Celebrando los gloriosos 90 años de Olga Connor | Opinión
Con los ingredientes imprescindibles – familiares, amigos entrañables, colegas; el legendario José Ruiz Elcoro al piano; pasodobles y habaneras de Cádiz en las voces y guitarras de la tuna; un generoso menú, abundantes jarras de sangría y un brindis con cava – la legendaria Olga Connor celebró sus 90 años en un restaurante español en Miami.
Cumplir nueve décadas no es poca cosa; una vida como la de Olga María Luisa Fernández Villares es motivo de admiración.
Su primera infancia transcurrió en La Habana entre oriundos de Galicia, de donde habían emigrado sus padres. Se cubanizó bailando son, rumba, guaracha y leyendo La Edad de Oro. Fue una adolescente precoz, observadora del hervidero cultural que era entonces la capital cubana.
Estudiaba el Bachillerato en el Instituto de la Víbora cuando se enamoró del profesor de Filosofía Pedro Vicente Aja, con quien se casó a los 17 años.
Participó junto a él en la Sociedad Cubana de Filosofía y tuvo su primera hija. Se exilió en Puerto Rico con su esposo y su niña, y allí sufrió la primera tragedia de su vida: la muerte violenta de su marido; para algunos un asesinato político, para otros un suicidio.
De Puerto Rico, donde ejerció la docencia, partió casada con su colega David Connor hacia Filadelfia, ciudad en la que cursó estudios de posgrado y donde nació su hijo David. Adoptó entonces el apellido Connor, que conservaría incluso después de su divorcio.
La vida académica le proporcionó bagaje cultural y relaciones que alimentaron su futura carrera como periodista. Fue también la época en que desarrolló posturas feministas y escribió los poemas que luego publicaría bajo el título Palabras de mujer / Parables of Women (Betania, 2006).
Llegó a Miami a finales de los años 70. Sus saraos en la casa en Coconut Grove, que había pertenecido a Tennessee Williams, se hicieron legendarios (más tarde los organizaría en Coral Gables).
Además de enseñar en la Universidad de Miami, inició su carrera periodística en la revista Vanidades y otras publicaciones de Editorial América. Trabajó como editora de mesa en el Herald en el turno nocturno y, cuando en 1987 debutó el Nuevo Herald, formó parte del equipo de Opiniones dirigido por Carlos Alberto Montaner y Araceli Perdomo.
Más tarde dirigió la sección Galería, que llegó a convertirse en un suplemento de hasta cuarenta páginas dedicado al arte, la literatura, los espectáculos, la cocina, los viajes y la moda. También estuvo a cargo de Viernes.
Durante décadas, Connor reseñó o aseguró la cobertura de prácticamente todo acto cultural en Miami. La historia del desarrollo de la cultura hispana – en especial la cubana – en esta ciudad no podría escribirse sin consultar sus reportajes: ágiles, concisos, sustantivos.
Dominó también el difícil arte de la entrevista. No hubo figura cultural que visitara Miami sin que ella lograra hacerle las preguntas claves. Años después, su libro “El arte de la entrevista” (2017) recopiló muchas de esas conversaciones. Prometió un segundo volumen con entrevistas a personalidades cubanas.
Además de sus reportajes, publicaba una columna semanal donde desplegaba su vasto conocimiento en temas diversos: literatura del Siglo de Oro, religiones antiguas, filosofía y metafísica.
Mujer bella, elegante, alegre, buena conversadora y bailadora, conserva aún la picardía en la risa que realza su encanto.
Pero lo más importante es resaltar su personalidad. Une, no divide; elogia, no critica. Libre de envidia, siempre dispuesta a ayudar, su generosidad es proverbial.
Ama contar historias, aunque rehúye los chismes. Siempre fue buena en matemáticas: suma, no resta. Se multiplica, pues ha sido madre, abuela, bisabuela, amiga, profesora, periodista y columnista.
Gallega, cubana, americana y universal, su vida es motivo de celebración.
¡Feliz cumpleaños, querida Olga!
Uva de Aragón es una escritora y periodista cubana.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2025, 0:45 a. m..