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Opinión

El cierre de un parque de casas móviles en Sweetwater es un desastre silencioso que agrava la crisis de alquileres en Miami | Editorial

MARISOL SANCHEZ, 55, llora frente a su antigua casa en el parque de casas móviles Li’l Abner el viernes 7 de marzo de 2025 en Sweetwater, Florida.
MARISOL SANCHEZ, 55, llora frente a su antigua casa en el parque de casas móviles Li’l Abner el viernes 7 de marzo de 2025 en Sweetwater, Florida. mocner@miamiherald.com

Miami es ahora el área metropolitana con mayor carga de alquileres en Estados Unidos.

Más de tres cuartas partes de las personas que viven en el sur de Florida reportaron tener dificultades para cubrir los gastos básicos del hogar, según la Encuesta de Pulso de los Hogares de la Oficina del Censo.

Con las opciones de vivienda asequible cada vez más escasas, un suburbio de Miami-Dade enfrenta otra tendencia que agrava el problema: la desaparición de los parques de casas móviles. Este tipo de vivienda, durante décadas un recurso básico en todo el estado, ha ofrecido a familias de clase trabajadora y a quienes viven con ingresos fijos una opción económica para ser propietarios.

El parque de casas móviles Li’l Abner, en Sweetwater, es el ejemplo más reciente. A principios de 2025, unas 3,000 personas —aproximadamente el 15% de la población de la ciudad— vivían allí. Ahora, los residentes enfrentan el desalojo por parte de CREI Holdings, propietaria del terreno, que planea desarrollar el área para construir viviendas multifamiliares “asequibles”.

La dura realidad es que muchos de los actuales residentes no podrán pagar el alquiler de los nuevos apartamentos.

El ingreso medio de un hogar en Sweetwater es de 4,600 dólares al mes, mientras que el alquiler de un apartamento de una habitación suele partir de 2,194 dólares, según el Miami Herald. Estos precios están fuera del alcance de muchos.

El cierre de Li’l Abner forma parte de un patrón preocupante en Miami-Dade y otras zonas de Florida. Desde 2011, aproximadamente 183 parques de casas móviles han cerrado en el estado, según la Corporación de Reubicación de Casas Móviles de Florida y el Departamento de Regulación Comercial y Profesional.

Para los desarrolladores, estos terrenos son atractivos: se compran a precios relativamente bajos y suelen estar en ubicaciones estratégicas para proyectos multifamiliares o comerciales. Para los residentes, en cambio, la venta de su comunidad es su peor pesadilla.

Muchas casas están ancladas al suelo, lo que dificulta y encarece su traslado. Y aunque pudieran mudarse, el cierre de otros parques limita las opciones.

La ley de Florida exige que los municipios verifiquen la existencia de alternativas habitacionales viables antes de permitir el cierre. Los residentes de Li’l Abner han presentado una demanda colectiva contra CREI Holdings, la ciudad de Sweetwater y el condado de Miami-Dade, alegando que se violó esta norma, según informó el Miami Herald.

The Urban Group, la empresa que gestiona la transición de la propiedad, notificó a los residentes en noviembre de 2024, otorgándoles seis meses de plazo y ofreciendo compensaciones. La ley estatal obliga a los promotores a pagar 3,000 dólares por casas de un solo ancho y 6,000 por casas dobles. Según el Miami Herald, la compañía ofreció pagos más altos a quienes se fueran antes: 14,000 dólares si se marchaban antes del 31 de enero, 7,000 antes de abril y el mínimo legal si permanecían hasta mayo.

Aun así, estos estipendios son insuficientes frente a los costos reales del mercado de alquiler en Miami. Incluso con medio año de aviso y algunos miles de dólares, encontrar vivienda asequible sigue siendo una tarea titánica.

The Urban Group afirma que el proyecto se convertirá en “viviendas asequibles y para trabajadores”, pero si el alquiler ronda los 2,000 dólares al mes, muchos de los actuales residentes —especialmente quienes dependen de ingresos fijos— quedarán fuera. El desplazamiento se presenta así como progreso, pero no resuelve el déficit de vivienda verdaderamente asequible.

El cierre de Li’l Abner no es solo otro ejemplo de un parque de casas móviles transformado por desarrolladores. Es un síntoma claro de la crisis de vivienda en Miami.

Si el condado sigue eliminando opciones asequibles, la crisis se agravará más rápido de lo que se construyen nuevas unidades, y, como casi siempre, serán los residentes de bajos ingresos quienes paguen el precio.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2025, 3:09 p. m..

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