La libertad, una práctica continua | Opinión
A la orilla de la Bahía de Biscayne, la Torre de la Libertad es más que un monumento arquitectónico. Es un testimonio vivo de lo que ocurre cuando se arrebata la libertad, y de lo que es posible cuando se restaura.
Para miles de exiliados cubanos que cruzaron sus puertas en los años sesenta, entre ellos mis propios padres, la Torre de la Libertad fue la primera señal de que la democracia aún podía hacer espacio para la esperanza después de que el comunismo les había robado todo lo demás. Hoy, se funda como símbolo de resiliencia, esperanza y la promesa perdurable de la democracia.
Hoy, esa lección se siente más urgente que nunca. Por eso, la educación superior debe asumir un papel más amplio en su defensa.
En Miami Dade College, lanzamos the Institute for Freedom in the Americas Fellowship, una beca juntando a líderes emergentes de toda América Latina y España, quienes se unieron en torno a una convicción compartida: la democracia debe fortalecerse, protegerse y renovarse.
La democracia en América Latina nos importa porque es el único sistema de gobierno que protege los derechos individuales, permite transferencias pacíficas del poder y crea las condiciones para el crecimiento económico a largo plazo y la estabilidad social. Sabemos lo que ocurre cuando la democracia se desgasta, la gente sufre, y las consecuencias se extienden mucho más allá de las fronteras.
Durante varios días, los becarios se reunieron con funcionarios públicos, académicos y líderes electos a nivel estatal y local. Exploraron la intersección entre tecnología y democracia, liderazgo en el gobierno local, participación cívica, inteligencia artificial y ciberseguridad, y la creciente responsabilidad que tienen las instituciones de formar líderes éticos e informados.
La educación y la democracia están profundamente interconectadas. Una democracia que no avanza en las libertades educativas y la competitividad económica, y que no involucra cívicamente a sus ciudadanos, terminará concentrando la oportunidad en manos de unos pocos. Y cuando la oportunidad desaparece, la inestabilidad le sigue.
Las universidades se encuentran entre las instituciones democráticas más importantes de Estados Unidos. Formamos no solo a la fuerza laboral, sino también a ciudadanos comprometidos. Tenemos la responsabilidad de preparar líderes que comprendan no solo cómo funcionan las economías, sino cómo perseveran las democracias.
A través del Institute for Freedom in the Americas en Miami Dade College, ubicado en la Torre de la Libertad, vive la lección más poderosa y perdurable de este lugar: la democracia no es un monumento, sino algo que debe vivirse a través de la voluntad de cada generación de protegerla y practicarla.
Madeline Pumariega es presidenta de Miami Dade College y la primera mujer en liderar una de las instituciones de educación superior más grandes del país.