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Opinión

ROLAND J. BEHAR: Malas intenciones

El ayatola Khamenei ha publicado un libro de 416 páginas llamado Palestina, donde se describe como “el abanderado de la Yihad para liberar Jerusalén”. Sus planteamientos ayudan a comprender las reales raíces del conflicto árabe israelí. Refleja la imposibilidad de un acuerdo de paz. Un acuerdo duradero precisa que se impongan la razón y los intereses, no la pasión ni la fe. En este caso, se trata de gente teológicamente comprometida con la destrucción de Israel.

Khamenei declara que él no odia a los judíos, mientras afirma que Israel no tiene derecho a existir como estado y proclama su deseo de lograr la "aniquilación" de los judíos. Esta actitud se basa en principios islámicos bien establecidos. Uno de los cuales en el conocido por los términos Dar-al Islam (Dar-al Salam), referido a las tierras bajo el dominio del Islam donde se supone que los musulmanes disfruten de la paz y la seguridad, las cuales deben ser gobernadas por musulmanes y tener fronteras comunes con países musulmanes. También se aplica a las tierras, de un país que ha caído bajo el dominio musulmán, incluso brevemente, el cual jamás será cedido a los no musulmanes y que debe ser reconquistado, a toda costa, pues este se convierte de facto en Dar al-Harb (casa de la guerra). Esto incluye a España, gran parte de Europa, una tercera parte de China, de India y así, sucesivamente.

Lamentablemente, los conocimientos de historia, especialmente la del imperio musulmán en general, son limitados. Pocos conocen cuán grande fue realmente el imperio islámico, el cual ha sido el más grande en la historia de la humanidad, dominando más tierras y poblaciones durante más tiempo que cualquier otro imperio anterior, siendo derrotado tan recientemente como en el pasado siglo, al cabo de la primera guerra mundial.

Khamenei valida su posición con respecto a Israel basándose en que su territorio es Dar al-Harb, ya que por más de 600 años estuvo ocupado y dominado por el Islam, y debe regresar a estar bajo su égida. Así de simple.

A diferencia de Dar al-Islam o Dar-al Salam (casa de paz), Dar al-Harb es la "casa de la guerra". Es el termino clásico que se refiere a los países donde la ley musulmana no está en vigor, en el asunto de la adoración y la protección de los fieles y dhimmis (cristianos, judíos y otros no musulmanes) estos territorios son impuros, por definición, y no se considerarán puros y limpios hasta que sean anexados a Dar al-Islam, la Casa de la Paz. Sus habitantes han de ser convertidos o, si pertenecen a los pueblos del libro –judíos y cristianos– podrían ser tolerados, siempre y cuando paguen la Jizya, lo cual es un impuesto per cápita religiosamente requerido a los no musulmanes bajo la ley islámica.

Khamenei añade, en el caso de Israel, la acusación de ser aliado del Gran Satán americano y un elemento clave en su "malvado plan" para dominar "el corazón de la comunidad islámica". Acusa a Israel de haber declarado la guerra a los musulmanes y convertirse en "un infiel hostil" o "alharbi kaffir", y de que Israel ocupa Jerusalén, la cual describe como la "tercera ciudad santa del Islam", pese a no aparecer mencionada ni una vez en el Corán.

La estrategia que propone para lograrlo es continuar lo que han estado haciendo desde finales de la guerra de Yom Kippur, el apoyo de baja intensidad a la guerra asimétrica a través de sus tutelados como Hamas y Hezbolá, diseñado para hacerles la vida tan insoportable que los judíos abandonen Israel.

En cuanto a la amenaza nuclear, Khamenei no cree que vaya a ser necesario utilizar un arma nuclear contra Israel. Lo describe como uno de los brazos claves de su estrategia para conseguir que la población de Israel viva bajo una constante zozobra por su posible aniquilación.

En cuanto al reciente tratado, su efectividad, la actitud y declaraciones de Khamenei, el presidente Obama ha expuesto: "Creo lo que el líder supremo habla en serio. Creo que su ideología está empapada de antisemitismo, y que si pudiera, sin costos catastróficos para ellos, infligiría un gran daño a Israel, estoy seguro de que lo haría. Pero como ya he dicho, creo que es posible que los líderes o regímenes sean crueles, intolerantes y manipuladores en sus visiones del mundo, pero a la vez sigan haciendo cálculos racionales con respecto a sus límites y su propia conservación”. Evidentemente nuestro presidente obvia el hecho de que para estos fanáticos la muerte es un accidente afortunado.

Como apuntó Elie Wiesel, “Cuando alguien te diga que te va a matar, créele”. ¿A Ud. no le parece? A mí sí.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de agosto de 2015, 2:21 p. m. with the headline "ROLAND J. BEHAR: Malas intenciones."

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