La falsa promesa de un “cuidado médico más asequible” en Estados Unidos | Opinión
El senador Rick Scott, republicano por Florida, ha presentado un proyecto de ley de salud, llamado Ley de Cuidado Médico Más Asequible (More Affordable Care Act). El senador afirma que el objetivo de la medida es bajar los costos de salud para los norteamericanos haciendo arreglos al programa de salud conocido como Obamacare.
Obamacare es el nombre popular de la Ley de Cuidado Médico Asequible (ACA), promulgada durante el gobierno del demócrata Barack Obama con el propósito de extender la atención de salud a más estadounidenses, a los que tenían dificultades para recibir atención médica debido a los altos costos de los seguros y de un sistema médico privado.
El senador Scott afirma que su proyecto arreglaría el Obamacare y haría más asequible el acceso a la salud. A primera vista, es un mensaje sencillo y atractivo, que se apoya en el malestar entre la población por los altos costos médicos.
Pero un análisis de su propuesta revela que no es una reforma salvadora, sino todo lo contrario. Su proyecto desmantelaría el sistema de subsidios que permite a millones de familias en Estados Unidos comprar un seguro de salud.
Scott afirma que debemos dejar de “dar dinero de los impuestos a las grandes aseguradoras” y, en cambio, enviarlo a las familias mediante una “Cuenta Trump de Libertad de Salud”, una especie de cuenta de ahorros para la salud (HSA, por sus siglas en inglés), impulsada por el presidente Donald Trump, que supuestamente les permitiría elegir libremente el seguro que deseen.
El senador asegura que con el dinero que recibirían, las familias podrían comprar “el plan que mejor se adapte a sus necesidades”. El sistema, señala, fomentaría la competencia y reduciría los costos porque, según dijo, “los estadounidenses siempre tomarán mejores decisiones para sus familias que el gobierno”.
El mensaje podría sonar bien. Solo que no es cierto.
El plan que propone Scott puede parecer atractivo a algunos, pero sus premisas son falsas y sus efectos serían muy nocivos. El sistema actual de subsidios del Obamacare no es un regalo a las aseguradoras. Es una ayuda directa a las personas para reducir el costo de sus primas. Eliminar o reducir esos subsidios solo causaría que millones de personas tendrían menos capacidad para pagar un seguro de salud, o no podrían pagarlo del todo.
La “Cuenta Trump de Libertad de Salud” tampoco resuelve el problema de fondo. Las cuentas de ahorros para la salud benefician especialmente a las familias cuyo nivel de ingresos les permite ahorrar, no a las que están al borde de la ruina financiera. Dar dinero a las personas para que lo pongan en una cuenta de ahorros para la salud no cambia una falla fundamental del sistema: las primas de los seguros son muy altas porque la atención médica en Estados Unidos es extremadamente cara.
Además, usar el dinero que daría el gobierno para comprar “el plan que uno desee” probablemente abarcaría seguros de cobertura limitada, presentados como opciones más económicas, pero que no ofrecen protección para afecciones de salud preexistentes y que no cubren hospitalizaciones importantes, con lo cual los pacientes quedarían con deudas médicas impagables.
También es una falacia que la competencia logre bajar los costos del cuidado de la salud. El sistema médico no puede funcionar como un mercado, en el que uno puede elegir entre diversos productos. Un paciente que sufre un infarto no tiene tiempo ni posibilidad física de comparar precios y elegir entre diversos proveedores de atención médica: necesita ayuda urgente ya, ahora mismo.
Además, los sistemas de hospitales dominan regiones enteras sin competencia real, y las negociaciones de las tarifas de las aseguradoras no son nada transparentes. La idea de que bastará con dar libertad total a las familias para que los precios bajen es una fantasía ideológica que ignora cómo funciona el sector de la medicina.
El proyecto de ley del senador Scott no enfrenta las causas reales del alto costo del cuidado de la salud en Estados Unidos. No haría el cuidado médico más asequible. Lo haría más desigual, más incierto, más riesgoso y más caro. Si se convierte en ley, las familias pagarían más por menos cobertura. Presentarlo como la solución al Obamacare es una falsa promesa que solo beneficiaría a los negocios privados del sector, a los mercaderes de la salud.
Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son “El ocaso” y “La espada macedonia”, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo “Biden y el legado de Trump” con Mundiediciones y el ensayo “Una plaga del siglo XXI”, sobre la pandemia del COVID-19.