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Pablo Morillo: Pacificador y guerrero | Opinión

EL GENERAL Pablo Morillo, soldado español, llego a Venezuela en  1815.
Allí inició su campaña pacificadora.
EL GENERAL Pablo Morillo, soldado español, llego a Venezuela en 1815. Allí inició su campaña pacificadora.

Venezuela puede alardear de un elenco de excelentes narradores: Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, Antonio Arráiz, José Rafael Pocaterra, Ramón Díaz Sánchez, Miguel Otero Silva, Arturo Uslar Pietri, Inés Quintero, Guillermo Meneses, Adriano González León, Francisco Herrera Luque...

Pero de súbito, tropezamos con un período de reposo creativo en nuestra narrativa, hasta que en tiempos recientes brotaron tres novelas luminosas: “El pasajero de Truman“ y “El pacificador” del margariteño Francisco Suniaga, y también “Yo quiero ser como Ariel” del caraqueño Abel Ibarra.

Aquí vamos a reseñar “El pacificador,” una novela que se conecta sin dificultad con todo lo que de generoso y cruel descubrimos en las pulsiones de la hispanidad y, al mismo tiempo y con soltura y salero, reivindica a dos paladines un tanto desatendidos por la posteridad: el precursor Francisco de Miranda y el pacificador Pablo Morillo.

El centro de la obra de Suniaga es Morillo. Un plebeyo, o en el mejor de los casos un hidalgo sin lumbre, que como héroe militar de la lucha contra la invasión napoleónica a España se empinó hasta lograr el grado de mariscal.

Y como contrafigura monárquica al libertador del mediodía de América, Simón Bolívar, recibió los títulos de conde de Cartagena y marqués de la Puerta.

Relata el desempeño de un caballero de aroma quijotesco que llegó a Venezuela con la amable intención de pacificar un país envuelto en el infierno de una guerra que él consideraba fratricida y que, vaya burla del azar, se convirtió en una contienda sanguinaria y primitiva que lo encharcó como a todos.

Suniaga concretó una investigación histórica encomiable por rigurosa, pero más lo es su oficio de escritor: su capacidad para desplegar una escritura a un tiempo culta y sencilla, realista y fiel a los sucesos sin complacencias morbosas y, sobre todo, astuta para conducir al lector a la fascinación.

Sin endiosarlos, Suniaga exalta a dos titanes: Bolívar y Morillo.

Para mí, interesado en conocer historias hasta el fanatismo, fue una lectura muy provechosa.

Alexis Ortiz es un escritor venezolano en Miami. jalexisortiz@gmail.com — www.alexisortiz.com

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2025, 2:34 a. m..

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