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¿Podrían las Fuerzas Armadas de Cuba derrocar al castrismo? | Opinión

Estudiantes de escuelas militares participan en una protesta “antiimperialista” frente a la embajada de Estados Unidos contra la incursión estadounidense en Venezuela, donde 32 soldados cubanos perdieron la vida, en La Habana, el 16 de enero de 2026.
Estudiantes de escuelas militares participan en una protesta “antiimperialista” frente a la embajada de Estados Unidos contra la incursión estadounidense en Venezuela, donde 32 soldados cubanos perdieron la vida, en La Habana, el 16 de enero de 2026. AFP via Getty Images

En las últimas semanas, un número importante de compatriotas ha demandado a quienes componen los institutos armados de Cuba, que actúen cívicamente y derroquen el castrismo, una salida honorable para quienes han sido la verdadera columna del totalitarismo insular.

Los que han padecido el castrismo dentro de la Isla siempre pudieron apreciar que un oficial de la seguridad del Estado disfrutaba de más prerrogativa que su par de cualquier otro cuerpo armado, aunque mostrara una menor graduación. La policía política era una especie de aristocracia con capacidad para intimidar a muchos generales y doctores, diría el novelista Carlos Loveira.

No obstante, el proceso contra el general Arnaldo Ochoa y otros oficiales demostró que, aunque la policía política era la que mostraba los dientes a la población, siempre presta para desgarrar a la oposición sin considerar edad o sexo, era verdaderamente el ejército la columna vertebral del totalitarismo.

Altos funcionarios como Ramiro Valdés, “El carnicero de Artemisas”, quien valiera como uno de los principales confabulados entre los Castro y Hugo Chávez, forjó un aparato de alta eficiencia represiva, pero con un elevado poder corrosivo que se evidenció en un proceso en el que, si bien, el fusilado de mayor graduación fue un general del ejército, la mayoría de los encartados provenían de las altas esferas del ministerio del Interior, siempre vinculados a tramas de tráficos que el régimen perseguía públicamente, pero que promovía en silencio para obtener ganancias que eran ilícitas en la ilegalidad socialista.

El sistema cubano ha estado históricamente sostenido sobre una imponente mentira y un fabuloso fraude en el que todos los uniformados han cumplido un rol muy importante, por eso, me sorprendería que actuaran en contra del nocivo entramado que han ayudado a construir. Los militares cubanos han sido tan nefasto para el país como los propios cuerpos de seguridad.

No se debe olvidar que el presente aparato militar cubano fue creado por los Castro en 1959, tal y como hizo Fulgencio Batista en 1933 después de los sucesos del 4 de septiembre (el golpe cívico-militar que lo llevó al poder), interesante, en aquel momento ambos déspotas disfrutaban de amplio respaldo popular para construir sus guardias pretorianas y desmontar las fuerzas armadas que encontraron cuando tomaron el poder.

El ejército de los Castro ha sido más despiadado y violatorio de la dignidad humana que cualquier otra fuerza militar que haya operado en la República, comparable a las huestes de Valeriano Weyler que en los noventa del siglo XIX impuso la reconcentración campesina, gestión repetida en los sesenta y setenta del siglo pasado por Fidel y Raúl.

Además, no debemos pasar por alto que como la sociedad cubana está militarizada, más del 70% de la alta dirigencia isleña es de extracción castrense, e igualmente un número considerable de miembros del Comité Central del Partido son militares.

Por otra parte, y muy importante, los apetitos imperiales de los Castro siempre fueron satisfechos por los militares que, de manera encubierta, o actuando como gendarmes internacionales, intervinieron en tres continentes sin que se produjera ningún cuestionamiento a los dictados del tirano.

Un aspecto notable es la importante vinculación de los militares cubanos en negocios de gran rentabilidad como lo ha venido haciendo desde su constitución el Grupo de Administración Empresarial, más conocido como GAESA, un conglomerado de empresas que maneja sectores claves de la economía que incluye el turismo, comercio minorista, finanzas y telecomunicaciones. Este grupo de militares manejan miles de millones de dólares sin una fiscalización verdadera porque ellos son la máxima autoridad del país, a la vez que operan los servicios de inteligencia y seguridad.

Las fuerzas armadas castristas, esto tal vez no sea correctamente político, pero me cuesta calificarlas como de Cuba, aparentan una inquebrantable lealtad, motivada, quizás, por devoción a la memoria del “máximo líder”; otros por la pasión que les embargó cuando cumplían funciones pretorianas a miles de millas de las costas de Cuba, sin que falten quienes sirvan por convicciones políticas.

Para no incurrir conscientemente en una injusticia, es probable que no falten los que están a la espera del momento oportuno para exclamar, ¡Basta!, y derroquen la tiranía, o lo más probable, los generales, doctores y sus proles, interesados en disfrutar las riquezas robadas a plenitud, sean los que actúen gracias a una oportuna conciencia de compromiso con los derechos humanos y la democracia.

Periodista cubano. X: @PedroCorzo43

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