recortes en Medicaid ni en SNAP, aunque se presume que constituyen la mayoría. Aun así, se debe tener precaución: muchas de estas personas recurrirán a hospitales y centros de asistencia, que necesitarán fondos para atenderlas. Esto podría aumentar la delincuencia.
En resumen, el “Big Beautiful Bill” plantea un crecimiento del PIB a mediano plazo, impulsado por la desregulación y la reducción de impuestos. También se prevén ingresos significativos por acuerdos comerciales y aranceles, lo cual ayudará a detener la caída del dólar — que ha sido del 11% este año — y a reducir el déficit fiscal y la deuda externa.
Una economía privada fortalecida y una menor intervención estatal son lo que el país necesita, como lo demuestran los casos de Milei en Argentina, Meloni en Italia y Ayuso en Madrid: redujeron gastos y tuvieron éxito.
Benjamin DeYurre es un economista y periodista. @DeYURRE
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de julio de 2025, 3:29 p. m..