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La biblioteca de Trump revela el partidismo ciego en Miami | Opinión

UN GRUPO de personas formó a una protesta junto a la Torre de la Libertad contra la entrega de un parqueo, propiedad del Miami Dade College, para ser utilizado como biblioteca presidencial de Donald Trump frente a la Torre, en downtown Miami.
UN GRUPO de personas formó a una protesta junto a la Torre de la Libertad contra la entrega de un parqueo, propiedad del Miami Dade College, para ser utilizado como biblioteca presidencial de Donald Trump frente a la Torre, en downtown Miami. pportal@miamiherald.com

Como síndico de Miami Dade College, voté recientemente a favor de transferir terrenos propiedad del colegio para facilitar la construcción de la biblioteca presidencial de Donald Trump.

La reacción a esta decisión ha dejado al descubierto cuán ciegamente partidista se ha vuelto parte de nuestra comunidad.

Resulta llamativo que muchas de las mismas voces que hoy se oponen a una biblioteca presidencial estadounidense no tuvieron problema en celebrar la creación del Instituto Confucio del gobierno chino en Miami Dade College, un instituto financiado directamente por el departamento de propaganda del Partido Comunista Chino.

El Instituto Confucio estaba tan estrechamente vinculado a la inteligencia china que el FBI visitó nuestro campus para expresar sus preocupaciones. Una de mis primeras acciones exitosas como síndico fue eliminar ese instituto, y sigo orgulloso de esa decisión.

Sin embargo, quienes ahora denuncian la biblioteca presidencial se opusieron a esos esfuerzos y no ofrecieron apoyo alguno para eliminar la presencia del gobierno chino en MDC.

Aún más sorprendente es que los críticos de la biblioteca Trump señalen la inmigración como motivo de su oposición.

Sin embargo, los hechos cuentan una historia distinta. Bajo el presidente Barack Obama, casi tres millones de personas fueron deportadas, cerca de un millón más que bajo el presidente Trump, cuya administración supervisó aproximadamente 2 millones de deportaciones, la mayoría de las cuales fueron salidas voluntarias.

Dudo que se planteara el mismo argumento si el terreno se transfiriera para la biblioteca presidencial de Obama.

Otro argumento es que resulta una ofensa colocar la biblioteca Trump junto a la Freedon Tower. Sin embargo, quienes hacen esta afirmación no hicieron nada significativo para convertir la Torre de la Libertad (Freedom Tower) en el museo que acabamos de inaugurar, a pesar de que el edificio ha estado en manos públicas desde 2005.

Fue esta Junta de Síndicos, trabajando con la presidenta Madeline Pumariega y conmigo, la que consiguió $25 millones del gobernador Ron DeSantis para hacer realidad la restauración.

Si la Torre de la Libertad realmente importara a quienes ahora la utilizan como argumento político, reconocerían que solo se beneficiará con mayor atención y más visitantes una vez que se construya la biblioteca presidencial.

Lo cierto es que una biblioteca presidencial traerá beneficios significativos a Miami, a nuestros estudiantes y a la vecina Torre de la Libertad .

Miami se convirtió en la capital de América Latina gracias a los exiliados cubanos y en el “Wall Street del Sur” gracias a los migrantes económicos del norte.

Ahora, con una biblioteca presidencial, Miami también consolidaría su estatus como centro de la vida política estadounidense, albergando debates, fomentando el diálogo y ofreciendo incluso a sus críticos un símbolo permanente al cual oponerse.

Para los cubanoamericanos en particular, este momento tiene un significado especial. La Torre de la Libertad, el edificio más alto de la ciudad cuando nuestras familias llegaron por primera vez, ahora queda empequeñecido por el horizonte que ayudamos a construir.

Verla acompañada de una biblioteca presidencial es un testimonio de ese progreso y un motivo de orgullo.

Es hora de dejar de lado las agendas partidistas y la indignación fabricada. Miami siempre ha sido una ciudad que mira hacia adelante.

Aprovechemos esta oportunidad para elevar a Miami a su lugar legítimo como la ciudad del futuro.

Marcell Felipe es un abogado y miembro de la Junta de Síndicos de Miami Dade College y presidente del Museo Americano de la Diáspora Cubana en Miami.

Marcell Felipe
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