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Jorge Ramos: Gobierno de México parece no tomar en serio las acusaciones de narcotráfico | Opinión

Foto de archivo del 10 de agosto de 2024 de la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum (izq.), el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (centro), y el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, tras inaugurar un hospital público en Culiacán, estado de Sinaloa, México. Rocha fue acusado de narcotráfico por la fiscalía federal de Nueva York, el miércoles 29 de abril de 2026
Foto de archivo del 10 de agosto de 2024 de la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum (izq.), el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (centro), y el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, tras inaugurar un hospital público en Culiacán, estado de Sinaloa, México. Rocha fue acusado de narcotráfico por la fiscalía federal de Nueva York, el miércoles 29 de abril de 2026 AFP via Getty Images

Es un gran error ponerse a la defensiva cuando se trata de narcos y desaparecidos. El gobierno de México debería aprovechar esta oportunidad para tomar el lado de las víctimas y no el de los matones y corruptos.

En lugar de tildar como “político” el objetivo de quienes acusan de fuertes vínculos con el narcotráfico a 10 funcionarios mexicanos de MORENA —y de “tendencioso” el reporte de expertos de la ONU sobre las decenas de miles de desaparecidos en México— la actitud correcta sería agradecer la información y perseguir juntos a los responsables de crímenes, no defender automáticamente a los acusados solo por ser miembros del partido en el poder.

Nunca había ocurrido algo así.

Las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos son gravísimas. Está pidiendo la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, del alcalde de Culiacán, de un senador federal y de siete funcionarios más por, supuestamente, conspirar con el cartel de Sinaloa para meter drogas a Estados Unidos a cambio de sobornos y apoyo.

Además, en las 34 páginas de la acusación presentada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, se detalla una aparente reunión de Rocha Moya con dos de los hijos de “El Chapo” Guzmán en junio del 2021 para solicitar su ayuda antes de las elecciones de gobernador. El expediente habla de que los narcos intimidaron a otros candidatos y que se robaron material electoral. (El gobernador ha negado tajantemente todas las acusaciones. “No le temo a nada”, le dijo a la prensa.)

El anuncio de Estados Unidos no fue nada diplomático. No avisaron previamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores ni a la oficina de la presidencia. Querían que fuera un bombazo noticioso y lo fue.

El gobierno de Donald Trump tiene grandes diferencias con el de México sobre este tema. Estados Unidos considera a los carteles mexicanos de las drogas como grupos terroristas y, como ha dicho el mandatario en múltiples ocasiones, le ha ofrecido a la presidenta Claudia Sheinbaum enviar tropas de Estados Unidos a México para enfrentarlos. Sheinbaum siempre ha rechazado esa oferta bajo el argumento de la soberanía nacional.

Entiendo el enojo por no haber sido informada con antelación, pero yo esperaba una actitud mucho más proactiva por parte de la presidenta contra los narcos y sus aliados.

En su mañanera del jueves 30 de abril de 2026, Sheinbaum dijo que “nosotros no vamos a cubrir a nadie”. Pero apenas unos momentos después añadió que “sin pruebas claras es evidente que el objetivo de las imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”. Eso es cubrir a alguien.

La misma actitud defensiva ocurrió hace unas semanas cuando un grupo de expertos del Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas denunció la existencia en México de más de 4,500 fosas comunes y “72,000 restos humanos no identificados”. Y en lugar de aceptar que se trataba de una de las grandes tragedias que vive México, la Secretaría de Gobernación dijo que el reporte era “tendencioso” y con “falta de rigor”. Así nada se va a resolver.

Muchos mexicanos creemos que el principal problema de México es la violencia y las desapariciones causadas por los carteles de las drogas y que estos pueden operar gracias a la complicidad o negligencia de políticos, policías y autoridades. La extorsión se ha extendido por toda la república y no es ningún secreto que partes del territorio nacional están en control de los narcos. No reconocerlo sería irresponsable.

Por eso, esta es una oportunidad única para voltear la tortilla.

Lo primero que hay que hacer es romper con el pasado y aceptar que la política de “abrazos, no balazos” fue un fracaso y que, lejos de enfrentar al narcotráfico, incrementó la sensación de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no atacaría a sus líderes.

Esto creó alianzas y acuerdos no escritos entre políticos y narcos. Eso es precisamente lo que denuncia el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Pero, por ahora, se ve imposible que Sheinbaum públicamente denuncie los graves errores tácticos de su antecesor y mentor.

Las respuestas oficiales ante el reporte de la ONU sobre los desaparecidos y ante las acusaciones del Departamento de Justicia contra 10 morenistas son insuficientes y dan la impresión de que, lejos de resolver el problema, el gobierno solo está protegiendo a los suyos. Es el partido y el amigo antes que el país. El gobierno quiere más pruebas, pero la verdad es que México debió realizar esta investigación hace mucho, no Estados Unidos.

MORENA llegó al poder diciendo que no eran igual que los de antes.

Muy pronto veremos si es cierto.

Jorge Ramos es un inmigrante, escritor y periodista independiente. Tiene dos podcasts en YouTube (Así Veo Las Cosas y The Moment). Por 38 años fue presentador del Noticiero Univision.

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