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Golpe de poder en Miami: Un juez tuvo que recordarles a los líderes de la ciudad que no pueden cancelar la democracia | Opinión

EL COMISIONADO Damian Pardo, quien impulsó la propuesta, argumentó que la baja participación electoral ha sido un problema histórico en Miami.
EL COMISIONADO Damian Pardo, quien impulsó la propuesta, argumentó que la baja participación electoral ha sido un problema histórico en Miami. askowronski@miamiherald.com

Tuvo que intervenir un juez para devolver a la Comisión de la Ciudad de Miami a la realidad. Los funcionarios electos de la ciudad no pueden posponer una elección y extender sus propios mandatos por un año, sin importar cuán noble sea la razón, dijo esta semana la jueza del circuito de Miami, Valerie Manno Schurr.

Qué alivio. Por un momento, Miami —conocida por su disfunción gubernamental— volvía a ser noticia por las razones equivocadas.

Afortunadamente, la jueza Manno Schurr falló en contra de este intento de golpe institucional. El lunes, dictaminó que los comisionados violaron la Constitución de Florida al decidir, el mes pasado, extender sus propios mandatos posponiendo las elecciones de noviembre de 2025 hasta noviembre de 2026. En una votación dividida 3-2, los comisionados justificaron el cambio alegando que alinearlo con las elecciones presidenciales y de medio término reduciría los costos y aumentaría la participación electoral.

Esas metas pueden ser válidas, pero fue una movida audaz. Es imposible no verla como un acto en beneficio propio. Incluso habría extendido el mandato de funcionarios que ya están por dejar el cargo, como el alcalde Francis Suarez y el comisionado Joe Carollo, quien votó en contra de la medida. Que más personas voten en años pares puede ser positivo, pero hacerlo sin consultar a los votantes es lo preocupante.

La demanda fue presentada por Emilio González, candidato a la alcaldía de Miami, quien comparó la decisión con lo que ocurre en regímenes como Venezuela, Nicaragua, Bolivia o Cuba —de donde provienen muchos residentes de Miami—, donde los líderes se aferran al poder extendiendo sus mandatos sin aprobación del electorado. “Eso no puede permitirse”, dijo.

No es que los comisionados no hayan sido advertidos. El gobernador Ron DeSantis y el fiscal general James Uthmeier les dijeron que no pospusieran la elección.

El comisionado Damian Pardo, quien impulsó la propuesta, argumentó que la baja participación electoral ha sido un problema histórico en Miami. Mover las elecciones a años pares, cuando más gente suele votar, podría aumentar el compromiso cívico. Y eso sería bueno.

Pero deben ser los votantes quienes decidan. El fin no justifica los medios.

En Coral Gables enfrentaron una situación similar este año y tomaron otro rumbo: acortaron los mandatos del alcalde y de los comisionados para adelantar las elecciones a noviembre de 2026.

El tema de fondo es este: los votantes deben poder confiar en que el mandato de sus representantes es por el tiempo acordado. Los funcionarios no deben poder cambiarlo a conveniencia.

Miami argumenta que el cambio es legal, basándose en tres estatutos de Florida que permiten a los municipios mover elecciones mediante ordenanza. North Miami hizo un cambio similar, y aunque fue apelado, los tribunales lo avalaron.

¿Será igual en Miami? La ciudad ya ha apelado el fallo y pidió una decisión antes del 8 de agosto. Entre los temas relacionados políticamente con este aplazamiento están los límites vitalicios a los mandatos —algo que este medio editorial apoya— y la expansión de la comisión de cinco a siete o nueve puestos.

Pero más allá del resultado legal, un juez ha declarado inconstitucional la decisión de los comisionados. Eso debería detenerlos. En su supuesto afán por aumentar la participación, no pueden olvidar que trabajan para los votantes.

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